Uno de los deseos de Pablo era ir a Roma. Su gran deseo de hacer la obra pionera le había impedido venir a los romanos, aunque él deseaba verlos. Por lo tanto, Pablo piensa que visitará a los romanos en un futuro viaje a España, donde Pablo predicará el evangelio en las fronteras. Al detenerse en Roma en el camino, Pablo anticipa que puede gozar del apoyo y compañerismo de los romanos antes de que vaya a predicar el evangelio en las regiones más allá. Probablemente, Pablo quería que Roma fuera su base de operaciones para la parte occidental del imperio, aún cuando Antioquía era su base para la parte oriental. El tenía estos planes; pero las cosas no se realizaron según sus planes. Él si fue a Roma, pero no como misionero en su camino a España. Él fue a Roma como prisionero esperando juicio delante de César, donde predicaría el evangelio en una frontera diferente. Dios tenía fronteras inesperadas para el evangelio en la vida de Pablo, dándole acceso inesperado para predicar al emperador de Roma mismo. Después de su liberación de las prisiones romanas al final del Libro de los Hechos, tenemos razones para creer que Pablo logró ir a España y predicó el evangelio allí.

Ahora ¿que hará Pablo en el presente? Pablo se detendría en Corinto de camino a Jerusalén, trayendo consigo una colecta de los cristianos de Macedonia y Acaya lo vemos en Hechos 20: 1-3 La observación de Pablo es apropiada: los cristianos gentiles del amplio imperio romano habían recibido mucho espiritualmente de la comunidad de los cristianos judíos en Jerusalén, entonces era justo que ayudaran a los cristianos de Jerusalén en su necesidad.

Ahora, sintiendo que el peligro le esperaba en Jerusalén como había sido advertido varias veces, y se encuentra documentado en Hechos 20: 22,23 Hechos 21: 10-14, El sabía que necesitaba las oraciones del pueblo de Dios para que pudiera atravesar la dificultad que se le había prometido. La idea es que Pablo quiere que los romanos sean copartícipes con él en el ministerio por medio de sus oraciones. La Nueva Traducción Viviente (NTV) traduce la frase de esta manera: que se unan a mi lucha orando a Dios por mí. Los ministros necesitamos las oraciones de nuestros rebaños. Debemos esforzarnos en las oraciones por los pastores. Nosotros necesitamos sus oraciones y le damos gracias a Dios por ellas. Los pastores son sostenidos por el poder del Espíritu por medio del apoyo de sus congregaciones. La antigua palabra griega traducida “que me ayudéis” es sunagonizomai, la cual significa literalmente “agonizar juntos”. Este es el único lugar en el Nuevo Testamento donde se usa esta palabra especifica. Sin embargo, esta es la misma raíz de la palabra para agonía utilizada en la oración angustiada de Jesús en el jardín del Getsemaní cuando Jesús les pidió a Sus discípulos que agonizaran con Él en oración. A pesar que ellos fallaron en ese momento crítico y dejaron que Jesús luchara solo. No debemos dejar que nuestros ministros y líderes luchen solos. Spurgeon dijo de este pasaje: “Nos recuerda de Carey, quien dice, cuando vaya a la India: “Yo bajaré al pozo, pero el hermano Fuller y el resto de ustedes deben sostener la cuerda”. ¿Podemos negarnos a la petición? ¿No sería una traición?” (Spurgeon)

¿Te asombra que un hombre tan rico en gracia como Pablo deba pedir oraciones a estos santos desconocidos? No tiene por qué asombrarte; pues es la regla de los mayores pensar con más alta estima a los demás. En proporción que un hombre crece en gracia, siente su dependencia en Dios y, en cierto sentido, su dependencia del pueblo de Dios. Pablo sabía que su peligro en Jerusalén vendría de aquellos que no creían, los rebeldes. Este fue el caso, como es demostrado en Hechos 21: 27,28 y 22:22. Además, sabía que la iglesia en Jerusalén era muy conservadora, y que algunas veces consideraban a hombres como Pablo como innovadores peligrosos; Por esta razón, les pide a los romanos que oren que su servicio a los santos de Jerusalén sea acepta. Las oraciones de Pablo y los romanos fueron contestadas, aunque no de la manera que ellos esperaban. Hechos 28:15 describe la “entrada triunfal” de Pablo en Roma, así que él si llegó a ellos con gozo, ¡aunque también en cadenas! El fervor por la Gran Comisión del Señor (Mateo 28:19-20; Hechos. 1:8) es más importante que nuestra comodidad personal. Siempre debemos orar para cumplir la voluntad de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.