Jesús habló de un padre de familia que preparó su viña cuidadosamente y contrató a hombres para administrarla (labradores). Los hombres que se suponía que manejarían su viña maltrataron y mataron a los mensajeros enviados por el hombre de familia. Finalmente envió a su hijo, y lo mataron también, creyendo neciamente que tomarían control de la viña. Sin embargo, la respuesta del propietario de la viña no fue cedérsela a los labradores sino juzgarlos y destruirlos. El Antiguo Testamento a menudo usaba la imagen de la viña para hablar de Israel.

Jesús representó la locura de los principales sacerdotes y ancianos que conspiraron para matar al hijo del Padre enviado a los rebeldes líderes de Israel. Los labradores tratan a los mensajeros de la manera más bárbara y agresiva: golpeando, matando, apedreando a muerte; quizás podríamos pensar que es exagerada la forma en que se describe la conducta de los labradores, sin embargo, si recordamos la forma en que trataron a Jesús veremos que se quedaron cortos más bien. Los siervos aquí mencionados y que fueron enviados a los labradores, sin duda debemos entenderlos como los profetas mandados extraordinariamente. Los religiosos atraparon a Jesús en el huerto de Getsemaní; lo desterraron en su concilio en la sala de Caifás, y cuando fue llevado sin la concurrencia de Jerusalén; lo mataron en el calvario.

El mensaje de esta parábola es bastante claro. Con esta respuesta, los principales sacerdotes y ancianos entendieron lo que los siervos malvados merecían. Verdaderamente, aquellos siervos que se rebelan contra su amo de esta manera merecen juicio. Ellos sabían que el padre de familia tenía derecho a esperar sus frutos a su tiempo. De la misma forma, Dios esperaba fruto del liderazgo de Israel, pero encontró poco (como se muestra en el incidente de la higuera). Los líderes de Israel eran tan corruptos que Dios estaba transfiriendo el liderazgo a otros, específicamente a los apóstoles y luego a la iglesia judía/gentil que ellos liderarían.

Jesús advierte a estos líderes del resultado de su rechazo. Nunca leyeron en las Escrituras: Esta manera de dirigirse a los principales sacerdotes y a los ancianos de Israel debe haberlos enfurecido. Jesús habla a los principales teólogos de Israel y les pregunta si alguna vez han leído las Escrituras. El Maestro, citó esto del Salmo 118 para recordarles que su rechazo hacia Él hablaba más de su culpa y de su juicio venidero que de Jesús mismo. Aunque lo rechazan, Él sigue siendo la cabeza del ángulo, cumpliendo el gran Salmo mesiánico 118.

Claramente, Jesús afirmó ser la piedra desechada del Salmo 118:22-24 que Dios designó para ser la cabeza del ángulo. También Él es la piedra de Isaías 8:13-15 con la que la gente se tropieza, la piedra de cimiento, preciosa y angular de Isaías 28:16 y la piedra de Daniel 2:34 que destruye al mundo en rebelión contra Dios. Jesús les advirtió a los líderes religiosos que si continuaban rechazando a Dios y a su Mesías, podían esperar que Dios pasara su liderazgo y Su obra en la tierra a otros. El castigo es la pérdida de privilegios, el reino les es quitado y dado a otros. La esfera en la que debemos buscar a Dios obrando en la salvación ya no es la nación de Israel sino otra nación. Ésta no es la de los gentiles como tal, sino un pueblo de Dios derivado de todas las naciones, judíos y gentiles.

¡Qué advertencia es esta para nuestro propio tiempo! Nosotros también estamos viendo el sacrificio y la deidad de nuestro Señor cuestionados, y su sagrada Palabra atacada por aquellos que deberían haber sido sus defensores. A menos que haya una pronta enmienda, el Señor puede quitar el candelero de su lugar y encontrar otra raza que probará ser más fiel a Él y a su Evangelio que la nuestra. La elección ante los líderes religiosos es la elección ante cada persona. Podemos ser quebrantados rindiéndonos humildemente delante de Dios o ser completamente desmenuzados en el juicio. En lugar de arrepentirse, estos líderes respondieron con ira, continuando incrementando la grandeza de su pecado de rechazar a Jesús. Dice nuestro texto que, entendieron que hablaba de ellos: ¿Quién les dijo eso, sino sus propias conciencias culpables?

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.