Yo conozco que todo lo puedes: Esta maravillosa declaración de Job estaba evidentemente conectada con la impresionante demostración de poder y fuerza de Dios sobre la creación; pero también estaba conectada al consuelo que el sentido de la presencia de Dios le trajo a Job. Dios ciertamente podía hacer todo, incluyendo llevarle consuelo y seguridad a Job, incluso cuando Job aún no entendía el origen o el significado de su crisis. El Dios que puede dominar al Behemot y al Leviatán también puede cumplir cada propósito en la vida de Job, incluyendo el misterioso significado detrás de los giros y las vueltas.

Job dijo muchas cosas tristes e imprudentes, ambas en su agonizante lamento en Job 3 y en el amargo y contencioso debate con sus amigos. Hubo momentos en los que dudó de la bondad de Dios y de su juicio justo en el mundo; hubo momentos en los que dudó si había algún bien en esta vida o en la siguiente. Ahora Job ha llegado a un círculo completo, de regreso a un estado de humilde contentamiento con no conocer las respuestas a las preguntas ocasionadas por su crisis y sus compañeros. Job sintió que lo que había dicho acerca del Señor era en general correcto; y el mismo Señor les dijo a los tres amigos de Job, “Ustedes no han dicho de mí lo que es correcto, como lo ha hecho mi siervo Job”; pero bajo un sentido de la presencia divina Job sintió que incluso cuando había hablado correctamente, había hablado de lo que sobrepasaba su propio conocimiento pronunciando discursos cuya profundidad de significado él mismo no podía comprender.

Antes Job parecía querer desafiar a Dios de una manera confrontadora. Ahora, después de esta maravillosa revelación de Dios, respetuosamente le pide permiso para hablar. Esto nos recuerda que el aspecto más poderoso del encuentro de Job con Dios no era principalmente lo que Dios había dicho; sino la simple, amorosa y poderosa presencia de Dios con Job lo que lo cambió tan profundamente. No debemos asumir que lo que Job sabía de Dios era necesariamente falso; sin embargo, cada nueva y más profunda revelación de Dios tiene un brillo que hace que la experiencia de Dios anterior parezca algo pálida. Lo que acababa de experimentar era tan real que hizo que todas sus experiencias anteriores parecieran irreales. Por tanto, me aborrezco: Es importante entender cada frase de esta declaración de Job. Esta parecería ser la convicción normal de pecado que incluso un santo como Job siente en la presencia de Dios; sin embargo, hay buena evidencia de que Job, con esta declaración, en realidad se estaba retractando formalmente de sus declaraciones anteriores hechas en ignorancia. En realidad, en este punto Job sobrepasó lo que había dicho anteriormente cuando declaró, “Soy de poco valor,” y declaró que prácticamente se cancelaba a sí mismo en su totalidad. Desaparezco, me retracto de todo lo que se ha dicho; repudio la posición que había tomado. Si vamos a conectar con el versículo 3, Job podría estar expresando arrepentimiento por sus palabras necias, pronunciadas apresuradamente y en ignorancia.

Estuvo bien que Job se arrepintiera. No había hecho nada para invitar a la crisis que llegó a su vida; las razones de esa crisis estaban enraizadas en la contienda entre Dios y Satanás registrada en Job 1 y 2. Sin embargo, sí tenía que arrepentirse por sus malas palabras y su mala actitud después de la crisis; ambas por rendirse excesivamente a la desesperanza en Job 3 y por su imprudente y desmedido discurso cuando contendía con sus compañeros. Es importante señalar que Job no cedió ante sus amigos admitiendo que ellos habían estado bien todo el tiempo. Eso simplemente no era verdad. Los pecados por los que Job se arrepintió aquí eran pecados generales, comunes para todos los hombres, los cuales parecían más oscuros en presencia de Dios, aunque no eran la causa de la catástrofe que llegó a su vida; y estos eran pecados que fueron cometidos después de que llegó la catástrofe.

Uno podría decir que las palabras de Job – palabras de humilde arrepentimiento y sumisión delante de Dios, por pecados que fueron grandemente provocados, pecados que vienen del piadoso y no del impío – estas palabras que no contenían ninguna maldición para Dios – estas palabras terminaron la disputa entre Dios y Satanás, y demostraron que la victoria le pertenecía a Dios y a Job. La confianza de Dios en la fe de Job fue completamente vindicada. Job es vindicado en una fe en la bondad de Dios que ha sobrevivido a una privación terrible y en efecto, crecido en alcance, sin la confirmación del credo histórico de Israel o los poderosos actos de Dios, sin la confirmación de la vida en la comunidad del pacto, sin la confirmación de las instituciones de culto, sin la confirmación del conocimiento revelado de los profetas, sin la confirmación de la tradición, y contradicho por la experiencia. Junto a Jesús, Job ciertamente debe ser el creyente más grande de toda la biblia. En pocas palabras, sin ira contra él, Dios le permitió a Job sufrir para poder humillar al acusador y probar su apoyo a incontables personas en sufrimiento que seguirían los pasos de Job. Esto estaba ahora cumplido.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.