Job, habiendo mencionado la idea de la fragilidad del hombre en general y en particular su propia fragilidad, ahora expande la idea. Él considera que los días del hombre sobre la tierra son cortos y a menudo hastiados de sinsabores. Considerando la vida del hombre – breve y frágil– Job también especulaba lo que le sucedía al hombre después de esta vida que se debilita, como una sombra; considerando que tal vez no permanece.

Job no estaba dando una polémica general contra la resurrección. Por el contrario, estaba diciendo que, si Dios quería, podía esconder a Job en el Seol hasta que se pasara su enojo y luego levantarlo. Él dijo: sobre este abres tus ojos: Job aquí aplicaba sus previos pensamientos sobre la breve y frágil naturaleza de la humanidad para orar acerca su propia situación. “Dios, tú ves que yo soy el que se pudre; el vestido carcomido por la polilla, la flor que se desvanece y la sombra fugaz. ¡Mírame con misericordia!”

Job teme que tal vez Dios demanda algo de él que es incapaz de ser o de hacer. Si Dios demanda limpieza perfecta antes de aliviar la aflicción de Job, entonces Job sabía que nunca podría cumplir con ese requisito. “Yo no digo, que soy limpio, como Zofar pretende; sino que confieso que soy una criatura impura; y por lo tanto responsable ante la justicia, si tú lidiaras rigurosamente conmigo; pero recuerda que este no es mi caso peculiar, sino el común denominador de todo hombre.”

Job continuó pintando la imagen de Dios encerrando a un hombre, restringiendo sus movimientos. Bajo tal idea, sería mejor si Dios simplemente lo abandonara para que el afligido pudiera dejar de ser. Aún queda de él esperanza: Aquí Job hacía la observación de que hay un tipo de resurrección en el mundo de los árboles y las plantas; nueva vida puede surgir de un árbol viejo. Hasta donde Job podía ver, la muerte termina con la existencia del hombre y después de la muerte el hombre simplemente desaparece (¿y dónde estará él?) Cuando Job pensaba en eso, todo parecía muy injusto. ¿Por qué debía un árbol tener una mejor esperanza de resurrección que un hombre?

Llegamos a otra parte del libro de Job que refleja un entendimiento impreciso e incierto de la vida después de la muerte. Podemos decir simplemente que Job estaba equivocado en su entendimiento de la vida después de la muerte. Podemos explicar la falta de conocimiento de Job sobre la vida después de la muerte, entendiendo el principio de 2 a Timoteo 1:10: de que Jesucristo quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. El entendimiento sobre la inmortalidad era, en el mejor de los casos, confuso en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, podemos decir que Jesús sabía totalmente de lo que estaba hablando cuando describió al infierno y el juicio (como en Mateo 25:41-46). Por lo tanto, nosotros confiamos en el Nuevo Testamento para nuestra comprensión de la vida después de la muerte, mucho más que en el Antiguo. También entendemos que esto de ninguna manera se aleja de la verdad de la Biblia y del Libro de Job. Lo que es verdad es que Job ciertamente dijo esto y realmente lo creía; la verdad de la declaración en sí misma debe ser evaluada de acuerdo con el resto de la Biblia. Más adelante, Dios desafió y corrigió las presuntuosas afirmaciones de Job sobre la vida después de la muerte, recordándole que él realmente no conocía como era la vida después de la muerte.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.