No había rey en Israel fija el escenario para la terrible historia de los siguientes capítulos. Lo que significa es más que la ausencia de un monarca político; también significaba que ellos se rehusaban a reconocer el liderazgo de Dios sobre ellos. Lo que se desarrolla en el resto de este capítulo es tan desagradable que el comentarista F.B. Meyer recomienda que no se lea. Al comentar sobre este primer versículo, él escribió: “Sería suficiente el ponderar estas palabras, lo cual ocurre cuatro veces en este libro, sin leer más de este terrible capítulo, también muestra la profundidad de la depravación la cual se hunde apartado de la gracia de Dios.”

El Levita Había tomado para sí mujer; una concubina y era reconocida como su compañera legal, pero ella no tenía el mismo estatus como lo tiene la esposa en el hogar o en la sociedad. En este sentido, una concubina era una amante legal. Muchos hombres prominentes del Antiguo Testamento tuvieron concubinas. Los ejemplos incluyen a Abraham, Jacob, Caleb, Salomón y Roboam. Significativamente, jamás vemos a este tipo de vida familiar bendecida por parte de Dios. El Nuevo Testamento pone en claro que desde el principio, el plan de Dios fue de un hombre y una mujer estuvieran unidos en una sola carne para siempre (Mateo 19:4-6), y cada hombre debe ser “un hombre de una sola mujer” (1 Timoteo 3:2).

La concubina le fue infiel, y se fue de él a casa de su padre, a Belén de Judá, y estuvo allá durante cuatro meses. La siguió, para hablarle amorosamente y hacerla volver: Aquí el Levita fue un ejemplo de cómo un marido ofendido debería de actuar cuando hay adulterio. Aunque ella quebrantó el lazo entre ellos, él trabajó duro para traer de nuevo la relación con ella, y tuvo éxito. Si un compañero en el matrimonio a pecado en contra del cónyuge por medio del adulterio, éstos deberían de trabajar para hacer que el matrimonio sobreviva y tenga éxito, de la mejor manera que lo puedan hacer.

El padre de la joven, salió a recibirle gozoso: Quizás el padre estaba gozoso al ver al Levita y a su hija juntos otra vez, o quizás el padre simplemente estaba gozoso de tener a su hija de nuevo en su casa. La siguiente porción explica el porque el Levita y su concubina fueron retrasados en Belén, en la casa del padre de la concubina. Él tenía la intensión de irse en el cuarto día, pero fue persuadido a quedarse una noche más. Aguarda hasta que decline el día: Esto explica el porque se fueron por la tarde en lugar de la mañana, lo cual sería un tiempo más sensato para partir en un viaje largo. El Levita y su concubina consideraban a una ciudad pagana como peligrosa. Ellos, por lo tanto, fueran a Gabaa, una ciudad de Israel, porque pensaron que estarían más seguros allí.

Pero no hubo quien los acogiese en casa para pasar la noche: El Levita y su concubina no hallaron hospitalidad en Gabaa. Esto refleja mal en el pueblo de Gabaa, debido a que Dios ordenó tal hospitalidad entre el pueblo de Dios (Levíticos 19:33-34, Levíticos 25:35, Mateo 25:35, Hebreos 13:2). Hay algo mal cuando no hay tal hospitalidad entre el pueblo de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.