Seguramente como Job aún mantenía su integridad, también Satanás mantuvo su vanidad; jactándose de que venía de visitar su propiedad. Hasta este punto, este segundo diálogo registrado seguía el mismo patrón mostrado en el primero. Dios usó la repetición para recalcarle a Satanás la futilidad de su primer ataque contra Job. Aun cuando tú me incitaste contra él, muestra que tanto Dios como Satanás entendían que el ataque solo podía llegar a Job porque Dios lo permitía. Satanás afirmaba que Job no blasfemó contra Dios solo porque temía que, si lo hacía, le traería castigo personal de parte de Dios. En la cultura antigua de Job, “piel por piel” era un término de negocios que significaba cambiar una piel por otra. El diablo está acusando a Job de estar dispuesto a arriesgar la piel de sus hijos y ganado con tal de proteger la propia. Cuando llegó a ello, Abraham traicionó a su esposa para salvar su vida. David renunció a su cordura para salvar su vida. Pedro negó a Jesús para salvar su propia vida. Ciertamente hay algo de verdad en la expresión, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.

Satanás insistía en que si el ataque fuera hecho directamente contra Job – Si alguna calamidad cayera sobre el cuerpo de Job – entonces Job ciertamente blasfemaría contra Dios. Además, le sugirió a Dios una nueva prueba para Job. Sufrimiento físico. El dolor puede debilitar nuestra resistencia y hacer que todo se vea y se sienta peor de lo que realmente es. Dios le dice que él está en su mano; pero debe guardar su vida: Con esto, Dios otra vez “bajó el cerco” que protegía a Job, pero no lo eliminó por completo. Satanás recibió una autorización más grande para atacar a Job, pero no autorización ilimitada. Lo primero que el enemigo hizo fue que hirió a Job con una sarna maligna: Esta enfermedad que cayó sobre Job tenía el objetivo específico de llevar a Job a un punto de desesperación que lo llevaría a maldecir a Dios.

Una vez más somos desafiados a ver que Satanás tiene el poder para atacar a la humanidad de maneras de las que tal vez no nos habíamos percatado anteriormente. Anteriormente vimos que Satanás podía inspirar a otros a atacar a Job y también podía dirigir calamidades naturales como ataque. Ahora vemos que la enfermedad y el sufrimiento físico podían venir a Job como ataque por parte de Satanás. Se ha debatido la naturaleza exacta de la dolencia de Job. Algún tipo de dermatitis aguda que se extendía a todas partes; desarrolló infecciones con piel ennegrecida, despellejada y pústulas que hacían erupción constantemente, las cuales manifestaban el prurito y la purulencia resaltada. Una de las maldiciones que Dios prometió a un desobediente Israel fue, Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado (Deuteronomio 28:27). Esta bien podría ser la misma aflicción de la que sufría Job; también nos recuerda que Job tenía toda razón para sentirse maldecido por Dios, y también parecía así a otros. Cuál fuera el diagnóstico exacto para la condición de Job, si se tomaban en cuenta juntos, sus problemas médicos eran considerables: Job sufrió, dolor intenso, la piel pelada y oscurecida, llagas llenas de pus, anorexia, fiebre, depresión, llanto, falta de sueño, pesadillas, aliento pútrido, dificultad para respirar, problemas de visión, dientes podridos, apariencia demacrada, llagas inflamadas y dolorosas sobre todo su cuerpo, comezón intensa. Esta condición duró meses. Job lidiaba con su dolorosa aflicción con lo mejor de su habilidad y luego se sentó en un lugar de lamento. En medio de ceniza probablemente significa “en el basurero de la ciudad,” donde se quemaba la basura; Job se sentó en una pila quemada. Aunque era algo sucio, “las cenizas” eran tal vez el lugar más estéril donde un hombre con llagas podía sentarse. Ese aspecto podría ser solo coincidencia; pero los antiguos, por costumbre, podían haberlo encontrado físicamente ventajoso.

La esposa de Job se ha convertido en un ejemplo notorio de una esposa cruel, incomprensiva y de lengua mordaz. Sin embargo, se deben hacer algunas concesiones considerando sus pérdidas en los pocos días anteriores. Ella también perdió a sus hijos y su riqueza, y no debería ser juzgada tan duramente. Ella no puede soportar ver a su esposo sufrir así. Su corazón, ya roto por la pérdida de sus diez hijos, ahora ya no tiene esperanza. Ella está diciendo, “Maldice a Dios y también te hará caer muerto”. Entonces podrás escapar de este dolor. La muerte será mejor que esto. La implicación de sus palabras, “¿Aún retienes tu integridad?” es que ella había abandonado su integridad. La meta de Satanás en sus ataques contra Job era mover a Job de su posición; él fracasó con Job, pero tuvo éxito con la esposa de este. Como suele hablar cualquiera de las mujeres necias, has hablado: Esta fue una reprimenda sabiamente expresada de Job para su esposa. Él no la acusó de ser una necia, sino de hablar como cualquiera de las mujeres necias. Él indicó que esto no era característico de ella. ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? Job muestra una vez más su sabiduría en esta respuesta. Él reconocía que Dios no nos debe bien; Él lo da como un regalo que nosotros debemos recibir. De la misma manera si la adversidad llega a nosotros, y somos lo suficientemente sabios podremos ver que incluso en la adversidad puede haber un “regalo” que deberíamos aceptar. En todo esto no pecó Job con sus labios: Esta es otra declaración notable para crédito de Job. Él no pecó en su respuesta ni para Dios ni para su esposa.

Este pasaje introduce a tres notables amigos de Job. Sus nombres eran Elifaz, Bildad, y Zofar. Estos hombres vinieron a Job cuando más lo necesitaba. El hecho de que hubieran convenido muestra que ya eran conocidos que sentían que sería mejor si iban juntos. Su intención era buena y noble. Ellos fueron para estar con él, para compartir su dolor, y para llevarle algo de alivio a Job. Al ver a Job, sus tres amigos instantáneamente se sintieron llenos de pena y duelo, como si alguien hubiera muerto. Esta fue una maravillosa muestra de consuelo y causa común con Job. Compartieron de su estado afligido, actuando como si hubieran sido afligidos de una manera similar. No le ofrecieron ninguna expresión sino solo su compasiva presencia. A partir de este punto en el Libro de Job comienzan 3 capítulos de discusión entre Job y sus amigos. Sin embargo, toda esa discusión debe ser puesta en el contexto de amor y preocupación genuinos que estos amigos tenían por Job, y había un sentido en el que ellos se habían ganado su derecho a hablar debido su sacrificial muestra de compasión. Dejamos a Job y sus amigos sentados en silencio. Hay calma a su alrededor, pero sentimos que el aire está pesado, y que hay tempestad en el cielo. Escucharemos el estallido de la tormenta y al trueno retumbar la siguiente vez que nos encontremos.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.