Aquel día cantó Débora con Barac hijo de Abinoam: Este canto es atribuido comúnmente a Débora; el rol de Barac en la composición, y quizás actuación, del canto es pasado por alto. Este canto esta también junto con otros cantos tradicionales judíos de liberación y celebración, tal como el canto de María (Éxodo 15:20-21) y los cantos de celebración de David sobre Goliat (1 Samuel 18:7). Débora era una poeta, y también una profetiza. Este canto es concerniente al derrocamiento de los enemigos de Israel, y la liberación concedida a las tribus: tenemos un título más magnifico para la música; hemos sido liberados de peores enemigos, y salvados con una salvación más grandes. Deja que nuestra gratitud sea más profunda; deja que nuestro canto sea con más júbilo.

El liderazgo es importante en cualquier esfuerzo, y especialmente en la obra de Dios. Dios espera líderes entre Su pueblo que estén al frente, mostrando que hay una genuina necesidad para líderes y su liderazgo. Los líderes no son nada sin los seguidores, y es el trabajo del pueblo el ofrecerse voluntariamente hacia sus líderes. Podemos pensar en la relación entre el líder y el pueblo como aquel del conductor y la orquesta. El conductor debe dirigir, y la orquesta debe estar lista y dispuesta para seguir el liderazgo del conductor. Cuando el conductor hace su trabajo y la orquesta hace su trabajo, entonces se crea música hermosa.

Dios ganó la victoria por Israel sobre Sísara al enviar una gran lluvia (los cielos destilaron). En este canto, Débora recordó un tiempo cuando Dios hizo lo mismo por parte de Israel en los días de Éxodo en Deuteronomio 33:2. Es bueno para nosotros el recordar que la bondad de Dios hacia nosotros no comenzó hoy. Él ha sido bueno con nosotros desde hace mucho, mucho tiempo. Seir y Edom son el mismo lugar; y estas dos expresiones señalan la misma cosa, aún Dios esta marchando a la cabeza de su pueblo desde Seir o Edom hacia la tierra de Canaán.

No solamente la vida era difícil bajo los opresores de Israel, sino que ellos también confiscaron todas las armas para que los Israelitas no pudieran pelear (¿Se veía escudo o lanza Entre cuarenta mil en Israel?). La tierra estaba llena de anarquía y confusión, todo lugar estaba infestado con bandidos. Ningún camino público era seguro; y al ir de lugar en lugar, el pueblo estaba obligado a utilizar caminos poco frecuentados. Como analogía espiritual, podemos decir que Satanás no solamente quiere oprimir al cristiano; él también quiere desarmar al creyente. Él quiere que el creyente deje toda la armadura de Dios, la cual le pertenece en Cristo Jesús.

Hasta que yo Débora me levanté: Esto no era necesariamente orgullo por parte de Débora. Ella entendía que Dios obra por medio de individuos dispuestos, y ella era la dispuesta en esta crisis. A Débora no solamente le importaba su trabajo de liderazgo. Ella también tenía un corazón por otros líderes y su obra. Su visión era más amplia que el de únicamente hacer “su trabajo”. Ella quería buscar el Reino de Dios en avanzado. Ella habló del pueblo que se ofrecía voluntariamente. Aquí ella señala que los sacrificios también se deben de cargar por los líderes. Ellos también se deben de ofrecer voluntariamente.

El cántico les pide a los líderes cívicos, junto con Débora y Barac, para decirles a los de las aldeas en Israel las grandes cosas que Dios hizo. Jamás debemos de esconder nuestra luz debajo de un almud (Mateo 5:15-16), sino el hablar a los demás de las grandes cosas que Dios ha hecho y que esta haciendo. Muchos necesitan despertar y cantar un cántico de alabanza a Jehová. La gente común necesitaba escuchar las grandes obras de Dios, y era el deber de los líderes el decírselos.

Mientras ella recordaba la ayuda de Dios, Débora sabía que Su ayuda venía de las tribus de Israel, agitadas para unirse en batalla. Débora alabó las tribus que ayudaron, notablemente Efraín, Manasés Occidental, Benjamín, Zabulón, Isacar y Neftalí.

Ahora, no todas las tribus apoyaron. Rubén, Manasés Oriental, Dan y Aser no se unieron en la batalla. Todos estos están dignamente avergonzados, aunque no estaban sin súplicas de disculpas y pretensiones. La Iglesia que trabaja debe de alguna manera ser ayudada, pero a través de nuestras oraciones.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.