Gedeón, continuando en la audacia de Jehová, dirigió un valiente ataque sorpresa. Esto no era lo mismo como los 300 atacando a un vasto ejército descrito en Jueces 7:12, pero aún era un pequeño ejército en contra de uno más grande. Podemos suponer que Gedeón era lo suficientemente audaz para hacer esto debido a que él vio a Dios hacer grandes cosas en circunstancias similares anteriormente. Las obras previas de Dios le animaron a confiar en Dios para grandes cosas en el presente. Él luchó hasta que la batalla fue ganada, y él se lanzó en contra de los líderes de la oposición.

Los hombres de Sucot y Peniel no quisieron ayudar a Gedeón o a su ejército antes de que la victoria estuviera asegurada. Ellos se rehusaron a ayudar a Gedeón por fe, así que Gedeón les castigaría como lo prometió.

Aparentemente Gedeón públicamente azotó a los ancianos de la ciudad de Sucot con espinos y abrojos como un método de reprensión pública. El texto no lo pone en claro, pero suponemos que hubo una justificación para esta pena severa. Quizás el pueblo de Peniel eran partidarios significantes de los Madianitas, y traidores en contra de Israel.

En el verso 19 Gedeón dice: Mis hermanos eran, hijos de mi madre: Aparentemente los dos reyes Madianitas Zeba y Zalmuna fueron responsables de la muerte de los hermanos de Gedeón. Gedeón quería saber esto, y quería la confesión antes de ejecutar a estos reyes. Levántate tú, y mátanos: Zeba y Zalmuna sabían que ellos se merecían la muerte, y aún animaron a su ejecutor.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.