Reunidos Mizpa se encontraban los oficiales restantes del ejército de Judá que le habían advertido a Gedalías sobre el complot. El gobernador de Judá se reunió con Ismael y sus asociados. La traición que se acercaba era aún peor porque violaba la hospitalidad y la protección de compartir una mesa. Dado que el compartir una comida era considerado un pacto de hermandad la traición de este acto sería aún más reprensible. Mucha traición y crueldad ha sido ejercitada en las comidas. Absalón asesinó a Amón en una comida; lo mismo que Zimri al rey Ela; y así lo hizo Alejandro con Filotas.

Ismael y sus diez hombres asesinaron al gobernador designado por el rey de Babilonia, Asimismo a todos los judíos que estaban con Gedalías en Mizpa y a los soldados caldeos que allí estaban para proteger al gobernador. Ismael hizo esto porque Baalis, el rey de los amonitas lo contrató para hacerlo. El crimen de Ismael era aún más duro porque él vivió a través de todo el dramático despliegue del juicio del Señor en la caída de Jerusalén y de Judá. Aun así, esto no hizo que temiera u honrara al Señor. Algunos hombres pueden escuchar la palabra de Dios, vivir a través de experiencias que la confirmen, y aun así decidir ignorarla.

A pesar de haber sido advertido del plan de asesinato, Gedalías no tomó ninguna precaución. La muerte de Gedalías fue una tragedia. En los años próximos, los judíos tuvieron un día de ayuno para lamentar su muerte. Ismael y sus hombres habían asesinado a los hombres del asentamiento de Mizpa de forma tan efectiva que tomó algo de tiempo antes de que las noticias de este hecho fueran conocidas. Había adoradores de Jehová en la tierra que había sido antes parte del reino de Israel, conquistados por los asirios hace más de 100 años antes de esto. Las ciudades nombradas, todas del antiguo reino de Israel, sugieren los efectos de las reformas de Ezequías y Josías en esta área. Estos hombres pudieron haber tenido buenas intenciones, aunque en parte debido a la ignorancia de las leyes en estos momentos tan difíciles, y en parte por un exceso de pasión, fueron demasiado lejos, en su expresión exterior de dolor por la calamidad pública sobre su ciudad. Dado que los babilonios destruyeron el templo, ellos venían en respetuoso dolor para traer ofrendas de grano e incienso a las ruinas del templo. Estas ofrendas estaban probablemente intencionadas para una ceremonia en el área del altar del sacrificio. Incluso las ruinas eran consideradas sagradas, tal y como el muro de los lamentos en Jerusalén es considerado sagrado hasta el día de hoy. También, un santuario simbólico pudo haber sido construido. El perverso y sin corazón Ismael sabía cómo poner un show y parecer indefenso al grupo de hombres que se aproximaba. Ismael y los suyos asesinaron a todos los que pudieron de este grupo de adoradores, y cruelmente aventó sus cadáveres a una cisterna. Aún más, dado que las fuentes de agua son tan preciadas en Palestina, la contaminación de una cisterna era un acto inconsciente de vandalismo. Este capítulo está lleno de terribles atrocidades. Golpe tras golpe es dado sobre el ya escaso remanente de los judíos. Jeremías inserto una nota histórica aquí, mostrando que el rey Asa de Judá (913-873 AC.) Había ordenado que esta cisterna fuera hecha para asegurar una buena cantidad de agua para Mizpa cuando la fortificó en contra del rey Baasa de Israel (910-887 AC.) Excavaciones en Tellen-Nasbe pueden haber encontrado la cisterna en cuestión.

De entre los ochenta hombres que vinieron a Mizpa del norte, diez fueron capaces de persuadir a Ismael de perdonarles las vidas a cambio de todos los bienes que habían traído para ofrecer como sacrificios al Señor. Si mantuvo o no su palabra con ellos no quedó en registros. Él no podía hacer nada bueno o grande; y es muy probable que, cuando se hubiere apoderado de estos bienes, él los haya asesinado, así como lo había hecho a sus compañeros. El brutal y astuto Ismael tomó a los sobrevivientes, a los siervos y a los esclavos a los Amonitas – probablemente para venderlos como esclavos al rey extranjero. Los motivos de Ismael para transportar a los sobrevivientes pudieron haber sido tres: (1) para escapar del castigo, (2) para encontrar refugio con Baalis quien era el instigador del asesinato de Gedalías (3) y para vender a los remanentes como esclavos a los amonitas.

Estas deben de haber sido noticias especialmente trágicas para Johanán, porque él le advirtió a Gedalías del plan de asesinarlo que Ismael había planeado en su contra. Heroicamente, Johanán no dejaría que este crimen se quedara sin castigo. Él y sus hombres persiguieron y presentaron batalla contra Ismael y los suyos. Aparentemente tanto los cautivos por Ismael como sus capitanes estaban felices de ver a Johanán, e inmediatamente se pasaron a su lado. Ismael era tan perverso y violento que atemorizaba a sus propios hombres. Johanán y sus hombres tomaron a los sobrevivientes de la masacre de Mizpa y lo trajeron a Gerutquimam, que está cerca de Belén, hasta que eventualmente se fueron a Egipto. Este terrible registro está incluido para mostrar que tan caóticos e inseguras eran las condiciones en Judá y en la región después de la caída del reino. Muchos sentían que estaban más seguros en Egipto que manteniéndose en estas tierras sin ley. Johanán ahora decide ir tan rápido como es posible a Egipto. Él y los oficiales del ejército con él temían a las represalias cuando la información del asesinato de Gedalías llegara a Babilonia.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.