Durante su largo periodo de aflicción debajo de Saúl, David fue retado a responder de maneras injustas. Él tuvo muchas oportunidades de herir a Saúl como un asunto de defensa propia. Pero David consistentemente se condujo a sí mismo con justicia, y sabía que Dios le ha premiado debido a ello. Esta no era una declaración de una perfección sin pecado por parte de David. De hecho, un año más o menos antes de la muerte del Rey Saúl pasó en alguna medida comprometido en el área espiritual y moral según 1 Samuel 27. Pero a pesar de todo David mantuvo un núcleo de integridad hacia Dios, y fue corregible a pesar de sus sentimientos, y no falló en la prueba más importante: el obtener el trono por medio de matar o socavar a Saúl.

Creemos que este Salmo – registrado dos veces en la Escritura, con variaciones menores, tanto aquí como en 2 Samuel 22– en realidad habla de dos contextos. Aquí, de acuerdo con el título, fue cantado primeramente por la victoria de David sobre Saúl y por recibir el trono de Israel. En 2 Samuel 22 David lo cantó como agradecimiento al ver hacia el pasado de toda su vida. Él pudo decir: “He guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios” en ambos contextos, pero de alguna manera, con un significado diferente. Significaba una cosa el decirlo antes de su pecado con Betsabé y en contra de Urías; y fue otra cosa el decirlo después de ese pecado.

Me he guardado de mi maldad: Algunos piensan que esto es arrogancia u orgullo por parte de David. Quizás se podría ver un peligro personal en las palabras, mi maldad. Esto muestra que hay maldad en cada persona, y que debemos estar en una alerta especial en contra de nuestras propias inclinaciones hacia la maldad. Es cierto que todos somos como ovejas que se han perdido; pero también nos hemos descarriado hacia nuestro propio camino. Nuestra maldad puede estar en nosotros desde el nacimiento; pudo haber sido enseñada a nosotros por una mala familia o mala compañía. Nuestra maldad puede venir a nosotros por medio de tentaciones, a través de adversidad, o por prosperidad – aun por nuestras bendiciones. Estas palabras de David también nos hablan de una guarda especial. David estaba determinado a guardarse de su maldad. Está resuelto en el poder del Espíritu Santo de que este pecado en particular sea vencido. No habrá fuego al pecado indiscriminadamente; pero si tienes un pecado que es más para ti que para otro, sácalo de entre la multitud, y di: Tú debes morir si nadie más lo hace. Te colgaré al alba del sol. David se guardo a sí mismo de su maldad. Como escribiera Benjamín Franklin: “Muchos príncipes pecan como David, pero pocos se arrepienten con él.”

David resistió la gran tentación de destituir a Saúl y tomar el trono prometido a él por medio de la violencia o la intriga. Esta era la consistente expresión de justicia por la cual el Señor le recompensó, dándole a David un trono que no le podía ser quitado. David entendió un principio básico de cómo Dios trata con los hombres; que Dios a menudo trata al hombre de la misma manera que el hombre trata a los demás.

Jesús explicó este principio en el Sermón del Monte: Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. Mateo 7:2. La naturaleza humana quiere usar una pequeña medida de misericordia con los demás, pero espera una gran medida de misericordia de parte de Dios. Jesús nos dijo que esperemos la misma medida de parte de Dios, así como nosotros lo damos a los demás.

Los traductores han tenido problemas con la segunda mitad del Salmo 18:26, debido a que comunica un concepto difícil. Es fácil el decir que, si un hombre es puro delante de Dios, entonces Dios será puro para con él. Pero no puedes decir que, si un hombre es malvado para con Dios, Dios será malvado para con él, ya que Dios no puede hacer maldad. Así que David expresa la segunda mitad del paralelismo de alguna manera con una palabra ambigua, cuya raíz significa algo como ‘torcido.’ El versículo en realidad dice, “A los torcidos (o deshonestos)”. La idea parece ser que, si una persona insiste en ir por sus caminos perversos en sus tratos con Dios, Dios le derrotara con gran ingenio, de la manera que dicho hombre lo merece. Dios ama el dar gracia a los humildes, y de la misma manera, resistir a los soberbios.

David ahora se mueve de un agradecimiento gozoso por el pasado hacia una confianza por el futuro. El mismo Dios que le trajo al trono le daría el entendimiento necesario para gobernar, y para alumbrarle en sus tinieblas al encender su lámpara. Estaba tan confiado que pudo decir con toda certeza: Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros: Esto da las gracias por las victorias pasadas, y alabanzas por la fortaleza presente. Uno pudiera pensar que después de algunos 20 años de vivir como un fugitivo de Saúl, David simplemente estaría agotado. Este no era el caso; Dios le dio poder, y se sintió tan fuerte como para cumplir acciones sobrehumanas. David habló de las grandes cosas que podía hacer mientras recibía poder de Dios. Él consideró la perfección de Su camino, y el carácter acrisolado de Su palabra. Literalmente probada en el fuego. Ha permanecido en todas las pruebas; y jamás ha fracasado a aquellos que le han rogado delante de su autor. Muchos no conocen esto de su propia experiencia debido a que nunca se han permitido en ponerse en una situación en la que Dios debe probar Su palabra como verdad. David conocía la verdad de esto de las extremas circunstancias de su vida.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.