Las trompetas eran utilizadas para reunir al pueblo de Dios y llamar a las tropas para la batalla. Aquí, Dios manda a la trompeta que suene para reunir a los poderosos Asirios en contra de Israel para juicio, porque traspasaron su pacto. Pero su clamor no es sincero, porque Israel desechó el bien. Ellos ponen a gobernantes y príncipes en contra del Señor, y fueron empapados en idolatría. Ellos realmente no conocían a Dios. Será de la misma manera para muchos que van a la iglesia hoy en día. Jesús dijo, Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. El elegir líderes sin la dirección de Dios no solamente es pecaminoso, es necio. Aquellos que siguen su propia sabiduría en la elección de líderes inevitablemente obtienen lo que merecen.

Israel hizo ídolos hermosos de plata y de oro, pero éstos no permanecerán. En juicio, Dios los romperá en pedazos. Parecería para Israel que el juicio que ellos recibirían sería peor que el pecado que cometieron. Esto no es verdad en el sentido de que Dios es peor para nosotros que lo que nuestro pecado merece, pero es verdad en cuanto a cómo se siente el juicio. Esto es usualmente debido a que nuestro pecado es sembrado a través de un gran periodo de tiempo, pero a menudo es segado en un periodo contraído de juicio. Dios prometió que Israel enfrentaría a los Asirios conquistadores y el exilio, pero también que Él, un día, los juntaría de nuevo. Esta nota de misericordia está salpicada a través de la canción de advertencia del juicio.

Israel neciamente multiplicó altares para pecar. Así que no es sorpresa que esos altares se convirtieran en altares para pecar. Cuando nos damos a nosotros mismos la oportunidad y la ocasión para pecar, nunca es de sorprenderse que terminemos en pecado. En su pecado e idolatría, Israel también rechazó la Palabra de Dios. Dios tenía grandezas para Israel, pero esto le parecía cosa extraña porque el corazón de ellos estaba lejos de Dios.

La mayoría de las personas tratan a la Biblia con mucha educación. Cuando regresan a casa, la dejan en el lobby hasta el siguiente Domingo en la mañana; la recogen de nuevo por un viaje corto y va a la capilla; eso es todo que la pobre Biblia obtiene de camino de un respiradero. Este es tu estilo de entretener a este mensajero celestial. Hay el polvo suficiente en algunas de sus Biblias para escribir “condenación” con sus dedos dijo Spurgeon.

Pablo expresa la misma idea en 1 Corintios 2:14: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. La Palabra de Dios y las cosas del espíritu son grandeza, pero se ven como cosa extraña cuando un hombre está en pecado e idolatría.

En ciertas ocasiones las personas rechazan la Biblia porque piensan que la “ciencia” es superior. Pero la ciencia de Cristo Jesús es la más excelente de las ciencias. Que nadie se aparte de la Biblia, porque no es un libro. Lo es. ¿Aprenderás astronomía? Esta aquí: te habla del Sol de Justicia y de la Estrella de Belén. ¿Aprenderás botánica? Esta aquí: te habla de plantas de renombre; los Lirios del Valle y la Rosa de Sarón. ¿Aprenderás geología y mineralogía? Lo aprenderás aquí: pues leerás de la Roca de la Eternidad, y de la Piedrecita Blanca con un nombre gravado en él, el cual ningún hombre puede conocer, solamente el que lo recibió. ¿Estudiarás historia? Aquí está la más antigua de todos los registros de la historia de la raza humana. Sea cual fuera tu ciencia, ven y ve este libro; tu ciencia está aquí.

Seguro, ellos aún trajeron sacrificios hacia Jehová. Pero todo era una ceremonia superficial, debido a que ellos aún estaban inmersos en el pecado y la idolatría. Por lo tanto, sus pecados seguían al descubierto, y Dios se acordará de su iniquidad, y castigará su pecado. Israel edificó templos, pero no para Jehová, quien los hizo. Por lo tanto, el juicio descrito en este capítulo viene sobre ellos. Mientras Israel practicaba una idolatría pura y simple, Judá era culpable de un pecado más sutil. Ellos confiaban en las ciudades fortificadas que construyeron en contra de los Asirios. Esas ciudades no serían de ayuda (yo meteré fuego en sus ciudades), y solamente Jehová preservará a Judá de una destrucción total dijo Isaías.

Quizás podemos capturar algo del corazón impío de Israel y Judá al examinar nuestra propia atracción hacia la grandeza y buenas instalaciones. ¿Qué podría estar mal con el éxito y las buenas instalaciones? Éstos se convierten con facilidad en ídolos si tu corazón se aparta de Dios. Si Dios trae grandeza y grandes edificios, es maravilloso; siempre y cuando no apartemos nuestros ojos de Él, haciendo ídolos de esas cosas.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.