Eliú acababa de sugerir que Dios le habló a Job en un sueño; ahora le sugiere que tal vez Dios le habló a través de su sufrimiento físico. El castigo de la enfermedad, la flagelación y el dolor llevan al pecador de regreso al único que puede salvarlo. Como dijo Spurgeon: Estos son los perros negros del Gran Pastor, con los cuales trae de regreso a las ovejas perdidas hasta que estén de nuevo bajo su cayado, y los guía a pastos verdes. Aquí tomó forma la opinión principal de su argumento. Es a través del sufrimiento que Dios lidia con el hombre a un asunto mayor. Según este argumento, el sufrimiento es educacional. Más que cualquier otro de los amigos, Eliú desarrolla la idea del sufrimiento como una forma de disciplina espiritual o castigo. Mientras los otros amigos sí tocan este tema, hay una sutil diferencia en la manera en que Eliú lo aborda. Donde los otros ven el sufrimiento como castigo para los pecadores. Eliú lo ve como la manera del Señor de corregir y sanar las vidas de aquellos a los que está comprometido a salvar.

Una vez más, Eliú (en su forma demasiado parlanchina) le dijo a Job que Dios sí envió a una especie de mediador; el problema de Job es que no lo recibió. Jesucristo es en efecto un intérprete bendecido. Un intérprete debe entender dos idiomas. Nuestro Señor Jesús entiende el lenguaje de Dios. Cualesquiera que sean las grandes verdades de inteligencia divina y sabiduría infinita, demasiado grandes y misteriosas para que nosotros podamos comprender o siquiera discernir. Cristo las entiende completamente todas. Además, Jesús entiende nuestro lenguaje, pues es un hombre como nosotros, tocado con un sentido de nuestras debilidades, y escocido bajo nuestras enfermedades. Él puede leer lo que sea que esté en el corazón del hombre, y así le puede decir a Dios el lenguaje del hombre, y hablarle al hombre en su lenguaje lo que Dios le diría. En la visión de Eliú, si tan solo Job recibiera y le respondiera al mediador de Dios, si tan solo admitiera la justicia, de Dios podría ser restaurado a su favor. Recibiría la gracia de Dios. Sería rescatado de la destrucción, sería sanado, vería su relación con Dios restaurada, se arrepentiría delante de los hombres. En esto vemos que el argumento de Eliú es en realidad el argumento de los tres amigos de Job, simplemente expresado de otra forma, y entregado con nueva energía. El mensaje es: “Job, el problema es que tú eres un pecador y estás culpando a Dios. Si le dieras gloria a Dios y te arrepintieras, todo mejoraría.” Se debe admitir que la verdadera sustancia de los argumentos de Eliú es muy poco diferente de la de los otros amigos de Job. Básicamente, Eliú no dice nada que no hayamos escuchado antes. El joven Eliú pensó que sabía más o podía explicar mejor que Elifaz, Bildad y Zofar, pero en realidad no podía. “Eliú ya se ha unido a sus amigos en su estima de Job como santurrón. Nadie puede ver aún una solución en la cual tanto Job como Dios puedan estar en lo correcto.

Aunque esta sección no podía ser aplicada correctamente a Job y su situación, sigue siendo una poderosa y hermosa descripción de cómo Dios habla al hombre, y lo que Dios hace en la vida del hombre o mujer convertido. Observen que el texto dice, ‘halló redención.’ Esta redención es una invención de sabiduría divina. No creo que se le pudiera ocurrir a ninguna mente más que a la del mismo Dios el salvar a los pecadores con el sacrificio sustituto de Cristo. La novedad más extraordinaria bajo el cielo es la vieja, vieja historia de la cruz de Cristo. Dios, viendo a un pecador deslizarse hacia el infierno, dice, ‘Lo libraré de ir al sepulcro: encontré redención.’ Parece que el amor omnipotente canta con todo su poder, y rocas, colinas, y valles no bastan para repetir el eco del compás, ‘he encontrado, he encontrado, he encontrado redención. ¡Este es el Eureka de Dios! Eliú también manifiesta un impresionante don para la profecía, y esta es una razón por la que no podemos desecharlo tan fácil como podemos hacerlo con los otros amigos de Job. Eliú tiene su lado ridículo, pero también alcanza toca lo sublime.

Eliú quería que Job entendiera que Dios en realidad era muy paciente con él. Job sentía que Dios estaba siendo muy duro y lo trataba como un enemigo; Eliú quería que Job apreciara lo que él entendía como la paciencia extrema de Dios hacia Job. Tal vez Job se movió para responder al joven Eliú; tal vez el pobre Job simplemente puso los ojos en blanco ante el joven. Cualquiera que haya sido la reacción de Job, Eliú sintió que necesitaba decirle a Job “calla” y sintió que necesitaba asegurarle a Job que le enseñaría sabiduría– como si Job no pudiera juzgar por sí mismo si las palabras de Eliú fuesen realmente sabias. Parece que Eliú tenía el arrepentimiento en mente cuando le dijo a Job que, hablara o que entonces escuchara y aprendiera sabiduría. Como Job no estaba interesado en arrepentirse de la manera en que Eliú y sus amigos pensaban debía hacerlo, Eliú continuaría.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.