La gran multitud mostró la creciente popularidad de Jesús como maestro. La multitud era tan grande que Jesús entrando en una de aquellas barcas, enseñaba desde la barca a la multitud. El lago de Genesaret, era otro nombre para el Mar de Galilea, ya que es más familiarmente conocido. También fue a veces llamado el Mar de Tiberías. Simón debió haberse sentido privilegiado que Jesús quiso enseñar desde su barco. También podemos estar seguros de que Simón escuchó esta enseñanza aún más atentamente. Cuando Jesús terminó de enseñar, quiso hacer algo bueno por Simón, quien le había prestado el uso del bote. Pedro no podía darle algo a Jesús sin que Jesús le diera aún más.

La antigua palabra griega que Lucas usó para Maestro (epistata) es exclusiva del Evangelio de Lucas. La palabra tiene las ideas “comandante”, “líder”, o incluso “jefe”. Con este título, Pedro mostró que estaba dispuesto a recibir órdenes de Jesús. Pedro podría haber inventado cualquier excusa posible. Trabajé toda la noche y estoy cansado, conozco mucho más sobre pesca que un carpintero, la mejor pesca es por la noche, no en el día, estas multitudes y la enseñanza en voz alta han asustado a los peces, ya lavamos las redes. Más en tu palabra echaré la red: Esta fue la gran declaración de fe de Pedro y la confianza en la palabra de Jesús. El pueblo de Dios a través de todas las edades ha vivido e ido hacia adelante con esta confianza en Su palabra. Pedro no inventó tales excusas, y su fe en Jesús fue bien recompensada. La única razón por la que Pedro hizo lo que Jesús le pidió fue porque creía en Jesús, no porque las circunstancias parecían correctas.

Cuando Jesús dirige nuestro trabajo, hace toda la diferencia. Podemos trabajar, incluso trabajar duro, por mucho tiempo sin resultados. Pero cuando Jesús dirige nuestro trabajo, vemos resultados; y siempre nos perdemos algo grande cuando hacemos excusas en lugar de permitir que Jesús dirija nuestro trabajo. Pedro tuvo que trabajar con otros para terminar el trabajo. Esto es reminiscencia de lo que Dios hizo en un hombre llamado James Mc Gready, en las fronteras de Kentucky a partir de la década de 1790. En Kentucky pastoreaba tres pequeñas iglesias que se reunían en chozas. Dijo que el invierno de 1799, en su mayor parte consistía de llorar y lamentar con el pueblo de Dios y que era como vivir en Sodoma y Gomorra en la frontera áspera, sin ley, y a menudo sin Dios. Mc Gready inició conciertos de oración, pero también consiguió que sus congregaciones oraran por él y por su ministerio de la Palabra de Dios, por media hora antes de acostarse el sábado y por media hora al despertar el domingo. En 1800 llegó un extraordinario derramamiento del Espíritu Santo, y mucha gente comenzó a venir a Cristo que hasta Mc Gready gritó: “Cualquier predicador que ame al Señor Jesús venga para ayudarme”. Clarke dijo: Algunos preferirán dejar almas perecer antes de admitir a socios en la obra sagrada. Es un orgullo intolerable pensar que nada se hace bien, sino lo que hacemos nosotros mismos; y una envidia diabólica temer que otros tengan más éxito que nosotros.

Jesús ya había sanado milagrosamente a la suegra de Pedro. Sin embargo, hubo algo acerca de este milagro de la bendita captura que hizo a Pedro adorar a Jesús y entregarse a Él. Cuando Pedro vio el gran poder de Jesús mostrado, se dio cuenta de su propia bancarrota espiritual en comparación con Jesús. Debido a que Pedro era un pescador tan experimentado, y porque sabía que las condiciones eran desfavorables, sabía que esto era un gran milagro. Pedro apenas había conocido a Jesús, sin embargo, él ya sabía mucho acerca de Jesús; y por eso entendió algunas cosas de sí mismo. Podríamos decir que la oración de Pedro fue buena, pero hay aún una mejor oración para orar: “¡Acércate más a mí, porque soy un hombre pecador, Señor!”

En la gramática del griego antiguo “no temas” es literalmente, dejar de tener miedo; calmando un miedo existente. Pedro le temía a Jesús en el sentido de tenerlo tan elevado, pero Jesús le dijo que se deshaga de ese miedo. Dios quiere relacionarse con nosotros con un principio de amor, no con un principio de temor acobardado. Cuando Jesús le dijo a Simón que iba a ser pescador de hombres, le dijo a Simón que haría lo que Jesús mismo hizo. Nunca hubo un pescador de hombres mejor que Jesús, pero Él quería que otros hicieran el trabajo que hizo. Jesús comenzó con estos tres, luego doce, luego cientos, luego miles y millones atreves de los siglos. La palabra pescador significa capturar algo vivo. Eso es el verdadero evangelismo; no es para llevar a personas muertas a un edificio, sino para traer la vida real. El resultado fue que dejaron atrás la pesca milagrosa, porque no fue tan importante como lo que les mostró acerca de Jesús. Les enseñó que Jesús era mucho más que cualquier carpintero, y esto hizo que lo siguieran.

Ellos lo hicieron en la forma en que los estudiantes siguieron a su rabino de enseñanza en aquellos días. En algunos aspectos, Jesús les ofreció una educación tradicional a los pies de un rabino; en otros aspectos, esto era muy diferente de una educación rabínica normal. Empezaron relativamente sin entrenamiento y sin educación, pero Jesús les enseñó. Su educación y entrenamiento se basaron más en un modelo de aprendizaje que en un modelo de aula. La palabra “seguir” es un término técnico en Lucas para discipulado. Como tal, es similar a su término en Hechos para el seguimiento de Cristo, “el camino”.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.