Durante los 35 capítulos anteriores, Dios ha estado directamente ausente del relato. Durante ese tiempo, Job clamaba repetidamente porque Dios le hablara. Eliú vio la tormenta que se acercaba y habló sobre la presencia de Dios en un fenómeno tan poderoso. Sin embargo, a partir de aquí escuchamos al mismo Dios hablarle a Job. Dios ciertamente resolverá esta disputa, pero lo hará a Su manera. Job quería que la arreglara probando que él estaba bien y explicando la razón de todas sus aflicciones; los amigos de Job querían que Dios probara que ellos estaban en lo correcto y que Job reconociera su error. Dios no satisfaría ninguna de estas explicaciones. Significativamente, Dios no respondió evidentemente las preguntas de Job.

Repetidamente, el torbellino es asociado con la presencia divina. Nos habla de la poderosa e incontrolable naturaleza de Dios; que Él es como un tornado que no puede ser controlado o poseído. Dios se llevó a Elías al cielo en un torbellino, el salmista habla de la presencia de Dios en el torbellino en el salmo 77, el profeta Nahúm en 1:3, el profeta Isaías en el capítulo 66, Jeremías en el 4 y 23 y Ezequiel vio a Dios en uno en Ezequiel 1: 4

¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Con justa razón podemos preguntarnos a quién le hizo Dios esta pregunta. Podría haber sido dirigida directamente a Eliú, quien fue el orador anterior que fue interrumpido por esta palabra del Señor, y quien afirmaba hablar de parte de Dios. Personalmente, yo creo que la referencia era para Eliú. Sin embargo, podemos decir que todos los personajes en este drama oscurecieron el consejo con palabras sin sabiduría. Cada uno de ellos – Job, Elifaz, Bildad, Zofar, y Eliú – habló sin el conocimiento correcto de lo que hoy conocemos. Job se había quejado con anterioridad de que Dios estaba luchando en su contra en una gran prueba. Podríamos decir que Job, sin saberlo, en realidad estaba luchando contra Satanás. Ahora ciertamente lucharía con Dios, y Dios lo retó a ceñir sus lomos como varón. Job había insistido en que Dios le diera respuestas.

Dios volteó el asunto y le dijo a Job que antes de que respondiera sus preguntas, él tenía algunas que responder delante de Dios. Las preguntas que Dios tenía para Job eran simplemente imposibles de responder y llevaban la intención de mostrarle a Job que realmente no tenía lugar para demandar respuestas de Dios. Sin embargo, ver esta aparición de Dios a Job solo como una reprensión es un grave error. La mayor agonía de Job era que sentía que Dios lo había abandonado, y ahora sabía no había sido así. Podemos imaginarnos una pequeña sonrisa en el rostro de Job a lo largo de su interrogatorio, aunque Dios apropiadamente lo humilló y lo trajo al arrepentimiento. Aun así, Job sonreía como un niño que anhela la presencia de su ausente padre ante el regreso de este, incluso al ser corregido – el niño sonríe porque su padre está aquí otra vez. Job. Lo único que necesita saber es que todo sigue bien entre él y Dios.

Dios básicamente está diciendo: Job, si tú puedes responder estas cosas, entonces eres apto para cuestionarme. Si no puedes responder estas cosas, entonces no tienes lugar para demandar respuestas de mi parte. Job simplemente estaba abrumado con los misterios y las paradojas para las cuales no tenía respuestas; pero en medio de todo llegó a entender lo que era demasiado bueno para ser dicho, que Dios sabe lo que hace en su universo. Estas preguntas también sirvieron al propósito de recordar a Job que había muchas cosas que no sabía. La tierra en efecto tenía sus medidas y fundamentos; sin embargo, Job no las conocía. ¿Qué razón puede dar Job de por qué Dios hizo la tierra de tal longitud y anchura, y no más, cuando tan fácilmente podría haberlo hecho? ¿Cuánto menos sabe él de los secretos de Dios y sus inescrutables juicios? Los seres angelicales (llamados aquí las estrellas del alba y los hijos de Dios) sí fueron testigos de la creación de la tierra, y se regocijaron ante Él.

Dios en el segundo día de la creación dividió las aguas y separó la tierra del mar. Job no se encontraba cerca cuando Dios hizo esto, y, por lo tanto, no tenía ni idea de cómo fue hecho. Dios puso los límites para el mar. Sabía que tales límites existían, pero no podía explicar exactamente cómo o por qué fueron puestos. Job probablemente ni siquiera sabía que había fuentes del mar, mucho menos entrar a ellas. Ciertamente, no conocía otras cosas ocultas, como las puertas de la muerte o los fines de la tierra. Job ¿sabes de donde viene la luz? ¿Conoces su naturaleza y su fuente? Aquí la luz y la oscuridad son personificados y asociados como seres misteriosos cuyo lugar está fuera del alcance del hombre. Necesitan una guía que los ayude a encontrar el camino a casa. Dios puede hacerlo, pero Job no. Tal vez Job era tan viejo y tan sabio que efectivamente sabía estas cosas. Si este fuera el caso, Dios invitaba a Job a hablar en cualquier momento. En diferentes espectaculares ocasiones en el registro bíblico, Dios utilizó y volverá a utilizar el granizo como bombas y misiles del cielo contra los que son hostiles contra él y su pueblo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.