Jesús a veces usaba una barca como su “púlpito”. Esto le daba un lugar para hablar, lejos de la presión de las multitudes, le proporcionaba buena acústica y probablemente un buen telón de fondo. Cuando Jesús enseñaba desde una barca, seguramente era algo nuevo. Podemos imaginar a algún crítico diciendo: “¡No puedes hacer eso! La enseñanza pertenece a las sinagogas o en algún otro lugar apropiado”. Sería fácil inventar objeciones: “La humedad del aire puede causar que la gente se enferme” o “Hay muchos mosquitos en la orilla del agua” o “Alguien se puede ahogar”. Pero Jesús sabía que enseñar desde una barca se ajustaba a sus propósitos lo suficientemente bien. Cuando las puertas de las sinagogas se cerraron en su contra, Él tomó el templo del aire abierto, y enseñó a los hombres en las calles de las aldeas, en los caminos, y a la orilla del lago, y en sus propias casas.

Y les habló muchas cosas por parábolas: La idea detrás de la palabra parábola es “lanzar al lado de”. Es una historia lanzada al lado de la verdad que se intenta enseñar. Las parábolas tenían una doble ventaja sobre sus oyentes: primero, sobre su memoria, somos muy aptos para recordar historias. Segundo, sobre sus mentes, para ponerlos a estudiar el significado de lo que escucharon así entregado.

Jesús habló conforme a las costumbres agrícolas de su época. En aquellos tiempos, las semillas primero se dispersaba y después eran aradas en el suelo. Antes de que uno pueda ser un sembrador, debe comer y recibir. Este salió del granero –el lugar en donde se almacenan las semillas– y de su Biblia el sembrador sacó las semillas. En esta parábola las semillas cayeron en cuatro diferentes tipos de tierra.

El camino era donde caminaba la gente y nada podía crecer porque el suelo era demasiado duro. Los pedregales era donde la tierra era demasiada fina, echada sobre una superficie rocosa. En esta tierra la semilla brota rápidamente por el calor de la tierra, pero la semilla no es capaz de echar raíz por la superficie rocosa. Entre espinos describe la tierra que es fértil, quizá demasiado fértil, porque los espinos crecen allí al igual que el grano. Buena tierra describe a la tierra que es fértil y libre de malezas. Una buena cosecha crece en la buena tierra.

El que tiene oídos para oír, oiga: Este no fue un llamado para que todos escucharan. Más bien, fue un llamado para aquellos que eran espiritualmente sensibles a tomar nota especial. Esto fue especialmente cierto a la luz de los siguientes versículos, en los cuales Jesús explicó el propósito de las parábolas.

¿Por qué les hablas por parábolas?: Los discípulos preguntaron esto por la manera en que Jesús usaba las parábolas. Aparentemente, el uso de parábolas de Jesús no fue tan fácil como simples ilustraciones de la verdad espiritual. Jesús explicó que usaba parábolas para que los corazones de los que rechazaban, no se endurecerían más. El mismo sol que derrite la cera, endurece el barro; y así el mismo evangelio que humilla el corazón honesto y lo guía al arrepentimiento, también puede endurecer el corazón del oyente deshonesto y confirmarlo en su camino de desobediencia. La parábola oculta la verdad a aquellos que son o demasiado perezosos para pensar o demasiado cegados por prejuicios para ver. Pone la responsabilidad justa y directamente en el individuo. Revela la verdad al que desea verla; le oculta la verdad al que no desea ver la verdad.

Porque a cualquiera que tiene, se le dará…; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado: La idea es que aquél que está abierto y sensible a la verdad espiritual más se le dará a través de las parábolas. Pero al que no está abierto, que no tiene, este terminará en una condición aún peor. La vida es siempre un proceso de obtener o perder más. Porque la debilidad, igual que la fuerza, sigue aumentando. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden: En este sentido, las parábolas de Jesús no eran ilustraciones que hacían claro las cosas difíciles para todos. Eran una manera de presentar el mensaje de Dios para que los que eran espiritualmente sensibles pudieran entender, pero los endurecidos solo escucharían una historia sin amontonar condena adicional por rechazar la Palabra de Dios. Las parábolas son un ejemplo de la misericordia de Dios hacia los endurecidos. Las parábolas fueron dadas en el contexto del rechazo de los líderes judíos de Jesús y su obra. En este sentido, fueron ejemplos de misericordia dada a los que no la merecían. Por hablar en parábolas Jesús también cumplió la profecía de Isaías, hablando de una manera que los endurecidos oirían sin oír, y verían sin ver. El corazón de este pueblo se ha engrosado es más literalmente “engordado”. “Un corazón gordo es una plaga temible. Ninguno cuyo corazón sea engordado puede deleitarse en la ley de Dios. Realmente no vieron lo que vieron, ni oyeron lo que oyeron. Cuanto más clara la enseñanza, menos la entendieron. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen: En luz de esto, los que sí entienden las parábolas de Jesús son verdaderamente bienaventurados. No solo obtienen el beneficio de la verdad espiritual que está siendo ilustrada, sino que también muestran alguna medida de sensibilidad al Espíritu Santo. “Ustedes que están bajo el evangelio, se les hace saber lo que los mejores y mayores bajo la ley no pudieron descubrir. El día más breve del verano dura más que el día más largo del invierno”. (Spurgeon)

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.