Una vez que Israel haya sentido la incomodidad de su privación, entonces éste escucharía la voz de Dios una vez más, y Él la atraería hacia Sí mismo. Yo la atraeré, es una palabra notable, y nos enseña que la atracción de amor sobrepasa en poder todas las demás fuerzas. Esa es la forma en la que el diablo nos arruina; él nos tienta con palabras dulces, expresiones dulces, con carnadas de placer y cosas parecidas; y el Señor, en misericordia, determina que, en toda verdad, él hará una mejor oferta que el diablo, y él nos ganará para sí mismo por fascinaciones, seducciones, y atracciones, las cuales serán más fuertes que cualquier fuerza de resistencia que podamos ofrecer. Esta es una palabra maravillosamente preciosa: “Yo la atraeré.”
Acor significa “problema,” así que el valle de Acor es el “Valle de Problemas.” Era un lugar de problemas, donde el pecado de Acán fue descubierto y juzgado. La restauración de Dios es tan grande que Él transformará el “Valle de Problemas” en una puerta de esperanza. Cuando Israel sea restaurada, ella será restaurada en alegría. Los placeres pasajeros del pecado son olvidados, y los verdaderos placeres de Dios son restaurados. Con gran anticipación, Dios espera con ansia el día cuando la relación sea genuinamente restaurada con Su pueblo. Él quiere una relación íntima de amor con Su pueblo, y anhela el día cuando Su pueblo tendrá un amor y compromiso como de matrimonio hacia su Dios
Dios no estaba satisfecho con una relación basada en el temor y enfocada en la obediencia para con Su pueblo, donde éstos tenían la idea primordial de Él como un Amo. Él quería una relación donde ellos pensaran en Él cómo esposo. En Hebreo, el nombre “Baal” viene de la palabra “Baali” y las dos palabras suenan parecido. Eran los baales, los ídolos de las naciones, quienes querían esta relación de “amo-esclavo” con el hombre. Pero no el Señor Dios; Él quiere una relación basada en el amor, basada en el compromiso, con Su pueblo. Finalmente, esta bendición, de una relación restaurada, resultará en una tierra transformada, cambiada tanto ecológicamente (con las bestias del campo, con las aves del cielo) y políticamente. Esta bendición será cumplida en la tierra del milenio, pero podemos llegar a conocer el poder transformador de una relación restaurada justo ahora. Cuando la relación con Jehová sea finalmente restaurada, jamás volverá a ser quebrantada. La relación será restaurada en un cimiento sólido (en justicia, juicio, benignidad y misericordia), y resultará en una relación más y más profunda.
Cuando la relación este donde se supone que debe estar, Dios proveerá abundantemente. Este es el mismo principio que Jesús enseñó en Mateo 6:33: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. El Señor promete una gloriosa redención del nombre Jezreel, el cual fue dado primeramente como un sobrio recordatorio de dispersión en juicio. Ahora se convierte en una profecía de la promesa, “la sembraré para mí en la tierra.” Dios restaurará a Su pueblo hacia la abundancia y misericordia. La dispersión será transformada en siembra.
El segundo hijo de Oseas, una niña, fue llamada Lo-ruhama, que significa “Indigna de compasión”. Este nombre, originalmente dado como un marcador de juicio, ahora es transformado en una señal de restauración. El tercer hijo de Oseas, un niño, fue llamado Lo-ammi, que significa “No Mi Pueblo”. Ese nombre, originalmente dado como una señal de juicio, ahora es transformado en una señal de restauración. Con esto, la restauración será completa. El Señor se relaciona con Su pueblo como Su Dios, y Su pueblo se relacionan con Él como Su pueblo. Esta es una relación llena de calor y de amor, y lo que Dios anhela.
Pensemos en esto: ¿Cuál de los dioses paganos de las naciones alguna vez quisieron el amor de sus seguidores? ¿Quién de ellos alguna vez preguntó, “Me amas?” Los dioses falsos no quieren nuestro amor, ellos quieren nuestro temor, nuestra obediencia, nuestro sacrificio y devoción como de esclavo. Pero el verdadero Dios; el Dios vivo, no está satisfecho con solamente nuestro temor, nuestra obediencia, o nuestra devoción y sacrificio como de esclavo. Él quiere nuestro amor, dado gratuitamente, y disfrutado en una relación con Él. Si nosotros perdemos de vista esto, perdemos de vista el corazón de la obra de Dios en nosotros y por nosotros.
Vemos una restauración completa. Los tres hijos de Oseas, nombrados con marcas de juicio, ahora tienen sus nombres restaurados y hechos en señales de misericordia, de gracia, y de restauración. ¡Dios es así de bueno!
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
