Los judíos en los tiempos de Jesús tenían sus propios exorcistas, que buscaban echar demonios de la gente. Pero ellos creían que tenían que hacer que el demonio revelara su nombre, o no tenían autoridad sobre el demonio para expulsarlo. Es por eso que la gente se maravilló cuando Jesús echó fuera un demonio que causó silencio. De acuerdo con el pensamiento judío de ese día, el demonio era imposible de echar fuera porque hizo que el hombre no pudiera hablar e incapaz de revelar el nombre del demonio. Cuando la gente vio esta gran obra, hubo dos reacciones. Algunos atribuyeron la obra de Jesús a Satanás (Beelzebú, príncipe de los demonios), y algunos quisieron ver más señales antes de creer. (para tentarle le pedían señal del cielo).

Beelzebú es un nombre difícil de analizar. Puede venir de una palabra que suena similar y que significa “Señor de las moscas”. Fue una acusación severa. “No es nada raro que las personas recurran a la calumnia cuando la oposición honesta es indefensa”. Jesús conocía el pensamiento de ellos. Es posible que Jesús aquí demostró el don del Espíritu Santo que Pablo describiría más tarde como una palabra de sabiduría. También es posible que Jesús sabía esto a través de la experiencia y la intuición. El punto es que Jesús no tuvo que acceder a Su privilegio divino para conocer los pensamientos de ellos. Ahora, Jesús lógicamente contestó que, si fuera un agente de Satanás, y trabajara en contra de Satanás, entonces la guerra civil había llegado al reino de Satanás, y el reino de Satanás, por lo tanto, no se mantendría. El punto era que Satanás no funcionaría contra sí mismo y sus acusadores tuvieron que responder cómo Satanás se benefició de la obra que Jesús acababa de hacer. Al mismo tiempo, Jesús observó que los propios líderes judíos también tenían exorcistas. Jesús respondió a la acusación de que estaba en alianza con el diablo. Él dijo: “No estoy bajo Satanás, en cambio, estoy demostrando que soy más fuerte que él”. En la imagen que Jesús usó, Satanás es el hombre fuerte, que protege a lo que le pertenece. El ministerio de Jesús, tanto en el caso de expulsar al demonio del hombre que era mudo como en el sentido más amplio, hizo el trabajo de derrotar a este hombre fuerte. Jesús enfrentó a Satanás en la batalla, incluso en el terreno que parecía pertenecer a Satanás (como personas endemoniadas). Y le venció, simplemente derrotó a este hombre fuerte, mostrándole a todos que Él es más fuerte que el enemigo.

Satanás nunca podrá conservar o disfrutar el botín de batalla de su victoria momentánea. La victoria de Jesús sobre el hombre fuerte está completa. Jesús mira a cada vida liberada del dominio de Satanás y dice: “Yo estoy saqueando el reino de Satanás una vida a la vez”. No hay nada en nuestra vida que debe permanecer bajo el dominio de Satanás. El que ata al hombre fuerte y reparte el botín es nuestro Señor resucitado. Si Jesús es más fuerte que Satanás, entonces cada persona se enfrenta a una decisión: ¿Con quién se asociará? ¿Estaremos con Jesús o en contra de Él? ¿Trabajaremos para Jesús o en contra de Él?

La imagen de una persona liberada de un demonio, pero aún no llena de Jesús. Es la imagen de una persona que trata de ser neutral. Dicen que no son para Satanás, pero tampoco son para Jesús. Jesús nos muestra que esto es imposible. Al parecer, los demonios consideran lugares vacantes como oportunidades. Por alguna razón quieren habitar cuerpos. Podemos suponer que esta es la misma razón por la cual el vándalo quiere una lata de aerosol, o un hombre violento quiere un arma: un cuerpo es un arma que un demonio puede usar en su ataque contra Dios. Probablemente, este implícito que la casa estaba desocupada… el contexto de esto parece asumir que la razón por la cual el demonio pudo regresar a la casa fue porque estaba vacía.

Jesús reveló el peligro de liberar a una persona de la posesión demoníaca sin llenar su vida con él. Pueden terminar peor que antes. El corazón del hombre tiene una naturaleza similar a un vacío. Tiene que ser llenado. Si vaciamos nuestro corazón del mal sin llenarlo de Jesús y de Su bien, el mal se apresurará en volver a llenarlo, y a veces peor que antes. Por lo tanto, al responder a quienes le acusaron de trabajar por el poder de Satanás, Jesús les dijo que no solo había venido para luchar contra el mal, pero para traer el bien de Dios a nuestros corazones. No vino simplemente a vaciar la casa, sino para llenarla de Él mismo.

Bienaventurado el vientre que te trajo: Este fue un grito aparentemente espontáneo de una mujer en la multitud que quería honrar a Jesús y a Su familia. El sentido parece ser: “Jesús, eres tan maravilloso que Tu madre debe ser una mujer muy bendecida”. Sin deshonrar a Su madre, Jesús señaló la conexión mayor y más importante entre Él y aquellos que oyen la palabra de Dios y la guardan. Esta es una relación más bendecida e importante con Jesús que incluso ser la madre que lo parió. Este es el lugar bendecido. “Sus discípulos fueron más bendecidos en escuchar a Cristo que su madre quien lo llevó en su vientre”.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.