Aún en los tiempos de Josué Israel no poseyó completamente la tierra. Pero en ese tiempo permanecieron fieles a Dios, y no adoraron a los ídolos de los Cananeos. Después de la muerte de Josué ellos cayeron en la adoración de estos grotescos ídolos. Es extraño que cualquiera pueda cambiar a un Dios personal, real, y vivo, por un dios falso, el cual es el producto de la imaginación del hombre. Pero hay algo dentro del hombre el cual tiene un temor del Dios exacto que necesitamos; preferiríamos servir a un dios de nuestra propia creación que, a un Dios real y vivo, el cual no podemos controlar. El ídolo Cananeo Baal era un rival atractivo en contra de Yahveh porque se pensaba que era el ídolo que controlaba el clima y la naturaleza para los Cananeos; éste era esencialmente el dios del éxito para la agricultura. El ídolo Cananeo Astarot era también un rival atractivo de Yahveh porque se pensaba que ella era la diosa del amor, el sexo y la fertilidad. Ésta era usualmente honrada por medio de la práctica de rituales de sexo con sacerdotisas prostitutas. Ante los ojos de Jehová, implica que el pecado era aún más ofensivo para Dios porque era hecho delante de Sus ojos. Para dar un ejemplo extremo, ya es muy malo para alguien que este casado que cometa adulterio; pero el cometer adulterio delante de los ojos del cónyuge sería especialmente ofensivo.

Y se encendió contra Israel el furor de Jehová: Esta respuesta por parte de Dios hacia la infidelidad de Israel no fue una sorpresa. Él específicamente había prometido que haría esto en el pacto que Él hizo con Israel, el cual estaba caracterizado por las bendiciones de obediencia y las maldiciones de la desobediencia (como en Levíticos 26 y Deuteronomio 28). Servimos a Dios bajo los términos de un pacto diferente, un pacto mejor (hebreos 8:6). Cuando nos olvidamos de Dios y no permanecemos en Cristo Jesús, las cosas pueden (y a menudo sucede) ir mal para nosotros, pero no porque Dios haya puesto activamente Su mano en contra de nosotros de la manera que Él lo hizo con Israel bajo el Antiguo Pacto. Cuando no permanecemos en Jesús y las cosas resultan mal para nosotros, es simplemente porque nuestras acciones tienen consecuencias, y cosechamos el fruto amargo de no permanecer nosotros mismos en el amor de Dios (Judas 21).

Los entregó en manos de robadores que los despojaron: El propósito de todo esto fue para que cuando Israel tuviera gran aflicción, ellos volverían sus corazones hacia Jehová. La meta de Dios no era el castigo, sino el arrepentimiento. Por lo tanto, deberíamos ver esto como una manifestación del amor de Dios hacia Israel en lugar de Su odio. Dios levantó jueces – líderes heroicos – para rescatar a Israel de sus calamidades. Dios hizo esto; no debido a que Israel mereciera a tal libertador de parte de Dios, pero a pesar del hecho de que no lo merecían. Fue un método hecho necesario debido al fracaso repetitivo del pueblo. Eso se debe de entender con claridad. A pesar de que Dios les dio a Israel a estos líderes heroicos, ellos no oyeron a sus jueces en los asuntos del liderazgo espiritual. Ellos querían a los jueces como líderes políticos y militares, pero no como líderes espirituales.

Los jueces eran capaces de dirigir a Israel en hechos dramáticos de liberación porque Jehová estaba con el juez, no debido a que el juez era necesariamente grande o poderoso en si mismo. Durante el tiempo de los jueces, Israel solamente clamaba a Dios y dependía verdaderamente en Él en los tiempos de emergencia. Cuando ellos clamaban a Él con gemidos, Él contestaba con misericordia y fidelidad. Este principio explica el porque algunas personas están en un constante estado de crisis. Dios sabe que esta es la única manera en la cual ellos pueden permanecer confiando en Él. Pero el deseo de Dios es que nosotros estemos en una relación constante de dependencia sobre Él.

Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres: Los días de los Jueces fueron aquellos en la cual no había rey sobre Israel. La irregularidad de nuestra experiencia es a menudo atribuida al fracaso de reconocer el reinado de Jesús. Su pecado era sus propias obras; no podían culpar a nadie mas. La antigua palabra hebrea traducida a obstinado (también traducido como: dura cerviz) era una palabra que también se aplicaba a Israel en muchas ocasiones durante el Éxodo. Esto muestra que un cambio de lugar – aun el entrar a la Tierra Prometida – no necesariamente significó un cambio de corazón para Israel. Cuando Dios dijo, “este pueblo” en lugar de “mi pueblo” mostró que Israel no estaba permaneciendo en una relación con Dios. Israel quería que estas naciones Cananeos estuvieran a su alrededor, así que Dios les dio el peor castigo que Él pudo pensar: Él lo permitiría. Después de fijar sus corazones en cosas pecaminosas, Israel halló que Dios les dio lo que sus corazones pecaminosos deseaban. Esto ilustra el gran peligro de fijar nuestros corazones en las cosas pecaminosas; podemos llegar al punto donde Dios pueda permitirnos tenerlas – trayendo así pecado, servidumbre y dolor a nuestras vidas.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.