La ley mosaica enseñaba ojo por ojo, diente por diente. Pero con el tiempo, los maestros religiosos movieron este mandato fuera de su esfera adecuada (un principio limitando la retribución del gobierno civil) y lo pusieron en la esfera equivocada (como obligación en las relaciones personales). Aquí, Jesús presenta la plenitud de la ley de ojo por ojo, y cómo su idea de limitar la venganza se extiende al principio de aceptar ciertos males contra uno mismo.

Cuando una persona nos insulta (te hiere en la mejilla derecha) queremos regresarles lo que nos dieron a nosotros, y más. Jesús dice no resistas al que es malo, confiamos en que Dios nos defenderá. France señala que las escrituras antiguas judías dicen que golpear a alguien con el dorso de la mano –es un insulto severo– era castigado con una fuerte multa, de acuerdo con Mishnah BK 8:6. Jesús demostró con su vida que el mal debe ser resistido, así como cuando volteó las mesas en el templo. Jesús está diciendo que el verdadero cristiano ha aprendido a no resentir ningún insulto y no buscar venganza por ningún disgusto. Cuando pensamos en cómo Jesús mismo fue insultado y hablado en Su contra (como un glotón, un borracho, un hijo ilegítimo, blasfemo, un loco, etc.) podemos ver cómo vivió Él mismo este principio. Es equivocado pensar que Jesús se refiere a que no se puede defender en un ataque físico. Cuando Jesús habla de una herida en la mejilla derecha, era entendido culturalmente como un gran insulto, no un ataque físico. Jesús no se refiere a que, si alguien nos pega el lado derecho de la cabeza con un bate de béisbol, deberíamos permitirles que nos golpeen el lado izquierdo también. Si una persona diestra golpea la mejilla derecha de alguien, es probable que es un golpe con el dorso de la mano, probablemente considerado más insultante que una bofeteada con la palma abierta. Jesús incita a llevarlo a las autoridades. Jesús aquí habla de las relaciones personales, y no de las funciones apropiadas del gobierno para restringir el mal. Debo volver mi mejilla cuando soy insultado, pero el gobierno tiene la responsabilidad de restringir al hombre malo de un asalto físico.

En el segundo acto, bajo la ley de Moisés, la capa era algo que no se le podía quitar a nadie (Éxodo 22:26; Deuteronomio 24:13). Los discípulos de Jesús; si eran demandados por sus túnicas, que era la ropa exterior, el Maestro les dice que le entreguen incluso la interior. Jesús dice que le entregues todo y te quedes desnudo ante la corte y harás pasar una vergüenza al que quiere quitarte la túnica. Esto nos habla de dignidad mas que de dejarse humillar.

En ese tiempo, Judea estaba bajo la ocupación militar romana. Según la ley militar, cualquier soldado romano podía pedirle a un judío que lleve su carga militar por una milla, pero solamente una milla. Jesús aquí dice: Ve más allá de la milla requerida por la ley y ve otra milla por tu propia decisión de amor. Así es como transformamos un intento de manipularnos en un acto libre de amor. Los judíos resentían furiosamente tales imposiciones, y la elección de este ejemplo de Jesús deliberadamente lo disocia de los militantes nacionalistas. En vez de resistirse, o incluso resentirse, el discípulo debe ofrecerse para una milla más. Pero había castigos para quien obligaba a un ciudadano más de lo que la ley permitía. Imaginemos la cara del soldado cuando el ciudadano ofendido se ofrece a llevar otra milla mas. Con el agravante que podía ser sancionado. El único límite para este tipo de sacrificio es el límite que impondrá la dignidad. Podemos decir que Pablo repitió esta idea de Jesús: No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Romanos 12: 21.

La ley mosaica ordenaba amarás a tu prójimo. Sin embargo, algunos maestros en los tiempos de Jesús añadieron una aplicación errónea opuesta y maligna: una obligación equitativa de aborrecerás a tu enemigo. En general, consideraban a todos los incircuncisos no como sus prójimos, sino sus enemigos, quienes el precepto no los obligaba a amar. En cambio, Jesús les recuerda que Dios se refiere que todas las personas son nuestros prójimos, incluso nuestros enemigos. Para cumplir con esta ley debemos amar, bendecir, hacer el bien y orar por nuestros enemigos, no solo por nuestros amigos. La actitud del discípulo hacia la persecución religiosa debe ir más allá de la no represalia a un amor positivo.

Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: Al hacer esto, estamos imitando a Dios, quien demuestra amor a Sus enemigos, al hacer llover sobre justos e injustos. Puedes ver la filosofía de nuestro Señor Jesucristo acerca de la naturaleza. Él creía en la presencia y obra inmediata de Dios. Como el gran Hijo de Dios, tuvo una percepción muy sensible de la presencia de su Padre en todas las escenas a su alrededor, y por lo tanto llama al sol el sol de Dios: que hace salir Su sol sobre malos y buenos. Esto es un ejemplo, que nosotros también debemos amar a nuestros enemigos y bendecirlos si podemos. Al hacerlo, nos mostramos a nosotros mismos como hijos de nuestro Padre que está en los cielos. ¿Qué haces más que el pecador? Debemos considerarlo no una cuestión de virtud si simplemente regresamos el amor que se nos da. Si un hombre pudiera vivir de la manera que Jesús nos ha dicho en este capítulo, realmente sería perfecto. Si un hombre pudiera guardar exactamente lo que Jesús dijo aquí, ciertamente tendría una justicia mayor que la de los escribas y fariseos, lo mismo que debemos tener para entrar al Reino de Dios. Pero solo hay un hombre que ha vivido así: Jesucristo. ¿Qué pasa con el resto de nosotros? ¿Somos nosotros excluidos del Reino de Dios? Finalmente, cuando se trata de entender la interpretación y los mandatos de la ley, hacemos bien al recordar otro aspecto de la enseñanza de Jesús sobre la ley: al enfocarnos en el mandato de amar a Dios y a nuestro prójimo, entenderemos correctamente los mandatos y detalles de la ley. El apóstol Pablo escribió lo mismo acerca de esto: Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida (1 Timoteo 1:5).

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.