Dios aún estaba presente con Job en medio de esta fuerte e indomable tormenta. No se había transformado en una presencia más gentil. El torbellino fue renovado cuando Dios renovó su acusación contra Job, a quien tenía la intención de humillar más minuciosamente de lo que lo había hecho hasta ahora. Al usar la misma expresión con la que inició este encuentro en Job 38: 3, Dios le indicó a Job que aún no había terminado. Había más que mostrarle y enseñarle de la creación. Es cómo si dijera: Toma nuevas fuerzas, y prepárate para un segundo encuentro; pues aún no he terminado contigo.

Durante el tiempo que Job estuvo haciendo preguntas a Dios, se puede decir que parecía más preocupado por la defensa de su propia integridad. Esto era natural (la integridad de Job estuvo bajo un ataque muy severo), pero no bueno. Podríamos decir que Job cayó en la trampa de pensar que, porque no podía entender a Dios, tal vez Dios no estaba siendo justo con él. Sin embargo, Dios ha demostrado que hay muchas cosas que Job no sabe, y que, por lo tanto, no era un juez apto de los caminos de Dios.

Dios una vez más le recordaba a Job de la distancia entre ellos. Sí, el sentido de comunión había sido restaurado para Job; pero no significaba que Job y Dios estuvieran al mismo nivel. Aún estaba la distancia que existe entre Dios y el hombre. A pesar de su tono agresivo, este discurso no es realmente una contradicción de nada que Job haya dicho. En muchos aspectos es muy cercano a su propio pensamiento, y endosa su sostenida disputa de que la justicia se debe dejar a Dios. Pero trae a Job al final de su búsqueda convenciéndolo de que puede y debe entregar todo el asunto totalmente a Dios con más confianza, y menos ansiedad. Y hacerlo sin insistir en que Dios debe contestar primero sus preguntas y darle una absolución formal.

Dios desafió a Job a hacer estas cosas que solo Él podía hacer. Cuando Job reconoció su incapacidad, se le recordó cuál era su verdadero lugar delante de Dios. ¿Puede él, preguntó, asumir la bata real del Monarca Universal, puede él ataviarse con honor y majestad? ¿Puede él con una mirada humillar al orgulloso, y pisar al perverso? Tiene él el conocimiento, tiene él la sabiduría, tiene él el poder, para sentarse en el asiento de Dios, y corregir los males de la tierra.

Y yo también te confesaré que podrá salvarte tu diestra: Con esto, Dios trajo a Job con fuerza el punto. Como él no podía hacer todas estas cosas que nada más Dios podía hacer, tampoco podía salvarse a sí mismo con su propia diestra. En otras palabras: La salvación pertenece al Señor; ningún hombre puede salvar su propia alma con obras de justicia que él mismo ha hecho, está haciendo, o puede hacer, para toda la eternidad. Sin Jesús todo espíritu humano habría perecido eternamente. ¡La gloria sea a Dios por su indescriptible regalo! Estos versículos son presentados como un desafío agresivo para Job. Pero están amorosamente diseñados pasa sacudir el espíritu de Job hasta que se dé cuenta de que Dios es el único Creador y el único Salvador que hay.

Dios le dio a Job un increíble sondeo de las maravillas de la creación en los capítulos 38 y 39 incluyendo un vistazo a muchos animales notables y sus formas. Ahora finalmente, Dios lleva a Job a ver a dos criaturas extraordinarias: Behemot y Leviatán. Se debate la identidad precisa de este animal behemot. La mayoría piensa que Dios tenía en mente lo que nosotros llamaríamos hipopótamo, el cual es uno de los animales más grandes, fuertes y más peligrosos del mundo. Dios parece regocijarse en su propia creación cuando describe la maravilla de este ser extraordinario, haciendo mención de su fuerza, tamaño, apetito, y hábitos. La imagen es clara. Si Job no puede contender con otra criatura, ¿cómo podría esperar contender con el Dios que creó al behemot?

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.