Aquí Job hace su más básica acusación contra Elifaz. “Deberías mostrarme bondad, incluso si fuera verdad que he abandonado el temor del Omnipotente.” A pesar de que solo Elifaz había hablado anteriormente, Job se dirige a sus hermanos colectivamente. Esto fue por educación (no queriendo señalar solo a Elifaz), o porque Job creía que la actitud y el silencio de sus otros compañeros significaba que estaban de acuerdo con Elifaz. Job los acusó de ser tan poco fiables como corrientes impetuosas que desaparecen cuando hace calor. Incidentalmente esto apoya nuestras sospechas de que la tierra natal de Job estaba al este del complejo del Líbano, en vez de cerca de Edom, donde las corrientes de hielo no se verían. ¡Qué contraste tan grande con el amor y la amistad de Jesús! No como un arroyo que se seca en tiempo de sequías, sino como una fuente de agua que brota del corazón por siempre.

El versículo 21 es el clímax de la reacción de Job hacia el consejo de sus amigos. No le ofrecieron ninguna ayuda. El versículo es como un sermón acerca de la fuerza especial requerida para estar dispuesto a estar disponibles cuando vemos a otros en una condición realmente terrible. El riesgo que involucra nos asusta. Job no le estaba pidiendo a sus amigos que pagaran dinero o que pagaran una recompensa a sus captores. Lo único que quería eran algunas palabras de aliento, y no escuchó ninguna.

Job creía que Elifaz fue excesivamente duro en su respuesta y que no pudo ver que el discurso de Job registrado en el capítulo 3 era solamente discurso de un desesperado. A lo largo del diálogo hacen acusaciones disimuladas, hacen declaraciones morales generales, balbucean y se equivocan. Pero todas sus insinuaciones carecen de substancia, y en su intento por realmente identificar y llegar a la raíz del problema de Job… lo mejor que pueden hacer es sugerir que su “actitud” está mal. Elifaz, en su insensibilidad, actuó como si las palabras de Job fueran como el viento. ¿Me tomas por un hombre desesperado y distraído, que no sabe o no le importa lo que ha dicho, sino que solo habla lo primero que se le viene a la mente y a la boca? El viento a menudo es utilizado para expresar palabras vanas, como en Job 15:2. En vez de consolar a Job, Elifaz fue tan malo como alguien que hace toda clase de maldades repugnantes para su amigo. Ahora parece que responde con sus propios cargos: tú hasta te arrojarías sobre los huérfanos y cavarías un hoyo para tu amigo. Esto es algo muy duro. No hay más indicios de que los amigos se arrojaban sobre los huérfanos de los que hay de que Job pidiera sobornos. Tal vez es esto a lo que Job quiere llegar. Pero su relación ciertamente se ha deteriorado si están intercambiando insultos de esta manera.

Ahora, si quieren mírenme dice Job: Aquí parece que durante el discurso de Job los amigos estaban agachando la cabeza y negándose a sostenerle la mirada, mientras que en una extraña reversión de papeles el hombre enfermo ahora sostiene su cabeza en alto y ve a sus acicalados y saludables amigos directo a los ojos. Job realmente deseaba que Elifaz y sus otros amigos vieran que su presente calamidad no era un juicio por algún pecado grave (aunque oculto).

Las palabras “enseñadme,” “hacedme,” ¿qué reprende la censura vuestra?, y “censurar” Todas son demandas por evidencias y pruebas. Se voltea con Elifaz y le dice, Tú dices que estoy sufriendo por pecado, pero nunca señalaste nada específicamente. Enséñame y dime cuál es mi pecado. Pero hasta que lo hagas, no hay prueba para tu argumento.

Como conocemos la historia detrás de la historia en Job 1 y 2 nosotros entendemos que esto es verdad. Sin embargo, a los amigos de Job les costaba mucho trabajo creer esto, continuarán la discusión con Job sobre este punto. Anteriormente en este capítulo Job ha representado las palabras de Elifaz como bocados de comida; bocados que fueron muy insatisfactorios para Job en su sufrimiento presente. De acuerdo con la analogía de los animales, si las palabras de Elifaz hubieran consolado y satisfecho a Job, no hubiera gritado como lo hizo en Job 3 (Job 6:5) · Las palabras de Elifaz fueron como comida insípida (Job 6:6) · Las palabras de Elifaz fueron como comida podrida y repugnante (Job 6:7)

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.