Cuando David estaba bajo el ataque de Cus, hijo de Benjamín, todo en lo que podía confiar era Dios. Cualquier otro soporte se había ido, pero no necesitaba de ningún otro. Nada se conoce de Cus; pero de la rebelión de Absalón se puso en manifiesto que Benjamín, la tribu de Saúl, tenía acérrimos enemigos de David. Es fácil el entender como el calumniador descrito en el salmo pudo haber salido de la latente hostilidad de esta tribu. Algunos creen que este Cus era en realidad Saúl o Simei. “Se ha supuesto que Cus sea Simei o Saúl mismo, y que fue llamado así debido a su tez morena (Cus significa Africano) o como una broma, debido a su belleza personal. En ocasiones la fortaleza de Dios es evidente en la ayuda que da a través de la prueba. En otras ocasiones es evidente al librarnos de las pruebas. David estaba persuadido de que Dios le quería liberar de esta prueba. David creía que habría graves consecuencias si él no fuera liberado de estos enemigos cual leones. Este entendimiento le dio a David la urgencia de orar. Dios en ocasiones permite circunstancias difíciles para que despierten dicha urgencia en nosotros. David también sabía cómo era el vencer a un león. La metáfora del león es común en los salmos atribuidos a David y es, en todos los eventos, natural en la boca de un rey pastor, quien tomó al león de sus barbas.

Si hay en mis manos iniquidad: Con estas palabras David no reclamó una perfección sin pecado. Él simplemente rechazó la idea de una equivalencia moral entre sí mismo y sus enemigos. Aunque David se expresa a sí mismo de una manera que no lo haríamos nosotros, sus palabras no significan que él era perfecto, solamente que él es inocente del crimen del cual es incriminado. Del Salmo aprendemos la naturaleza de los cargos hechos en contra de David. Estos eran: que él se había apropiado de los despojos que le pertenecían por derecho al rey; que él había dado mal por bien; y que él tomó retribución por algo de generosidad. David sabía que sus enemigos tenían sed por verle derrotado. Él estaba tan confiado en su justicia en comparación con sus enemigos que él estaba dispuesto a ser entregado hacia sus deseos si es que ellos estaban en lo correcto.

David creía que Dios era un ser que poseía pasiones humanas como la ira. David también creía que las pasiones de Dios eran por parte de él; él creía que Dios estaba o estaría airado por él en lugar de contra él. Es un error el creer que Dios no posee pasiones. Debido a que Él es Dios podemos decir que estas pasiones no son exactamente como las nuestras; pero de alguna manera son emociones. Dios no es frío, distante, sin pasión. Pero también es un error el asumir que las pasiones de Dios son siempre con nosotros o para apoyar nuestra opinión. Muchos fanáticos peligrosos han sido erróneamente inspirados por la equivocada seguridad de que Dios era por ellos cuando no lo es.

Júzgame, oh Jehová: Esta era la actitud que protegía a David de la presunción. Él con honestidad invitó el juicio y corrección de Dios. Por lo tanto, David pidió la bendición de Dios de acuerdo a mi justicia, y de acuerdo a mi integridad. De hecho, él oró, “Señor, del modo como soy justo delante de Ti, entonces bendíceme y protégeme de mis enemigos.” Cuando David anhelaba justicia, no es que él quisiera el juicio definitivo y perfecto delante de Dios; él busca justicia a un tiempo temprano, justicia entre él y su falso acusador. Más que nada él oraba para que Dios fuera justo. En este sentido, David no oraba por un favoritismo especial con Dios; él oraba que Dios fuera justo y buscó su propio corazón para ayudarse a estar bien delante de Dios. David sabía que él tenía una desventaja insignificante delante de sus enemigos, y tenía que confiar en la defensa que es de Dios. Él se sacudió las calumnias, como Pablo lo hizo con la víbora; sí, en un escarnio santo se ríe de ellos.

La justicia de Dios es fácil de entender si simplemente lo comparamos con lo que esperamos de un juez terrenal. No pensamos que es correcto o bueno si un juez humano excusa el crimen en el nombre de la compasión; esperamos que los jueces sean justos. Pero aún muchos están absolutamente confiados de que Dios será un juez injusto en el Día del Juicio. Confían tanto en esto que equivocadamente descansan en esa idea para su salvación. David sabía la verdad: Dios es un juez justo. Estando Dios preparado para juzgar, el pecador jamás debe de presumir que Dios retardará Su juicio. Este es otro grave error hecho por muchos que ven a Dios retardando el juicio merecido debido a la misericordia, y que yerran por la idea de que Dios no está preocupado con la justicia. Esta poderosa imagen poética comunica la severidad del juicio de Dios, con suerte proveyendo otro incentivo para el arrepentimiento. La ira de Dios puede ser lenta, pero siempre es segura.

En una seguridad desconsiderada el hombre juguetea y desparrama el precioso tiempo; él no sabe que cada transgresión le saca más filo a la espada, la cual es así afilada continuamente para su destrucción. He aquí, el impío concibió maldad: Esta declaración aparentemente obvia es importante. Muestra que el corazón impío se mostrará a sí mismo en obras impías. Se preñó de iniquidad, Y dio a luz engaño: Esto muestra la fuente del pecado – dentro del pecador. El pecador da a luz a pecado, así como la madre da a luz a hijos – desde dentro. En el hoyo que hizo caerá: Esto muestra un método común de la distribución de justicia por parte de Dios. Él a menudo trae la misma calamidad sobre el impío, la cual ellos han planeado para el justo. La senda de los impíos no puede prosperar. Crea su propia destrucción. El hoyo cavado es la tumba del hombre que la hace. Dos ejemplos entre muchos en la Biblia son el destino de Amán, el enemigo de Mardoqueo y los judíos, y los enemigos de Daniel en el pozo de los leones. David fue lo suficientemente sabio para alabar a Dios de acuerdo a Su justicia, y no a su propia justicia. Aunque David apeló hacia Dios en este Salmo en base a su bondad comparada, esto no era una oración de justicia propia. David sabía la diferencia entre su justicia relativa y la justicia perfecta de Dios, digna de alabar. David terminó este Salmo – la cual comenzó en penumbra – en alabanza. Él podía alabar porque llevó su causa hacia Dios, y en fe la dejó allí.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.