Debido a que muchos de sus milagros se habían realizado en estas ciudades, ellas experimentaron una mayor luz, que también requería una mayor responsabilidad. Este principio –mayor luz significa mayor responsabilidad– significa que el mundo occidental tiene una tremenda responsabilidad ante Dios. El occidente ha tenido un acceso al evangelio que ninguna otra sociedad tiene, pero permanece en gran necesidad de arrepentimiento. Cuando Jesús dijo que será más tolerable para ciertas ciudades en el día del juicio, implicó que ciertamente hay diferentes grados de juicio. Algunos serán juzgados de una manera más severa que otros. El juicio de Dios se cumplió contra estas ciudades. Cada una de ellas fue destruida hace mucho tiempo y han estado desoladas por muchas generaciones. No leemos en los evangelios de los grandes milagros que Jesús hizo en Corazín ni en Betsaida, pero se nos dice en Juan 21:25: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.” Lo que Jesús hizo en Corazín y Betsaida está entre esas obras no escritas. Este es un buen recordatorio de que los evangelios son un verdadero registro de la vida de Jesús, pero Él hizo mucho que no está escrito en los registros del evangelio. Capernaum; su propia ciudad, el cuartel general del ejército de salvación, había escuchado y visto al Hijo de Dios. Por lo tanto, Él se lamentaba al ver que Capernaum seguía tan endurecido como siempre. Estas ciudades no atacaron a Jesucristo; no lo echaron de sus puertas; no buscaron crucificarlo; simplemente lo ignoraron. La negligencia puede matar tanto como la persecución.

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra: Se siente una fuerte nota de gozo en la comunicación de Jesús con su Padre. Las personas de la Trinidad hablan y se comunican entre sí con gozo. Jesús estaba feliz de que Dios había elegido a los menos probables –vistos por el mundo como niños– para responder a su mensaje del reino. Esto debe ser visto en el contexto más grande del rechazo creciente de Jesús y sus mensajeros comenzando en Mateo 9. También nos recuerda que, si respondemos a Jesús, es porque el Padre ha revelado estas cosas a niños como nosotros. Ya que Jesús se refirió a sí mismo como el Hijo, tenemos otra declaración asombrosa auto-centrada de Jesús. Aquí Él proclamó que solo Él tenía una relación verdadera con Dios el Padre, y que el Padre solo podía ser conocido a través del Hijo. Estas son reclamaciones muy sorprendentes. Esto nos revela mucho acerca de la relación entre Dios el Hijo y Dios el Padre. No hay secretos entre el Padre y el Hijo. No hay nadie que conozca al Hijo tan bien como el Padre. No hay nadie que conozca al Padre tan bien como el Hijo. El hijo escoge revelar al Padre a algunos.

Jesús demostró Su autoridad cuando dijo venid a mí. Esta invitación es impensable en boca de nadie más que de Dios, y ¡ay de los hombres que llaman a la gente a sí mismos en vez de a Jesús! El Maestro dirigía Su llamado a todos los que estaban cargados. Él llamó a todos aquellos que sentían que necesitaban acudir a Él para aliviar su necesidad en lugar de vivir en la autosuficiencia. Cuando dice: trabajados, implica las cargas que ponemos sobre nosotros mismos, y cargados implican las cargas que otras personas ponen sobre nosotros. Jesús hizo una oferta maravillosa, invitándonos a llevar mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí. Debemos venir como discípulos para aprender, dispuestos para ser guiados por Su yugo, no solo para recibir algo. Los judíos antiguos comúnmente usaban la idea de yugo para expresar la obligación de uno con Dios. Estaba el yugo del reino, el yugo de la ley, el yugo del mandato, el yugo del arrepentimiento, el yugo de fe, y el yugo general de Dios. En este contexto es fácil ver a Jesús simplificando y diciendo: Olvídense de todos los otros yugos. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí.

Jesús reveló su naturaleza cuando se describió a sí mismo como manso y humilde de corazón. Es su corazón de siervo, que es demostrado a lo largo de Su ministerio, lo que lo califica para ser el que lleva nuestras cargas. Jesús describió su regalo para sus seguidores como descanso para vuestras almas. Este regalo inigualable –poderoso y profundo– debe considerarse como patrimonio de aquellos que vienen a Jesús y son sus seguidores. Jesús resumió este maravilloso llamado con esta seguridad. El yugo es fácil y la carga ligera porque Él la lleva con nosotros. Llevada solo, podría ser insoportable; pero con Jesús puede ser fácil y ligera.

Para entrenar a un nuevo animal (como un buey) para arar, normalmente los antiguos granjeros ponían al animal joven en yugo con otro más viejo, más fuerte y más experimentado que llevaba la carga y guiaba al animal joven a través del proceso de aprendizaje. La palabra fácil está en el griego chrestos, la cual puede significar a la medida. En Palestina, los yugos se hacían de madera. El yugo se ajustaba cuidadosamente, para que quedara bien y no hiriera el cuello del animal paciente. El yugo era hecho a la medida para que le quedara al buey. Este no es un llamado a una vida perezosa o indulgente. Aún hay un yugo para soportar y una carga para llevar. Sin embargo, en y con Jesús, estos son fáciles y ligeros. El yugo de Jesús es fácil, no porque hace mandatos ligeros, sino porque representa entrar en una relación de discípulo. Si tu yugo es difícil y tu carga es pesada, entonces podemos decir que no es Su yugo o carga, y no estas permitiendo que lo cargue contigo. Jesús lo dijo claramente: Mi yugo es fácil y, ligera mi carga.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.