El Salmista parece que esta genuinamente desconcertado. Las gentes no tienen ninguna razón para amotinarse en contra de Dios, y éstos no tienen ningún beneficio en airarse en contra de Él. Su oposición hacia Dios no es nada más que cosas vanas. Desde el tiempo de Babel, los hombres intentan juntarse en contra de Dios. Piensan que dos o más hombres unidos en contra de Dios tienen una mejor probabilidad que si un solo hombre se pusiera en contra de Él. Ellos se oponen tanto a Jehová como a Su Ungido. Ungido se refiere al Cristo. Si te opones a Jesús, te opones a Dios Padre. Esta actitud es evidencia de una locura espiritual porque Dios es el que libera de la servidumbre, no el que trae esclavitud.

Dios no tiene temor o está confundido o deprimido por esta oposición por parte del hombre. Dios se ríe de ello. Él mora en los cielos. como el Gran Rey en un glorioso trono. Él no se pasea en el trono del cielo, pensando que es lo siguiente que debiera de hacer. Él mora en perfecta paz y seguridad, tampoco tiembla. Él no se esconde detrás de una gran muralla celestial, contando los enemigos y calculando si es que tiene la suficiente fuerza para contrarrestar este nuevo reto hacia su reino. Ni si quiera se levanta de donde está sentado. Él simplemente se ‘ríe’ de estos grandes imbéciles. A través de los siglos muchos se han opuesto a Dios y Su Reino en Cristo Jesús. Cada uno de estos oponentes ha sido frustrado y aplastado. Un famoso ejemplo de un oponente del cristianismo fue el Emperador Romano Diocleciano. Él era un enemigo tal de los cristianos que él persiguió a la iglesia sin misericordia, y se jactaba en que había derrotado al cristianismo. Él grabó una medalla con esta inscripción: El nombre de cristianismo siendo extinguido. Diocleciano también levantó dos monumentos en la frontera de su imperio uno de ellos decía: “Diocleciano Joviano Maximiano Hércules César Augusto por haber extendido el Imperio Romano hacia el este y el oeste, y por haber extinguido el nombre de cristianos, quienes trajeron a la República hacia la ruina. Diocleciano está muerto, ya no está, un pie de nota en las páginas de historia. La fama y gloria de Cristo Jesús se ha extendido por toda la tierra.

En el verso seis indica que este Ungido de Jehová del cual está hablando es Jesús. El escritor de hebreos citó este pasaje en hebreos 1:5 como una evidencia de la deidad de Jesús, y su superioridad de todos los ángeles. Él menciona que el nombre más excelente que Jesús recibió es más grande que todos los ángeles. Este “nombre” es Hijo. Mientras que los ángeles son en ocasiones llamados hijos de Dios en un sentido genérico; como en Job, el Padre nunca dijo “Mi hijo” a cualquier ángel en un sentido específico. Eso está reservado para Dios Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad. La idea de engendré también es importante, como un contraste a lo creado. Jesús no fue creado; mas Él creó todo lo que fue creado. Engendré describe una relación entre dos seres de la misma naturaleza y ser en esencia, pero nosotros creamos cosas en esencia diferentes a nosotros mismos. Un hombre crea una estatua, pero engendra un hijo. El Ungido de Jehová tiene a las naciones como herencia. Él reinará sobre todas las naciones, y todo juicio se le ha entregado a Él. El Ungido de Jehová tiene tal poder sobre las naciones que éstas serán como vasos de barro que pueden ser desmenuzados con un golpe de la vara de hierro. Esto muestra el porqué es necio para las naciones el desafiar al Señor y a Su Ungido. No hay razón ni beneficio para su posición desafiante.

Después de las palabras de advertencia de parte del Ungido del Señor, el Salmista aconseja a los reyes de la tierra a rendir su necio desafío hacia el Señor, los llama a una sumisión hacia Dios, dándole una reverencia apropiada hacia Él. En esta sujeción, en el lugar de rendición se pueden alegrar, pero con un apropiado temblor.

Cuando dice: Honrad al Hijo, esto primordialmente tiene en mente el beso de sumisión, donde un dignatario recibe el humilde beso de un inferior. También insinúa el afecto que Dios quiere en una relación hacia Él. Dios quiere que reconozcamos nuestro lugar apropiado delante de Él, pero también que nos alegremos en Él y tengamos afecto en nuestra relación. Al hablar hacia los reyes y jueces incluye a toda la humanidad. Aquellos que desafían a Dios están quebrantados, pero aquellos que dependen en Él son bienaventurados. El Salmista deja la elección a cada uno de nosotros: ¿Quebrantado o Bienaventurado?

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.