Ya que este Salmo no tiene título; en medio de varios Salmos que, si lo tienen, y comparte unos temas similares con el Salmo 9; muchos creen que originalmente era la segunda parte del Salmo 9. Hay más razones para dudar esto en lugar de creerlo; este Salmo correctamente es presentado como un Salmo de lamento al ver la aparente prosperidad de los impíos, sin embargo, se tiene una confianza final en los juicios de Dios.

El salmista comienza haciéndose una pregunta de algo bien conocido para aquellos que siguen a Dios; la preocupación, y en ocasiones, ansiedad, de ver la aparente inactividad de Dios. El Salmista sintió que Dios estaba lejos, y que aún se escondía en tiempos de tribulación. Por qué estás lejos, oh Jehová. Tribulación, era una palabra rara en el antiguo vocabulario hebreo, utilizado únicamente aquí y en el Salmo 9:9 “Significa interrumpir, por ejemplo, la esperanza de ser librado. La noción de una angustia que se intensifica a la desesperación.”

Cuando dice que por arrogancia el malo persigue al pobre: Esto explica el por qué el Salmista estaba tan afligido por la aparente inactividad de Dios. Miraba a los impíos, como hombres orgullosos, que no solamente perseguían a los pobres y que daban su aprobación de otros pecadores, sino que también pecaban en contra de Dios. Inmediatamente reconocemos que cualquiera que desprecia a Jehová es pecaminoso. Los hombres no buscan a Dios; y este es un gran pecado. Los hombres no piensan en Dios; esto también es un gran pecado. El hombre tiene obligaciones hacia Dios como Su creador y soberano, y es un pecado el ser negligente en esto. El ignorar a Dios es una expresión de nuestra independencia y percibida igualdad (o superioridad) hacia Él.

Será atrapado en los artificios que ha ideado: Esta era la oración del Salmista en cuanto a los malos. En otros Salmos esta es una expectativa que se espera (tal como en Salmo 9:15); aquí esta una oración hecha de corazón. Nuevamente el salmista expresa: Sus caminos son torcidos en todo tiempo: Aquí él protestó hacia Dios; no solamente los malos parecían disfrutar de una constante prosperidad, sino que lo lograban hacer debido a que los juicios de Dios están muy lejos de su vista. Podemos imaginarnos que el Salmista pensaba, “Si solamente Dios demostrara Su juicio hacia los impíos, éstos cambiarían sus caminos.” Esto podría sonar como una queja en contra de Dios, y de alguna manera lo es; pero también se puede ver como una completa confianza en el gobierno y autoridad de Dios. El Salmista reconoció que los malos nunca prosperarían a menos que Dios lo permitiera; así que apela a Dios para que no lo permita. Él examinó y expuso los pecados de los impíos. Desprecia a sus adversarios; y hay orgullo y pecado en su corazón, en su boca, y debajo de su lengua. No es de maravillarse el por qué quería que Dios detuviera a este tipo de pecador.

El Salmista continúa examinando al impío (o impíos), los cuales le han atribulado. La clave de la naturaleza de este impío es el sigilo (acecho… escondrijos… sus ojos están acechando… acecha en oculto… se agacha). Otra característica del impío es que es visto en cómo es un bravucón, enfocando su violencia en contra de los débiles (al inocente… al desvalido… al pobre). No es lo suficiente humano u honorable para combatir abiertamente a aquellos que pudieran efectivamente contraatacar. Desvalido es una palabra que se halla sólo en este Salmo (v. 8, 10, 14), la cual ha recibido varias explicaciones, pero que probablemente se derive de una raíz que quiere decir el ser negro, y por tanto puede significar miserable, indefenso, o algo parecido. Él pensaba que Dios se ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá: Para el Salmista esto hacia que el homicidio, la opresión y el acoso del impío aún peor. Hacía todo abrigando la esperanza de que Dios lo hubiera olvidado, y que nunca vería la maldad hecha en contra del pobre y desvalido. Se puede decir con certeza que esto añadía una blasfemia en contra de Dios a estos múltiples pecados en contra del hombre. Podemos imaginarnos como hervía la sangre del Salmista mientras pensaba en aquel sonriente, confiado pecador y en el placer que tomaba en su pecado. Pero aún esperaba en Dios por justicia.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.