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En ti espero, Señor, y en ti respiro o suspiro. Una madre escucha la respiración de su bebé en la oscuridad. Esta le dirá mucho. La respiración suave y mesurada, o la respiración laboriosa y jadeante. Dios nunca esconde su oído de nuestra respiración; o de esos gritos inarticulados, que expresan, como no pueden las palabras, la profunda angustia y anhelo del corazón. Si no puedes hablar, llorar, sollozar o gemir, quédate quieto. Dios puede interpretar todo. Jeremías sabía que Dios respondía cuando lo invocaba. La respuesta de Dios a esta alma que lo buscaba fue: No temas.

Jeremías parece registrar este hecho con una cantidad considerable de sorpresa. Se maravilla de que Dios se haya acercado a él, porque su condición era muy lamentable. Estaba tan deprimido que la vida parecía desvanecerse, y gemía.

No temas es una poderosa palabra, cuando esta palabra es dicha por el Espíritu del Señor a un corazón desconsolado. A cada doliente podemos decir, con la autoridad de Dios, ¡No temas! Dios defenderá tu causa y redimirá tu alma. De haberse sentido anteriormente abandonado, Jeremías ahora descansaba en la confianza de que Dios era su abogado. Como un abogado que intercede por su cliente, Dios abogó por su vida. Anteriormente en este capítulo, Jeremías sintió que Dios era su adversario. Ahora oraba a Dios como su abogado. Jeremías descansaba en la confianza de que Dios era un juez justo, que vería cómo había sido agraviado y que juzgaría correctamente su causa.

Si te fijas en la vida de cualquiera de los santos de Dios, descubrirás que fueron víctimas de las calumnias más grandes. Hasta el día de hoy, los romanistas afirman que Martín Lutero era un borracho. En su tiempo fue llamado la bestia alemana, que por lujuria debía casarse con Catalina. Si miras la vida de Whitfield – nuestro gran y poderoso Whitfield – en tiempos más modernos, ¿cuál era su carácter? Bueno, él fue acusado de todos los crímenes que incluso Sodoma conocía; y el perjurio se levantó y juró que todo era verdad. En cuanto a Wesley – he oído que en una ocasión dijo que lo habían acusado de todos los delitos del calendario, excepto la embriaguez; y cuando una mujer se puso de pie en la multitud y lo acusó de eso, entonces él dijo: Bendito Dios, ahora se me ha dicho toda clase de maldad falsamente, por el nombre de Cristo.

Jeremías trajo su caso a Dios, contándole todas las formas en que sus enemigos lo habían atacado. Lo hicieron despreciándolo con maquinaciones, con dichos de mentiras y su canción en su contra. Las canciones de burla o menosprecio también se usaban con frecuencia para expresar burla o desprecio por un enemigo.

Dios había pagado a Jerusalén y Judá por todo su pecado y desobediencia. Ahora Jeremías oraba para que Yahveh pagara a sus enemigos, y les diera un corazón endurecido, incluso como la ceguera de Judá.

Según los términos del pacto que Israel hizo con Dios, Israel sería terriblemente maldecido si desobedecía y rechazaba a Dios. Esas maldiciones cayeron sobre Jerusalén en los días de Jeremías; ahora él oraba para que esas maldiciones cayeran sobre sus enemigos.

Jerusalén y Judá se habían enfrentado a la ira de Dios y la destrucción que vino de ella. Ahora oraba para que sus enemigos enfrentaran el furor, de Dios. Estas liberaciones pasadas crearon su seguridad de que Jehová aún actuaría a favor de su pueblo y destruiría a sus enemigos de debajo de los cielos.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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