Este pasaje continúa la lista de los habitantes que repoblaron Jerusalén tras la reconstrucción de los muros bajo el liderazgo de Nehemías. En los versículos anteriores (1-9), se describe cómo se sorteó para que uno de cada diez habitantes de Judá y Benjamín viviera en Jerusalén, y se mencionan los principales líderes de las tribus. A partir del versículo 10, el texto detalla los nombres de los sacerdotes, levitas, porteros y otros siervos que desempeñaban funciones importantes en la vida religiosa y social de la ciudad.

El verso diez introduce a los sacerdotes, quienes tenían la responsabilidad de realizar las funciones religiosas en el templo y de guiar al pueblo en el culto. Los sacerdotes eran descendientes de Aarón, y su presencia en Jerusalén era fundamental, dado que el templo estaba en la ciudad.

Se mencionan a dos sacerdotes por nombre, Jedaías y Jaquín. Joiarib fue una de las familias sacerdotales que regresaron del exilio según Esdras 2:36, y Jaquín también es mencionado como un nombre destacado.

Luego se menciona a otro sacerdote prominente, Seraías, que viene de una larga línea de sacerdotes importantes. Hilcías fue un sacerdote clave en la historia de Israel, y Sadoc fue el sacerdote en tiempos de David y Salomón.
El título de “príncipe” o “jefe” de la casa de Dios, lo que indica es que ocupaba un puesto de liderazgo en el templo. Era el encargado de supervisar las actividades del templo y garantizar que todo se hiciera conforme a la ley.

Se menciona que otros sacerdotes, que también participaban activamente en las funciones del templo, eran ochocientos veintidós en total. Estos eran responsables de diversas tareas en el templo, como la administración de los sacrificios, la enseñanza de la ley y el liderazgo en el culto.

Adaías hijo de Jeroham fue otro sacerdote de una importante línea genealógica. Su inclusión en esta lista destaca la organización detallada de los sacerdotes que sirvieron en Jerusalén.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.