El Maestro nuevamente les dijo a los discípulos lo que le esperaba en Jerusalén, pero no se notó ninguna reacción de los discípulos. Una reacción podría ser grandemente esperada cuando Jesús dijo que Él sería entregado. Al parecer, los discípulos realmente no escucharon cuando Jesús dijo estas cosas. Su expectativa estaba tan enfocada en que Jesús establecería un reino político inmediato, y estas palabras de Jesús eran tan contrarias a esa anticipación, que simplemente las pasaron por alto. Pero Lucas dijo, no entendieron ninguna de estas cosas; eso es, seguramente no creían en ninguna de ellas, el dicho estaba escondido de ellos. Jesús reconoció abiertamente el sufrimiento y la agonía que le esperaba. Jesús pensó en cómo cumpliría la voluntad de su Padre en el futuro. Había valor en que mirara su prueba venidera, y pensar y decir: “Yo cumpliré con lo que mi Padre me ha dado para hacer. Yo obedeceré hasta el final”.

Jesús fue notablemente específico en este anuncio de su destino, y predijo muchas cosas sobre las cuales no tenía control aparente. Ciertamente, Él no planificó Su propia traición, los líderes religiosos harían esto. Jesús predijo estos aspectos específicos de su agonía venidera. Le arrancaron su cabello, le hirieron sus mejillas, le escupieron en la cara. La burla no podía ir más lejos. Fue un desdén cruel, cortante, y maldito. La crucifixión no era la única manera en que los criminales eran ejecutados bajo los romanos, pero Jesús sabía que así era como Él sería ejecutado. Lo más importante, esto era algo sobre lo que Jesús no tenía control aparente. Sin embargo, Él con confianza anunció a sus discípulos que esto pasaría.

La madre de Santiago y Juan vino con una petición que haría a cualquier madre orgullosa y a los hijos muy felices. Ella era un miembro regular del grupo de discípulos que acompañaba a Jesús, así que su participación en las ideas ambiciosas de sus hijos no es sorprendente, ella quería posiciones prominentes para ellos en la administración mesiánica de Jesús. Pero, estos hombres se durmieron en Getsemaní, abandonaron al Maestro cuando fue arrestado, y al menos uno de ellos le falló en la cruz. Solamente podemos seguir a Cristo en su copa y en el bautismo, después de que hemos sido dotados con el Espíritu de Pentecostés. Ambos Santiago y Juan tuvieron que ser bautizados en sufrimiento como lo fue Jesús, pero sus “vasos” y “bautismos” fueron diferentes. Santiago fue el primer mártir entre los apóstoles, y Juan fue el único apóstol que no murió por el martirio, aunque no por falta de intentos. Jesús demostró una sumisión increíble a su Padre. Él ni siquiera declaraba el derecho para escoger cómo serían recompensados sus siervos, sino que cedía eso a su Padre. Los otros diez discípulos pensaron erróneamente que se había otorgado un honor único a Santiago y Juan. Ellos no sabían que Jesús podría haberles hecho la misma promesa de sufrimiento a cualquiera de ellos (¡si realmente la querían!). Su deseo por posición y estatus demostró que aún no conocían la naturaleza de Jesús con respecto al liderazgo y el poder. Los gobernantes de las naciones se señorean de ellas, pero ha de ser diferente entre el pueblo de Dios. Mas entre vosotros no será así es una reprensión punzante a la manera en que la iglesia moderna mira al mundo por su sustancia y estilo. Simplemente, la iglesia no debe de operar de la misma manera que opera el mundo. En la comunidad del Reino, la posición, el dinero y la popularidad nunca deben ser los requisitos previos para el liderazgo. El servicio humilde es el gran requisito previo, como es demostrado por el propio ministerio de Jesús. El ministerio real es aquel que se hace para el beneficio de aquellos a quienes se ministra, no para el beneficio del ministrador. Muchas personas están en el ministerio por lo que puedan recibir (ya sea material o emocionalmente) de parte de las personas en vez de lo que ellos puedan dar.

La muerte de Jesús –la entrega de su vida– compró la libertad de Su pueblo. La idea es que Su pueblo estaba en esclavitud, y Él pagó su precio. El rescate, se usaba más comúnmente como el precio de compra para liberar a esclavos. Estas palabras de Jesús dieron lugar a una vieja y complicada pregunta teológica: ¿a quién le pagó Jesús el rescate? Origen dijo que fue al diablo; Gregorio de Nisa objetó que esto ponía al diablo en el mismo nivel que Dios, y le permitía al diablo dictar términos a Dios. Gregorio el Grande dijo que Jesús era como un anzuelo cebado para atrapar a Satanás, y Pedro Lombardo dijo que la cruz fue como una trampa de ratón para atrapar al diablo, cebado con la sangre de Cristo. Un rescate es algo pagado o dado para liberar a un hombre de una situación la cual es imposible que se libere el mismo. Pero el Hijo de Dios, combinando la majestuosidad infinita de su Deidad con la capacidad perfecta de sufrir como un hombre, ofreció una expiación de tal valor inestimable que Él ha pagado la deuda completa por su pueblo.

La historia nos cuenta que había un par de ciegos. Ellos sabían que tal vez esta sería la última oportunidad para conocer a Jesús. Ellos tenían la desesperación apropiada para aquellos que saben que hoy es el día de salvación. Es el final de la cuenta del ministerio itinerante de Jesús, y su entorno al salir ellos de Jericó apunta hacia el siguiente pueblo en el camino, Jerusalén. La seriedad de estos hombres fue maravillosa; estaban desesperados por ser sanados, e ignoraron a la multitud que intentaba callarlos (pero ellos clamaban más). Sin embargo, en su desesperación ellos glorificaron a Jesús. Le dieron honor completo con el titulo hijo de David. Nada podía detenerlo en Su viaje a Jerusalén; sin embargo, Jesús se detuvo para responder a una súplica persistente por misericordia. ¿Qué queréis que os haga? Esta es una pregunta maravillosa y simple que Dios no ha dejado de preguntar. A veces vamos vacíos cuando a Dios le gustaría darnos algo, simplemente porque no respondemos esta pregunta. Santiago dijo: no tienes lo que deseas, porque no pides. Jesús hizo esta pregunta sabiendo que estos hombres estaban ciegos. Él sabía lo que necesitaban y lo que querían, pero Dios todavía quiere que le digamos nuestras necesidades como una expresión constante de nuestra confianza y dependencia en Él. Esto fue un resultado grandioso. No solamente fueron sanados, sino también siguieron a Aquel quien hizo grandes cosas por ellos.

Me dirijo a ti que escuchas este audio; quien quiera que seas, actúa en nombre de tu alma, así como estos hombres ciegos lo hicieron en nombre de su ceguera, y tu salvación será segura. Acércate al Hijo de David; no pierdas ningún momento; Él está pasando, y tú estás pasando hacia la eternidad, y probablemente nunca tendrás una oportunidad más favorable que el presente. ¡Que el Señor incremente tu seriedad y tu fe!

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.