Jesús comienza diciendo de cierto os digo, no debemos de disminuir la fuerza de las palabras de Jesús, ni fallar de ver su aplicación en nuestra propia sociedad. El joven rico se fue triste porque tenía muchas riquezas. Las riquezas son un problema porque tienden a hacernos sentir satisfechos con esta vida, en vez de anhelar la era venidera. Además, a veces se buscan riquezas a expensas de buscar a Dios.

Jesús usó una ilustración: Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, esta ilustración estaba destinada a ser un poco graciosa. Inmediatamente pensamos que esto es algo imposible. El camello, el animal común más grande, tratando de meterse a través del agujero más pequeño imaginable. Un problema con las riquezas es que fomentan un espíritu de falsa independencia, muy parecido a la iglesia de Laodicea: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” Apocalipsis 3:17

Ante esto los discípulos se asombraron. El gran asombro de los discípulos se basó en el supuesto que las riquezas siempre eran una señal de la bendición y el favor de Dios. Tal vez tenían la esperanza que al seguir a Jesús serían ricos e influénciales, y líderes prominentes en su gobierno mesiánico. En una cultura donde las riquezas se consideraban como una señal de la bendición de Dios y en donde un líder religioso por lo tanto era esperado a ser por lo menos moderadamente rico, el estilo de vida de Jesús y sus discípulos era notablemente diferente. ¿Es posible para un hombre rico ser salvo? La gracia de Dios es suficiente para salvar al hombre rico; tenemos ejemplos de personas como Zaqueo, José de Arimatea, y Bernabé. Todos estos eran hombres ricos que todavía pusieron a Dios primero, no sus riquezas. Jesús no está diciendo que todas las personas pobres y ninguno de los ricos podrá entrar al reino de los cielos. Eso excluiría a Abraham, Isaac y Jacob, Job, sin mencionar a David y Salomón entre otros.

La pregunta directa de Pedro: ¿Qué obtenemos nosotros al seguirte a Ti? En contraste con el joven gobernante, los discípulos sí dejaron todo para seguir a Jesús, entonces ¿qué sería su recompensa? Jesús habla del honor especial para los discípulos: vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Los discípulos tendrán un papel especial en el juicio venidero, probablemente en el sentido de administración en el reino milenario. Además, los apóstoles tuvieron el honor de ayudar a proveer un cimiento singular para la iglesia (Efesios 2:20), y tienen un tributo especial en la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:14). Esto que dijo Pedro era cierto, pero no lo dijo sabiamente. Tiene una mirada egoísta y comprensiva. Después de todo, ¿qué tenemos cualquiera de nosotros que perder por Jesús en comparación con lo que ganamos con Él? Pero habrá honor universal para todos aquellos que sacrifican por el amor de Jesús; cualquier cosa que haya sido rendida por Él nos será regresada cien veces más, en adición a la vida eterna. Cien veces más obviamente no es literal en un sentido material; de otra manera, Jesús promete cien madres y cien esposas. Jesús hará mucho más que recompensar lo que hemos dado por su causa, pero la recompensa puede ser espiritual en vez de material. Cien veces más ciertamente es una verdad literal en el sentido espiritual.

Matthew Poole describió algunas de las maneras en que obtenemos cien veces más: · Gozo en el Espíritu Santo, paz de conciencia, el sentido del amor de Dios. · Contentamiento. Tendrán un estado de ánimo feliz. · Dios moverá el corazón de otros para proveer sus deseos, y esa provisión será mucho más dulce de lo que era su abundancia. · A veces Dios los recompensa en esta vida, como restauró a Job después de su juicio por riquezas más grandes.

El principio permanece: Dios no será deudor a ningún hombre. Es imposible para nosotros dar a Dios más de lo que Él nos regresa a nosotros. Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros: En las palabras previas, Jesús prometió que aquellos que sacrificaron por Su causa y por la causa de Su reino serán recompensados. Después dijo que, a pesar de que serían recompensados, sería diferente de la manera en que el hombre usualmente lo espera; porque usualmente pensamos que los primeros serán primeros y los últimos serán últimos. La parábola en el siguiente capítulo ilustrará este principio. Jesús establece que habrá sorpresas en la evaluación final. Puede ser que aquellos que fueron humildes en la tierra serán grandes en el cielo, y que aquellos que eran grandes en este mundo serán humillados en el mundo venidero. Spurgeon nos recuerda una vieja leyenda romana, la cual contiene una gran verdad. Había un hermano que predicaba con gran poder, y quien había ganado muchas almas para Cristo, y le fue revelado una noche, en un sueño, que en el cielo no tendría ninguna recompensa por todo lo que había hecho. Él preguntó a quién iría la recompensa; y un ángel le dijo que sería para un hombre viejo quien solía sentarse en los escalones del pulpito, y oraba por él. Tal vez sea así, aunque es más probable que ambos compartan la alabanza de su Maestro. Debemos de saber que posiblemente no seremos recompensados, según nuestro aparente éxito, sino a la voluntad de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.