Los israelitas primero tomaron la región montañosa. Las colinas al pie de la montaña que quedaban entre la región montañosa y la costa, fueron la escena de la guerra continua entre Israel y los cananeos. Cuando los israelitas se establecieron en la tierra prometida, estaban sujetos a la influencia y las tentaciones de la religión cananea. Era una religión degradante, y muchas veces a los israelitas se les olvidó su pacto con Dios en el monte Sinaí. Cayeron en la idolatría y en la apostasía y fueron derrotados muchas veces. Ahora, Caleb y algunos soldados de la tribu de Judá, atacaron la ciudad de Hebrón y tuvieron éxito al tomarla. De Hebrón subieron contra los habitantes de Debir.

Charles Spurgeon predicó un sermón maravilloso de Jueces 1:12-15, con el título, La Petición de Acsa, Un Patrón de una Oración. Spurgeon mostró como la petición de una hija (Acsa) hacia su padre (Caleb) nos da la “parábola de una oración.” Acsa fue un buen ejemplo porque ella pensaba en lo que quería antes de que fuera delante de su padre. Antes de que ores, debes de saber lo que necesitas delante de Dios. Ella llegó delante de Dios con una petición bien delimitada, la cual había considerado de antemano. Piensa en lo que vas a pedir antes de que comiences a orar, y luego ora como un hombre de negocios. Esta mujer no le dice a su padre, Padre, escúchame, y luego dice una pequeña oración acerca de nada; pero ella sabe lo que va a pedir, y el porque lo va a pedir.

La petición de Asca fue: “concédeme un don” ella mezcló gratitud con su petición (puesto que me has dado tierra del Neguev). Fue un buen ejemplo porque ella utilizó una bendición pasada como una razón para pedir más, ella se dio cuenta que lo que se le dio anteriormente no tenía utilidad sin fuentes de agua. ¿Qué utilidad hay para los creyentes si no hay poder del Espíritu Santo que va con la Palabra para bendecirles? Dame fuentes de agua.

La ciudad de las palmeras era otro nombre de la ciudad de Jericó. Los ceneos se fueron de allí a Arad, una ciudad fuera del desierto judío, al oeste de Masada y del Mar Muerto. Sefat tampoco esta muy lejos de allí; Gaza y Ascalón estaban de ida hacia la costa, y después se convirtieron en fuertes Palestinos. Tan impresionante como fuera la victoria de Judá, sin embargo, fue incompleta. Ellos no pudieron derrotar a las naciones que tenían la tecnología militar más reciente: carros herrados. Esto hablaba más de la falta de confianza por parte de Judá en Dios que en la superioridad militar Cananea. Los carros no eran ningún problema para el pueblo de Dios cuando confiaban en Dios. Su actitud debió ser como aquella reflejada en Salmos 20:7: Éstos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. Si ellos hubieran confiado en Dios, y hubieran salido adelante en su nombre, los caballos pronto habrían huido, y así lo hicieron cuando Dios le dio fe a su pueblo.

Cuando Barac lideró el camino junto con Débora, así ellos derrotaron a Jabín, quien tenía novecientos carros herrados . . . la imperfección de su fe se mantuvo en esto, así como puede estar en cada uno de nosotros cuando creemos en una promesa de Dios y no en la otra. Hay un tipo de fe la cual es fuerte en una dirección, pero es muy débil si se trata de otras maneras.

La victoria de Caleb sobre los hijos de Anac muestra lo que un Israel seguro podía lograr. Los hijos de Anac eran hombres grandes y guerreros feroces, pero con la ayuda de Dios Caleb los derrotó. Caleb, estaba por salir de la escena; pero él tenía un sobrino, Otoniel, un joven. El joven héroe pasaba al frente, y subió a la fortaleza, y tomó la ciudad, y la pasó en manos de su tío, y recibió la recompensa prometida. Una nota triste al final del tema: Mas al jebuseo, no lo arrojaron los hijos de Benjamín: Este fue un caso donde la batalla ya se había ganado; la tribu de Benjamín simplemente debía de entrar en lo que ya era de ellos. Ciertamente tomaría su esfuerzo, pero la batalla había terminado. Jerusalén les pertenecía. Hasta el tiempo del escritor del Libro de los Jueces, la tribu de Benjamín fracasó en echar a los Jebuseos, y por lo tanto vivieron en un peligro militar y espiritual constante.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.