Encarezco es una palabra fuerte del Griego Bíblico, también traducido con frecuencia como testificado. El verbo diamartyromai tiene conexiones legales y puede significar: declarar bajo juramento en un tribunal de justicia, o hacer un llamado solemne a un testigo para que lo haga. La idea es que Pablo le dio un testimonio solemne a Timoteo, un testimonio al que Timoteo debía prestar atención si iba a ser un pastor consagrado. Pablo describió a los miembros del tribunal donde dio su testimonio, haciéndolo así más importante Delante de Dios y del Señor Jesucristo. Pablo estaba sentado en su fría y húmeda prisión, pero aún creía en la segunda venida de Cristo Jesús. Había estado en el ministerio por más de 30 años y en sus primeras cartas (como 1 y 2 de Tesalonicenses) mencionó el regreso de Jesús. Ahora, muchos años y experiencias después, aún lo consideraba con todo su corazón. El énfasis de Pablo en la Palabra de Dios ha sido constante. Hay alrededor de 36 referencias al evangelio verdadero en esta carta y alrededor de 17 referencias a las falsas enseñanzas. Este énfasis constante le deja claro a Timoteo el punto que Pablo le quería transmitir. Como pastor, a Timoteo no le era requerido solamente conocer la Palabra o que le gustara la Palabra o que aprobara la palabra; se le requería que predicara la palabra. La palabra de Dios debe ser predicada por Timoteo; esta debía de ser el contenido de su mensaje.

Si el enfoque está en las historias divertidas o en las conmovedoras experiencias de vida del predicador, puede que él se esté predicando a sí mismo. Él siempre debería estar preparado. Él debe predicarla cuando es sencillo y predicarla cuando es difícil. Debe predicarla cuando el fruto es evidente y debe predicarla cuando el fruto parece invisible. Él simplemente debe predicarla. En sus predicaciones, Timoteo debía traer la palabra de Dios para que esta habitara en la vida de su gente. No debía tratar a la palabra como si solo estuviera llena de ideas interesantes o teorías fascinantes. Él debía mantenerse en la Palabra de Dios que iba en contra de las vidas de su propia gente y dejar a Dios hacer su trabajo. Timoteo necesitaba mantenerse enfocado en la Palabra de Dios porque el hombre, por instinto natural, no quiere la revelación de Dios. Él prefiere escuchar lo que quiere escuchar; algo que le quite la comezón de oír.

Esto nos recuerda que los maestros más populares no son necesariamente los maestros más fieles. No deberíamos asumir que un maestro solamente está quitando la comezón de oír, solamente porque es popular, pero tampoco debemos asumir que es fiel a la Palabra de Dios nada más porque es popular. Una vez que las personas dejan la Palabra de Dios, a menudo comienzan a aceptar fantasías fantásticas. Cuando un hombre rechaza la verdad de Dios, no es que no crea en nada; sino que creerá cualquier cosa. Pero tú: Esta es una palabra de contraste en contra de las personas mencionadas anteriormente. Aunque otros se desvíen a las fábulas, Timoteo debía estar aún más dedicado a hacer lo que Dios quería que hiciera. La presencia de estas personas debía hacerlo más dedicado, no más desanimado. Timoteo no podía cumplir con su ministerio a menos de que mantuviera una cuidadosa atención, siendo sobrio en todo. Todo buen pastor mantiene los ojos abiertos. El ministerio es como la vida; hay aflicciones con las cuales vamos a nacer. Para algunos, este es un pensamiento inquietante porque pensaban que el ministerio sería una experiencia espiritual hermosa tras otra. Hay muchas bendiciones maravillosas al servir a Dios, pero también hay aflicciones que soportar.

Timoteo no estaba particularmente dotado como evangelista, pero aun así tenía que cumplir fielmente con esa obra como predicador de la Palabra de Dios. Pablo le dio una orden similar a Arquipo (Colosenses 4:17), y sabía lo que era cumplir con su propio ministerio en cierto sentido. La versión en la Biblia de Las Américas es: Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación, la ofrenda de libación consistía en traer vino delante del Señor y derramarlo sobre el altar. Era una manera de dar vino a Dios como un sacrificio, tal como un animal podía ser ofrecido como sacrificio. Pabló sintió que estaba en el aeropuerto y que su vuelo al cielo estaba por despegar. Estaba esperando por su llamada para abordar, él saliendo de la escena, y Timoteo debía seguir con la antorcha.

Durante su ministerio Pablo usó la imagen de la carrera y del cristiano como un atleta corriendo esa carrera. Ahora él sabía que la carrera estaba por terminar, sabía que le esperaba una corona en el cielo, y estaba listo para recibirla. Él estaba seguro de eso. Hay dos palabras principales para corona en el Nuevo Testamento. Una se refiere a la corona real y la otra se refiere a la corona de la victoria (el stéphanos). Aquí Pablo se refiere a la corona de la victoria – la corona, que era esencialmente un trofeo, reconoce que uno ha competido según las reglas y ha ganado la corona de la victoria. Pablo visualizaba una ceremonia de premios donde recibiría la corona que le esperaba. Pablo estaba por ser condenado y ejecutado por un tribunal terrenal, pero también iba a ser recompensado por un Señor celestial. Esta es muy probablemente la última carta que escribió el apóstol y es imposible verlo en un punto de vista más favorable de lo que parece ahora, de pie al borde de la eternidad, lleno de Dios, y anticipando una eternidad de gloria. También a todos los que aman su venida: Esta promesa es para nosotros; si ponemos nuestro enfoque en el cielo y en el Jesús que caminó por esta tierra y que ahora reina en el cielo, que está esperando para recibirnos.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.