A pesar de que Jesús tuvo algunas de Sus mayores disputas con los fariseos, todavía se asociaba con ellos, no para ser uno de ellos, sino para amarlos y mostrarles un ejemplo piadoso. Jesús estaba bajo observación constante. La gente quería saber lo que haría en diferentes situaciones, y formaron sus opiniones acerca de Jesús (y Su Dios) con base en lo que vieron. La palabra usada para “asechar” es la palabra utilizada para un espionaje interesado y siniestro. Jesús estaba bajo escrutinio. Pablo explicó que somos cartas de Jesús, que todos los hombres leen, y que las cartas no están escritas con tinta, sino con el Espíritu Santo, y no en papel, sino en nuestros propios corazones. Somos el único tipo de Biblia que muchos leerán.

Debido a que esto se dio en la casa de uno de los gobernantes de los fariseos, el hombre enfermo, era un invitado. Algunos creen que fue invitado simplemente para provocar a Jesús a hacer algo de lo que pudieran acusarlo. Si este fuera el caso, y es probable, cuán profunda debe haber sido la deslealtad y la malicia del fariseo. El hombre padecía de hidropesía, que es una acumulación anormal de líquido seroso en los tejidos del cuerpo, una enfermedad que inflama el cuerpo debido a los líquidos que se forman en las cavidades y tejidos. La palabra para hidropesía aquí proviene de las palabras griegas para “agua” y “cara” o “semblante” porque la enfermedad a menudo hacía que una persona pareciera hinchada en la cara. La palabra llamativa es la palabra “respondiendo”. Estos hombres no habían dicho nada, sin embargo, Él les respondió, con una pregunta y una acción.

La cuestión no era sobre la sanación directamente, sino sobre la sanción en el día de reposo. Cuando Jesús sanó al hombre, sus acusadores creían que trabajaba en el día de reposo y violaba el mandato de Dios, pero eso no era cierto. Con esta pregunta, Jesús les recordó que no había ningún mandato contra la sanidad en el día de reposo. Jesús nunca rompió los mandamientos de Dios, pero a menudo ofendió las tradiciones del hombre que rodeaban y extendían los mandamientos de Dios. Los mandamientos de Dios son suficientes, y nunca debemos hacer que las tradiciones del hombre, ni siquiera las buenas tradiciones, sean iguales a los mandamientos de Dios. Notablemente, los acusadores de Jesús no tenían respuesta para esta pregunta. Notamos que no parece haber ninguna ceremonia o abracadabra en el ministerio sanador de Jesús. Él simplemente lo hizo, y el hombre estaba completamente bien. Además, debe entenderse que la apariencia del hombre se transformó inmediatamente, lo que indica salud. Este fue un milagro extraordinario.

La lógica de Jesús fue simple e imposible de disputar. Si se permitía ayudar a los animales en el día de reposo, ¿cuánto más era correcto sanar a las personas que están hechas a la imagen de Dios? Si decían que no, se revelarían por lo que realmente eran: líderes religiosos inhumanos. Si decían que sí, estarían violando sus propias leyes que rigen el día de reposo. Una razón por la que no podían responder fue que, al usar esta analogía, Jesús apeló a algo bueno en Sus acusadores. “No sois hombres brutales y crueles. Ayudarás a tus animales necesitados. Ahora, extiende esa misma bondad de sentido común a la gente necesitada”.

Lo que sigue es una parábola, una ilustración de la vida real junto con una verdad bíblica para dar un ejemplo. Las parábolas no son fábulas; Jesús no contó historias fantasiosas con moral. Tomó situaciones de la vida real familiares para todos, y las usó para mostrar la verdad de Dios, especialmente para los que están dispuestos a escuchar Su verdad. En la casa del fariseo, Jesús notó cómo las personas se ubicaban estratégicamente para estar en los primeros asientos; es decir, los lugares de mayor honor. En los días de Jesús, la disposición de los asientos en una cena mostró un orden definido de prestigio u honor. La persona más honrada se sentó en un asiento particular, la siguiente persona más honrada en otro asiento, y así sucesivamente. Una fiesta de boda era la ocasión social más importante en la vida judía en ese tiempo. Si uno toma el lugar más honrado para sí mismo, se le puede pedir que se mueva; si el anfitrión prefiere que alguien más se siente allí. No tenemos las mismas costumbres exactas que ilustran la posición social por los asientos en una boda. Sin embargo, hay ocasiones constantes en la vida moderna donde uno puede mostrar su propio sentido de auto importancia, orgullo y alta opinión de sí mismo. Jesús les recordó de la vergüenza que a menudo viene con la auto exaltación. Cuando permitimos que otros (especialmente Dios) nos promuevan y nos eleven, entonces no tenemos el mismo peligro de ser expuestos como alguien que se exaltó a sí mismo. Cuando estamos en el lugar más bajo, no estamos allí solo para que nos noten y podamos subir más arriba. Tampoco somos miserables allí, dejando que todos sepan por nuestras expresiones faciales que realmente no pertenecemos allí. Hay algo maravilloso en estar contento en cualquier lugar que Dios te permite tener. Jesús no solo estaba enseñando buenos modales, sino un estilo de vida. Si el dueño de la fiesta nos elevara a un lugar más prominente, entonces sería más satisfactorio. Especialmente en el servicio cristiano, hay algo maravilloso en saber que Dios te ha levantado, en lugar de que tú te eleves a la prominencia de algún tipo. Jesús era la persona perfecta para enseñar sobre este tema, porque Él lo cumplió perfectamente. Él es el último ejemplo de alguien que merecía el asiento más alto, pero tomó el asiento más bajo, y se le concedió el asiento más alto. Jesús habló esto específicamente al que le había convidado. Él vio que su anfitrión escogió a sus invitados en un sentido de exclusión y el orgullo, a falta de amor hacia los demás. Jesús le dijo que no solo preguntara a aquellos que podían devolverle algo al anfitrión. No está mal invitar a tus amigos, a tus hermanos, y así sucesivamente, pero no es correcto solo invitar a esas personas. Es incorrecto asociarse solo con gente que pueden darnos algo. Hay algo maravilloso en dar un regalo que nunca se puede recompensar. Esta es una de las mayores bendiciones que Jesús habló cuando dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Esto ayuda a explicar algo del placer de Dios al dar el regalo de salvación y bendición a Su pueblo. Este tipo de vida nos costará algo; sin embargo, seremos recompensados, con el pago total que viene en la resurrección de los justos. Aquí nuevamente Jesús muestra cuán importante es vivir con una perspectiva eterna. Té será recompensado nos recuerda que nunca seremos los perdedores cuando damos según el patrón de la generosidad de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.