Sencillamente el ángel le dijo a Daniel que había tres reyes en Persia hasta que se levantara un cuarto. El cuarto rey sería fuerte, rico y se opondría al reino de Grecia. Este cuarto rey rico y fuerte fue cumplido en el Rey Persa Xerxes. En el cumplimiento, en realidad había cuatro reyes desde el tiempo que Daniel habló hasta Xerxes, aquel que levantará a todos contra el reino de Grecia. Ya sea que el ángel omitió al rey actual (Ciro), mirando únicamente al futuro, o él ignoró al Rey Esmerdis de Persia (522-21 A.C.) debido a que él gobernó menos de un año y era un impostor del trono. Estas visiones y percepciones en cuanto al futuro de los Imperios Persas y Griegos eran relevantes debido a que cada imperio intento barrer con el pueblo de Dios en algún momento. El Imperio Persa intentó eliminar al pueblo judío durante el reinado de Xerxes, a través del complot de Amán (como es mostrado en el Libro de Ester). El Imperio Griego intentó eliminar al pueblo judío durante el reinado de Antíoco IV, cuando él intentó matar a cada judío que no renunciara a su compromiso con Dios y abrazara la cultura griega.

El ángel le dijo a Daniel de un rey valiente que dominará con gran poder – pero su reino no durará, y sería dividido después de la muerte del rey valiente. Esto fue cumplido con Alejandro Magno, quien ciertamente era un rey valiente. Alejandro murió a la edad de 32 años de una fiebre después de una fiesta de borrachos en Babilonia. La profecía no tiene cuidado de Alejandro debido a que él no lastimó a Israel, aunque él conquistó el área en general. El antiguo historiador Josefo registra la llegada interesante de Alejandro Magno a Jerusalén, y cuando conoció al sumo sacerdote (quien Alejandro había visto previamente en una visión). Alejandro estaba tan impresionado que él libró a Jerusalén y le concedió una tolerancia religiosa.

Después de la muerte de Alejandro, ninguno de sus descendientes le sucedieron. No era por falta de intentarlo. Alejandro si dejó tres posibles herederos; un medio hermano llamado Felipe, quien tenía deficiencia mental; un hijo que le nació después de que Alejandro muriera; y un hijo ilegítimo llamado Hércules. El medio hermano y el hijo póstumo fueron nombrados primero como compañeros monarcas, cada uno con un regente. Pero la lucha entre los regentes resultó en el asesinato de todos los posibles herederos. Después de la muerte de todos los posibles herederos de Alejandro, cuatro generales controlaron el Imperio Romano, pero ninguno de ellos según el dominio (el de Alejandro) con que él dominó. El resto de esta profecía se enfoca en dos de los cuatro herederos del reino de Alejandro, y en las dinastías que establecieron. Solamente se enfocan en dos debido a que ellos constantemente pelearon sobre la Tierra Prometida, la cual estaba asentada entre sus centros de poder. Uno de los cuatro herederos del imperio del rey valiente se haría más fuerte y grande que los demás. Esto fue cumplido en Ptolomeo I de Egipto, quien ejerció su control sobre la Ciudad Santa. Pronto después de la división del Imperio de Alejandro, los Ptolomeos dominaron esta región. Ptolomeo I tenía un príncipe llamado Seleuco, quien se levantó al poder y tomó dominio sobre la región de Siria. Él se hizo más poderoso que su anterior gobernante egipcio. Los Seleucidos son identificados con los Reyes del Norte, y los Ptolomeos eran los Reyes del Sur. Las dinastías de los Seleucidos y los Ptolomeos pelearon por algunos 130 años. El más fuerte de los dos siempre tenía un dominio sobre la tierra Santa. Unidos por el matrimonio, los reyes del Norte y el Sur serían aliados por un momento, pero el arreglo no duraría. Esto se cumplió en el matrimonio entre Antíoco II (de los Seleucidos) y Berenice (hija de Ptolomeo II). Hubo paz por un tiempo debido a este matrimonio, pero trastornado cuando Ptolomeo II murió. Una vez que Ptolomeo II murió, Antíoco II se deshizo de Berenice y volvió a su antigua esposa, Laodicea. Laodicea no confió en su esposo Antíoco II; así que ella lo envenenó. Después del asesinato de Antíoco II, Laodicea hizo que Berenice, su pequeño hijo y sus asistentes fueran asesinados. Después de este reinado de terror, Laodicea puso a su hijo (Seleuco II) en el trono del dominio sirio.

El ángel le dijo a Daniel que el renuevo de sus raíces vendría del Sur y que predominará sobre los reyes del Norte. Esto se cumplió en la persona de Ptolomeo III, quien era el hermano de Berenice (el renuevo de sus raíces). Al vengar la muerte de su hermana, Ptolomeo III invadió Siria y humilló a Seleuco II. Ptolomeo III vivió cuatro años más que Seleuco II. Los hijos de los reyes del Norte continuarían con la batalla. Uno de los hijos conquistaría la Ciudad Santa (inundará, y pasará adelante) el cual estuvo como un colchón entre los reyes del Sur y los reyes del Norte. Esto se cumplió en Seleuco III y Antíoco III, los dos hijos de Seleuco II. Ambos fueron generales exitosos, pero Seleuco III gobernó solamente por un tiempo corto, y fue sucedido por su hermano. En una batalla feroz, Antíoco III retomó la Tierra Santa del dominio de los Ptolomeos.

El ángel le dijo a Daniel que el rey del Sur atacaría y que se enfrentaría a una multitud grande de soldados del rey del Norte. El rey del Norte perdería esta batalla y su multitud sería derrotada. Esto se cumplió cuando Antíoco III fue derrotado en la batalla de Rafia. Debido a la pérdida él fue forzado a regresar el dominio de la Tierra Santa a Ptolomeo IV. El ángel le dijo a Daniel que la dinastía del norte contestaría y derrotaría al rey del Sur en un sitio extendido. Esta victoria le daría al rey del Norte dominio sobre la tierra gloriosa. La tierra de adornos – esto es Judea, la cual, al estar entre estos dos potentes príncipes, fue perpetuamente afligida, como el maíz se muele al estar entre dos piedras pesadas. Esto fue cumplido cuando Antíoco III invadió Egipto de nuevo, obteniendo un control definitivo sobre los ejércitos de Ptolomeo V y sobre la Tierra Santa. Los judíos que vivían en la Tierra Santa ayudaron a Antíoco III a derrotar al rey del sur. Esto era debido a que el pueblo judío resintió el gobierno de los Ptolomeos egipcios (hombres turbulentos de tu pueblo se levantarán para cumplir la visión). El pueblo judío de la tierra gloriosa inicialmente le dio la bienvenida a Antíoco III como un libertador del gobierno egipcio. Su decisión para apoyar a Antíoco III fue mostrada ser imprudente cuando él trajo destrucción sobre la tierra gloriosa y su pueblo. El rey del Norte, quien gobierna sobre la Tierra Santa también intentará dominar y destruir al rey del Sur. Él hará el intento al dar al rey del Sur una hija de sus mujeres para destruirle, pero este complot no tendrá éxito. Esto se cumplió cuando Antíoco III dio a su hija Cleopatra a Ptolomeo V de Egipto. Él hizo esto esperando obtener una influencia permanente y eventualmente controlar Egipto. Para la gran decepción de Antíoco III, el plan no tuvo éxito debido a que Cleopatra no fue fiel a su esposo egipcio en lo absoluto. Esta no era la famosa Cleopatra de la antigua historia, pero si fue la antepasada de la Cleopatra más famosa. La mujer egipcia más famosa vivió aproximadamente 100 años después de esta Cleopatra.

Después del esfuerzo decepcionante por medio de la hija Cleopatra, el rey del Norte volvería sus esfuerzas hacia las costas – hasta que él fue detenido por uno que anteriormente estaba en oprobio, hasta que tropezará y caerá, y no será hallado. Esto fue cumplido cuando Antíoco III puso su atención hacia las áreas de Asia Menor y Grecia. Él fue apoyado por Hannibal, el famoso general de Cartago. Pero un General Romano, Lucio Cornelio Sila, derrotó a Antíoco en Grecia. Antíoco planeo humillar Grecia, pero en lugar de eso él fue humillado. Él regresó a sus antiguas regiones, perdiendo todo lo que él ganó, y murió poco después. Después de esta derrota, Antíoco III tuvo un final despreciable. Al necesitar dinero de una manera desesperada para su tesorería, él recurrió a la usurpación de un templo Babilonio, y fue asesinado por ciudadanos locales enfurecidos.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.