En esta sección Job discute fuertemente – tan fuerte como cualquiera de los tres amigos – que el juicio espera al hombre impío, y no será bendecido al final. Para Job este era un argumento importante que tenía que hacer enfrente de sus amigos, porque ellos lo acusaban de anular el orden moral de Dios en el mundo. Job insiste en que está de acuerdo (en general) con la idea de que la iniquidad es recompensada con juicio de Dios (recibir del Omnipotente).

De ahí que su predicción del juicio sobre los impíos no es una conversión tardía al punto de vista de sus amigos. Ya que Job en ninguna parte niega la justicia de Dios, no es inconsistente para él afirmarlo aquí. El desacuerdo entre Job y sus amigos no es sobre si Dios es justo o no; es sobre cómo la justicia de Dios es vista obrar en eventos particulares, y específicamente en las experiencias de Job.

Si sus hijos fueren multiplicados, serán para la espada. . . Se apoderarán de él terrores como aguas. . . Y tempestad lo arrebatará de su lugar. . . Batirán las manos sobre él: Esta descripción de la amarga porción del hombre impío incluye muchos aspectos que aplicaban a Job y su propia crisis. No debe ser tomado como una admisión de culpabilidad; más bien la idea de Job era “Sé que mi situación se ve como el juicio de Dios sobre los malvados, sin embargo, les aseguro que no es así.”

Como una polilla; que se acomoda sobre la ropa, pero es rápida e inesperadamente cepillada, y desprovista del lugar donde moraba, y es aplastada. Dios lo arrancará del escenario del mundo, y los hombres aplaudirán y silbarán como señal de aborrecimiento.

Parece que era un método antiguo el batir las manos y silbar a un hombre de cualquier cargo público, que ha actuado incorrectamente en él. El pueblo, en países europeos, expresa su desaprobación de los personajes públicos que no los han complacido de la misma manera en la actualidad, con silbidos, gemidos, y otros por el estilo.

Las riquezas no marcarían ninguna diferencia. Si una persona era mala, su vida se apagaría como una llama que se apaga, como una vela que se extingue por el viento que entra por una ventana. Usted posiblemente recordará que hubo millones de personas que aplaudían a Mussolini, pero llegó el día cuando miles de personas también, caminaron sobre su cuerpo sin vida y sobre el cuerpo de su amante cuando yacían en el lodo después de haber sido ejecutados. Así es, el impío será juzgado. Habrá un final para su maldad, y para la gloria y honores que parecieron haber tenido. Pero esto no ofrecía ninguna respuesta al problema de Job. Y él aún tenía mucho por decir.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.