Hasta este punto en el relato de Lucas, Jesús ha tratado con un paralítico, un leproso, y un endemoniado. Ahora estaba listo para un publicano. Leví (también conocido como Mateo en Mateo 9:9) era un recaudador de impuestos. En esos días, los recaudadores de impuestos eran despreciados como traidores y extorsionadores. El pueblo judío, con razón, los consideraba traidores porque trabajaban para el gobierno romano y tenían la fuerza de los soldados romanos tras ellos para hacer que la gente pagara impuestos. Eran los traidores judíos más visibles con Roma, eran considerados como extorsionadores, ya que podrían quedarse con lo que colectaban en exceso. Un recaudador de impuestos pujaba contra otros para el contrato de recaudación de impuestos. Los romanos concedían el contrato al mejor postor. El hombre cobraba impuestos, pagaba a los romanos lo que había prometido y se quedaba con el resto. Por lo tanto, había gran motivación para los recaudadores de impuestos cobrar en exceso y engañar de cualquier manera que pudieran. Era pura ganancia para ellos. Cuando un judío ingresaba en el servicio de aduanas, se le consideraba un marginado de la sociedad: era descalificado como juez o testigo en una sesión judicial, fue excomulgado por la sinagoga y, ante los ojos de la comunidad, su desgracia se extendía a su familia. Un escritor romano nos dice que una vez vio un monumento de un recaudador de impuestos honesto. Un ejemplar honesto de esta profesión era tan raro que, por lo tanto, recibió un monumento.

Al comprender cómo casi todos odiaban a los recaudadores de impuestos, es notable ver cómo Jesús amó y llamó a Leví. Era un amor bien puesto; Leví respondió a la invitación de Jesús dejando su negocio de recaudación de impuestos y siguiendo a Jesús. De una manera, esto fue más que el sacrificio que algunos de los otros discípulos hicieron. Pedro, Santiago y Juan podrían volver más fácilmente a su negocio de pesca, pero a Leví le resultaría difícil volver a la recaudación de impuestos. Los empleos de los recaudadores de impuestos fueron muy buscados como una manera segura de enriquecerse rápidamente. Existe evidencia arqueológica de que los peces extraídos del mar de Galilea eran gravados para impuestos. Entonces Jesús tomó como su discípulo al recaudador de impuestos que les había quitado dinero a Pedro, a Santiago, a Juan y a los otros pescadores entre los discípulos. Mateo debe haber sido el más rico de los apóstoles. Leví (Mateo) cedió mucho para seguir a Jesús, pero no estaba triste. Fue lo suficiente feliz como para dar una fiesta para Jesús. Una de las razones por las que Mateo dio la fiesta fue porque quería que sus amigos conocieran a Jesús. Un hombre salvo no quiere ir al cielo solo. La queja de los fariseos era que tenían relaciones amistosas con pecadores notorios, comían en la misma mesa, y asistían al mismo banquete con ellos. La acusación vino indirectamente contra Jesús, a través de Sus discípulos. La gente a menudo ataca a Jesús de la misma manera hoy en día, a través de Sus discípulos. Nada desconcertó más a los religiosos de la época del Señor que Su comer y beber en términos de familiaridad con publicanos y pecadores. Aquí reveló la razón por hacerlo. Estaba entre los hombres como el gran Médico. La respuesta de Jesús fue sencilla y profunda. Jesús es el médico del alma, y tiene sentido que Él esté con los que están enfermos con pecado. Por supuesto, Sus críticos también estaban enfermos con pecado, pero se negaron verse a sí mismos de tal manera. Pensaron que otras personas estaban enfermas de pecado, no ellos mismos.

Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben? Jesús respondió a su pregunta con una alusión a las prácticas matrimoniales de Su día. Una fiesta de bodas era la imagen más viva de alegría y felicidad en esa cultura. Durante el banquete de bodas de una semana de duración, se entendía que la alegría era más importante que la conformidad con rituales religiosos. Si alguna observancia ceremonial desvirtuaría la alegría de un banquete de bodas, no se requeriría. Jesús dijo que Sus seguidores deberían tener este tipo de felicidad. Básicamente, pensaron que Jesús era demasiado feliz. ¿Cuándo fue la última vez que te acusaron de ser demasiado alegre o demasiado feliz?

Según Pate, había un texto rabínico popular llamado el Rollo del Ayuno, y en él se decía que el ayuno era prohibido en ciertos días específicos dedicados a la celebración gozosa de las bendiciones de Israel de parte de Dios. Jesús apeló a este tipo de pensamiento. Llegaría un día en que el ayuno, sería apropiado para los seguidores de Jesús. Pero en el momento actual, cuando Jesús estaba entre ellos, aún no era ese día. Hay una nota ligera y oscura en las palabras, “Más vendrán días cuando el esposo les será quitado” Era como si Jesús había dicho: “Me van a llevar; Amenazo a su sistema”. Es uno de los primeros indicios leves de Su rechazo venidero. El punto de Jesús es claro. No puedes contener Su nueva vida en viejas formas. Esto explica por qué Jesús no comenzó un movimiento de reforma dentro del judaísmo, trabajando con las escuelas rabínicas y demás. Jesús dice: “No he venido a arreglar sus viejas prácticas. Vengo con un conjunto completamente nuevo de ropa”. Jesús formó una nueva institución, la iglesia, que reunió a los judíos y a los gentiles en un cuerpo nuevo. Jesús nos recuerda que lo que es viejo y estancado a menudo no se puede renovar o reformar. Dios a menudo busca nuevos recipientes para contener Su nueva obra, hasta que esos recipientes eventualmente se hagan inutilizables. Esto nos recuerda que el sistema religioso de cualquier tiempo no es necesariamente agradable para Jesús. A veces está en oposición directa a Su obra, o al menos resistiendo Su obra. Solo porque las personas se sienten más cómodas con lo viejo, algunos asumen que es mejor. Nuestra era moderna se maravilla más con lo brillante y nuevo que con lo antiguo; sin embargo, no debemos aceptar o rechazar cualquier cosa simplemente porque es vieja o nueva. Jesús vino a presentar algo nuevo, no para arreglar lo viejo. De esto se trata la salvación. Al hacer esto, Jesús no destruye lo viejo (la ley), sino que lo cumple, al igual que se cumple una bellota cuando crece en un roble. Hay un sentido en el que la bellota se ha ido, pero su propósito se cumple en grandeza.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.