Solo necesitaban un grupo regular de cuatro soldados –llamado un cuartenión– para llevar a cabo la ejecución. Sin embargo, reunieron alrededor de Jesús a toda la compañía. No era para prevenir que escapara o que una multitud hostil lo rescatara, tampoco para mantener alejados a los discípulos. Los soldados del gobernador eran auxiliares, no legionarios romanos, y eran reclutados de habitantes no judíos de las aéreas cercanas, por ejemplo, fenicios, sirios, tal vez samaritanos.

Cuando un prisionero era crucificado, a menudo eran clavados a la cruz desnudos, simplemente para aumentar su humillación. Jesús aún no había sido crucificado, pero su humillación había comenzado y fue desnudado en público. Los reyes y gobernantes a menudo vestían de escarlata, porque los tintes para hacer las telas de ese color eran caros. El manto de escarlata fue pensado como cruel ironía. Los reyes usan coronas, pero no coronas de tortura. Los espinos específicos de esta región tienen espinas largas, duras y afiladas. Esta era una corona que cortaba, perforaba y ensangrentaba la cabeza del Rey que la llevaba. Los reyes son saludados con títulos reales, así que en su deseo de hacer daño se burlaron de Jesús con este título. Tenían la intención de humillar a Jesús, pero también a los judíos, diciendo, Este es el mejor rey que pueden traer. Ahora pasaron del escarnio a la crueldad. Tomaron la caña irónica, le quitaron el manto real de burla y comenzaron a lanzar su saliva y sus puños a la cabeza de Jesús. Incluso las manos que clavaron los clavos en sus manos a la cruz solo hicieron lo que se les ordenó hacer. Sin embargo, le escupieron en el rostro solo por el placer de hacerlo.

La marcha hacia el lugar de crucifixión era propaganda útil para Roma. Advertía a los alborotadores potenciales que este era su destino si deseaban retar a Roma. Normalmente un centurión a caballo guiaba la procesión, y un heraldo gritaba el crimen del condenado. El criminal era dirigido a la escena de la crucifixión por la ruta más larga posible, para que la mayor cantidad posible pudieran verlo y tomar advertencia de la sombría vista. El peso de la cruz entera era normalmente de 140 kilos. La víctima solo cargaba el travesaño, que pesaba entre 35 y 55 kilos. Cuando la víctima cargaba el travesaño, usualmente era desnudado, y sus manos usualmente eran atadas a la madera.

Las vigas verticales de una cruz usualmente permanecían fijas en un lugar visible fuera de las murallas de la ciudad, junto a un camino principal. Es probable que, en muchas ocasiones, Jesús haya pasado frente a la misma viga vertical sobre la que colgaría.

Un hombre de Cirene que se llamaba Simón: Este hombre fue probablemente un visitante de Jerusalén, que estaba allí como fiel judío para celebrar la Pascua. Visitando Jerusalén, estaba lejos de Cirene en el norte de África (alrededor de 1300 kilómetros de distancia. Simón sabía poco sobre este Jesús, y no tenía deseo de ser asociado con este hombre que había sido condenado a morir como un criminal. Sin embargo, los romanos gobernaban, y a Simón no se le dio opción. A éste obligaron a que llevase la cruz. Tal vez fue escogido porque era un extranjero obvio y más llamativo entre la multitud.

Había un lugar específico fuera de las murallas de la ciudad de Jerusalén, pero todavía cercano, donde las personas eran crucificadas. En este Lugar de la Calavera Jesús murió por nuestros pecados, y nuestra salvación fue lograda. El lugar significa “Lugar de la Calavera”. Era llamado así porque era el lugar establecido para crucificar a los criminales. Como un lugar de muerte cruel y humillante estaba fuera de las murallas de la ciudad, pero probablemente en un camino bien establecido. También puede ser que la colina en sí tenía una apariencia de calavera, como es el caso con el sitio en Jerusalén conocido como el Calvario de Gordon. Era costumbre darles a los que estaban por ser crucificados una bebida para entumecer el dolor y la mente, para disminuir su conciencia de la agonía que les esperaba. Pero Jesús rechazó cualquier droga adormecedora. Decidió enfrentar el terror espiritual y físico con sus sentidos despiertos. Todavía no tenemos una representación precisa y completa de la crucifixión en los medios modernos de comunicación. Si alguna vez se hiciera, se limitaría al público adulto, debido a su intenso horror y brutalidad.

La crucifixión se originó en Persia; y su origen provino del hecho de que la tierra era considerada sagrada para el dios Ormuzd, y el criminal era levantado de ella para que no contaminara la tierra, la cual era propiedad del dios. La espalda de la víctima se desgarraba y las heridas quedaban abiertas por los latigazos, luego se abrían otra vez mientras la sangre coagulada y solidificada era arrancada junto con la ropa que se les quitaba en el lugar de la crucifixión. Cuando se les tiraba al piso para clavar sus manos a la viga transversal, las heridas se abrían otra vez, se profundizaban y se contaminaban con la tierra. Con cada aliento exhalado en la cruz levantada, las dolorosas heridas en su espalda raspaban contra la áspera madera de la viga vertical y se agravaban más. Al clavar el clavo a través de la muñeca se dañaba el nervio medio. El nervio estimulado causaba un dolor ardiente en ambos brazos, y a menudo resultaba en las manos de la víctima contraídas en forma de garra. Más allá del dolor extremo, el mayor efecto de la crucifixión era la interferencia con la respiración normal. El peso del cuerpo, jalando hacia abajo sobre los brazos y los hombros, tendía a fijar los músculos respiratorios en un estado de inhalación, impidiendo por lo tanto la exhalación. La falta de respiración adecuada resultaba en severos calambres musculares, los cuales dificultaban aún más la respiración. Para respirar adecuadamente, uno tenía que levantar el cuerpo empujándose con los pies, flexionar los codos y abriendo los hombros. Poner el peso del cuerpo sobre los pies producía más dolor, y flexionar los codos causaba el movimiento de las muñecas que colgaban de los clavos. Levantar el cuerpo para respirar también raspaba dolorosamente la espalda contra el áspero poste de madera. Cada esfuerzo por respirar era agonizante, fatigante y resultaba en una muerte más rápida. No era fuera de lo común que los insectos volaran o cavaran sobre las heridas abiertas o los ojos, oídos y nariz de la víctima moribunda e indefensa, y las aves de rapiña destrozaban estos sitios. Es más, era costumbre dejar los cuerpos en la cruz para que fueran devorados por los animales depredadores. La muerte por crucifixión podía ser ocasionada por diversas razones: un shock agudo por pérdida de sangre; estar demasiado cansado como para seguir respirando; deshidratación; un ataque cardíaco provocado por la angustia; o insuficiencia cardíaca congestiva que conducía a una ruptura cardíaca. Si la víctima no moría lo suficientemente pronto, se le quebraban las piernas, y la víctima pronto era incapaz de respirar.

Ellos sintieron que era falso, poner que Jesús era el rey de los judíos. El cargo (o título) escrito normalmente era llevado delante del criminal en el camino a la ejecución, o se colgaba alrededor de su cuello, y luego se colgaba en la cruz, lo que reforzaba el efecto disuasorio del castigo. Uno de los ladrones se arrepintió y confió en Jesús, y el otro no. Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza: En medio de su asombrosa muestra de amor, Jesús no fue honrado. En vez de eso, fue injuriado y sus enemigos lo miraban con desagrado diciendo: Sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. Hubo muchos puntos bajos en la prueba de Jesús en la cruz, pero este es seguramente uno de los más bajos. Incluso entre los tres hombres crucificados, Jesús fue puesto en la posición “más baja”. Esta fue la cima del amor de Dios por el hombre: soportar esto por nuestra salvación. Pero también fue la cumbre del odio del hombre hacia Dios; Dios vino a la tierra, y esto es lo que el hombre le hizo. Jesús tuvo que sufrir esto solo, fuera de la puerta. Fue separado de la comunidad; tanto para que podamos unirnos a su comunidad, y también para que nuestras experiencias de aislamiento puedan ser redimidas y convertidas en oportunidades de comunión con Él.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.