Los hombres de Efraín se unieron a la pelea en contra de Madián cuando Gedeón les llamó. Pero ellos estaban enojados debido a que Gedeón no les llamó antes de que empezara la batalla. El llamado inicial de Gedeón por ayuda salió hacia las tribus de Manasés (su propia tribu), Aser, Zabulón, y Neftalí (Jueces 6:35). Parecería que a los hombres de Efraín les importaba más el reconocimiento que el bien global de Israel. En lugar de estar celosos del reconocimiento que otros recibían, ellos debieron estar felices de que el pueblo de Dios fue rescatado, y que tuvieron una parte en la victoria. Los celos a menudo estorban la obra de Dios. Gedeón no retó el orgullo de ellos; sino que el tranquilizó su orgullo al complementarles y al darles el reconocimiento que imploraron. Más importante, él les retó a involucrarse en la obra de Dios que estaba a la puerta. Su respuesta fue una manera sabia para lidiar con la contención cuando hay trabajo de Dios que debe hacerse. Pero parece que Gedeón siguió teniendo una continua controversia con los hombres de Efraín. Su edificación posterior de un efod (Jueces 8: 27) fue un deservicio hacia Israel, y pudo haber sido señalado por una actitud competitiva hacia Efraín.

Podemos imaginarnos lo cansado que estaban. Ellos habían peleado duro y habían perseguido al enemigo sobre una gran distancia. Si ustedes, queridos hermanos y hermanas, se dan totalmente a la obra de Dios, aunque nunca se cansarán de ello, a menudo se cansarán en ello. Si un hombre jamás se ha cansado a si mismo con la obra de Dios, pensaría que él jamás ha hecho una obra que sea digna de hacerse. También sirvamos al Señor cuando cada movimiento sea doloroso, que aun el pensarlo sea fastidioso. Estos hombres estaban cansados. ¿Sabes lo que es para un soldado el estar exhausto? No es ningún disparate, no tiene presencia, es un desmayo real. Pero el seguir corriendo cuando ya estas por desmayar, el mantenerse en el camino cuando estas listo para caer, este es un trabajo muy duro; pero hagámoslo, hermanos, por la gracia de Dios. Algunas personas únicamente oran cuando sienten el orar; pero necesitamos más de la oración cuando sentimos que no podemos orar.

Por medio de Gedeón, el llamado vino al pueblo de la ciudad de Sucot para apoyar a aquellos que pelearon en la batalla. No se les pidió que entraran en la batalla presente, pero que simplemente apoyaran a aquellos enfrente de las líneas. Gedeón sabía que ya Zeba y Zalmuna estaban en su mano. En lugar de ayudar los del pueblo de Sucot y Peniel solo dieron excusas. Ellos no querían apoyar a Israel en la pelea en contra de Madián sino hasta que la batalla ya estuviera ganada. Podemos suponer que esto desanimó a Gedeón y a aquellos que peleaban en la batalla. Ellos no le pidieron al pueblo de Sucot y Peniel que pelearan al frente de las líneas, solamente que apoyaran a aquellos que lo hacían. Cuando nos preparamos para hacer la obra de Dios, a menudo la resistencia a la que nos enfrentamos viene de parte de nuestros amigos. No podemos permitir que esto estorbe o desanime nuestra obra.

Con o sin la ayuda de los pueblos de Sucot y Peniel, Gedeón sabía que el ganaría la batalla. Y aún él hizo votos de vengarse en estas ciudades, las cuales se rehusaron a ayudar a Israel en ese momento estratégico. Algunos han dicho que esto mostró resentimiento y dureza, pero cuando un hombre esta en la guerra, no esta en el hábito de rociar a sus adversarios con agua de pétalos de rosas. La guerra en si mismo es tan grande y malvada que hay muchos otros males que están conectados necesariamente con ello. Más pareciera como si, cuando Gedeón estaba intentando liberar a sus propios compatriotas, éstos se burlaban de él, y no dieron pan a sus soldados en el día que tenían hambre, y éstos merecían ser castigados con gran severidad.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.