Había muchos hombres soberbios entre los líderes que permanecían en la tierra. A ellos no les gustaba ser confrontados con su hipocresía como Jeremías lo había hecho en el verso 42:20. Es notable el ver que estos hombres que vivieron a través de la trágica certeza de cada palabra de Jeremías en lo concerniente al pecado y al juicio de Judá dijeran ahora que él era un falso profeta. No tenían otra forma para su rebelión que simplemente negar que Dios había hablado lo que el profeta relató. Todo el tiempo habían considerado a Dios como un poder al que recurrir, no como un Señor al que obedecer; y ellos aún no podían creer que su voluntad podía ser radicalmente diferente a la de ellos, simplemente negaban que Dios le hubiera dado a Jeremías ese mensaje para entregar.

Ellos decían que todo era un plan para llevarlos ya sea a su muerte o en cautividad a Babilonia. Los cargos eran ridículos. Cuando a los hombres no les gusta la palabra de Dios, ellos imaginan que alguien ha colocado al mensajero en su contra. Que tan extraño es que los hombres impíos siempre piensen que la palabra de Dios está en contra de ellos, ¡Cuando son ellos los que están en contra de la palabra!

Ellos habían prometido hacer todo lo que Dios les dijera que hicieran y Dios les dijo que confiaran en Él y permanecieran en la tierra. Johanán, los otros líderes y todo el pueblo no mantuvieron su promesa y decidieron irse a Egipto por protección y provisión. Tal es la perversidad de la naturaleza humana caída; cuando las personas alcanzan la unanimidad, muchas veces se están revelando en contra de la voluntad de Dios. No fue suficiente para Johanán y el pueblo el desobedecer a Dios. Ellos también tomaron por la fuerza a todos los demás, forzándolos a venir con ellos a Egipto. Incluso tomaron a Jeremías y a su asociado Baruc como rehenes en contra del Señor. Dado que El Señor prometió juicio contra todos los que se fueran a Egipto, ellos virtualmente retaban a Dios a que juzgara a su fiel profeta quien fue a Egipto, incluso en contra de su voluntad. Debe de haber sido para él uno de los eventos más trágicos de su historia, porque aplastaba todas las esperanzas que él pudiera tener de terminar sus días en su tierra natal, donde Dios había prometido que un día restauraría la vida nacional de su pueblo. Los descendientes de Abraham regresaron a Egipto mucho después de su liberación de él. Con gran sufrimiento habían sido liberados de la esclavitud en Egipto solo para regresar a él como un derrotado y desesperanzado remanente cerca de 900 años después. Esta ciudad Tafnes era llamada Daphne por los griegos, y estaba situada al extremo de la parte inferior de Egipto, cerca de Heliópolis. Era llamada Daphne Pelusiaca. Ellos se detuvieron en este lugar, muy probablemente con el propósito de pedir el permiso del rey para entrar más profundamente en la tierra. Fue en este lugar que de acuerdo a St. Jerónimo, la tradición dice que el fiel Jeremías fue apedreado hasta la muerte por estos perversos rebeldes; por los que por su bienestar él había visto, orado, soportado muchas indignaciones, y sufrido todo tipo de dificultades. Y ahora el cierra la verdad de su misión divina con su sangre.

Jeremías aún era el profeta del Señor, y Dios no lo contaba como desobediente debido a las únicas y extrañas circunstancias de su presencia en Egipto. Ellos ignoraron la voz de Jehová, y, de hecho, abierta y voluntariamente la rechazaron, consolándose a sí mismos al negar que era la palabra de Dios. Pero ellos no se habían escapado de Dios, ni habían escapado del alcance de su palabra. Dios le ordenó a Jeremías que hiciera la misma clase de cosas que le había mandado hacer antes en Judá; que hiciera algo que iba a ilustrar y demostrar la palabra profética. Dios le ordenó a Jeremías que tomara algunas piedras grandes y que las escondiera o las enterrara a la puerta de la casa de Faraón en Tafnes. Precisamente en ese punto, en frente de la residencia real, Nabucodonosor demostraría su soberanía sobre Egipto, y haría esto por orden de Dios. Vendrá a conquistar y a juzgar a Egipto, tal y como lo ha hecho con Judá. También pondrá su trono sobre estas piedras, sobre el mismo patio del palacio del faraón. Jeremías debe de haber enterrado las piedras a una cierta distancia del edificio real; parece poco probable que a un refugiado judío se le fuera permitido alterar el piso enladrillado.

Cuando dice: su pabellón, esta palabra no se encuentra en ningún otro lugar del antiguo testamento. Friedman sugiere que el termino se deriva de una raíz asiria con el sentido de “esparcirse” de aquí la variedad de significados presentados por los estudiosos. Dios promete que el juicio que viene para Egipto sería comprensivo. A través de los babilonios llegaría la muerte, cautividad y la espada. Ellos también destruirían los templos egipcios. Un fragmento con inscripción dice que Nabucodonosor de hecho invadió Egipto en el 568 /7 AC, cuando Amasis que reinó entre el 570-526 AC era faraón. El ataque fue más una expedición formal que toda una fuerza que buscara destruir la tierra, era: como el pastor limpia su capa: Con esta facilidad, con poca oposición; y con una total confianza. Si seguimos en nuestra obstinación, después de haber sido advertidos por Dios, no seremos muy diferentes a los incrédulos. El lugar más seguro es permanecer en donde nos manda el Señor.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.