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Al recibir una autorización más grande para afligir a Job, Satanás maximizó su trabajo contra el hombre de Dios al traer catástrofe sobre Job en el transcurso de unas pocas horas. En ese tiempo limitado Job perdió sus bueyes, sus criados, sus ovejas, sus camellos, y sus hijos e hijas. Esto nos muestra que Satanás estaba enfocado en maximizar su ventaja. Si le había sido permitido atacar a Job, lo haría de la manera más efectiva posible hasta el límite de lo permitido por Dios. Por lo tanto, cualquier punto de apoyo que le demos a Satanás es peligroso. Debemos esperar que él maximizará cualquier ventaja que se le otorgue. La catástrofe llegó sobre los hijos y las hijas de Job mientras celebraban en casa de su hermano el primogénito. Sabemos por Job 1:4-5 que Job realizaba sacrificios por sus hijos en esos días especialmente; sin embargo, estas oraciones-en-acción por parte de Job a favor de sus hijos no previnieron la catástrofe. Esto hizo la crisis aún más misteriosa y problemática para Job. Las tragedias llegaron a Job por diferentes causas; sin embargo, sabemos que el motivo detrás de todo era la instigación de Satanás. En esto aprendemos algo acerca de cómo trabaja Satanás. Él no forzó a Sabeos y caldeos piadosos a hacer cosas malas en contra de Job que no querían hacer. Él logró su propósito maligno al trabajar a través del carácter malvado de hombres caídos. También aprendemos que, de cierta manera, Satanás tuvo cierta influencia sobre el clima (un gran viento) y podría imitar un fenómeno usualmente asociado con Dios (fuego de Dios cayó del cielo). Los siervos de Job pensaron que Dios envió este fuego, pero eso solo era cierto en un sentido muy indirecto, en el sentido de que Dios lo había permitido al remover la restricción anterior. Esto nos muestra que por lo menos en algunas ocasiones, Satanás quiere trabajar de tal manera que se culpará a Dios de lo que haga. Los animales de Job, criados, e hijos todos perecieron porque Job era el objetivo. La justicia y la injusticia de lo que Dios permite o hace activamente solo puede ser juzgada finalmente en la medida de la eternidad, no en la medida de esta vida. Hasta entonces confiamos en lo que Abraham sabía de Dios: El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (Génesis 18:25).

De manera apropiada, Job hizo luto por sus enormes pérdidas. Había perdido a sus hijos e hijas, criados y una gran cantidad de riqueza material. Era tiempo de lamentarse. No se cortó o mutilo, ni se hizo un tatuaje como era la costumbre entre aquellos pueblos antiguos (Levítico 19:28). Por el contrario, se postró en tierra y adoró: En medio de su luto, Job también decidió adorar a Dios a pesar de sus circunstancias y sus sentimientos. Podríamos decir que esto era realmente adoración pura y una enorme glorificación a Dios. Job analizó su situación de una manera piadosa y sabía. Job entendió que: Llegó a este mundo con nada, por lo que todo lo que tenía era ciertamente una bendición de la generosidad de Dios. Si ahora tenía menos, aun así, era más de lo que tenía cuando llegó a este mundo y más de lo que se llevaría con él al más allá. Dios estaba en control de su vida, y no importaba cuál fuera la fuente inmediata de adversidad o tragedia, tenía que pasar por las sabias y amorosas manos de Dios antes de que pudieran tocarlo. Podemos meditar en las implicaciones de las palabras, Jehová dio: Nunca debemos pensar que las cosas buenas de este mundo nos llegan de la tierra; llegan del cielo, como regalos; esto es, que son inmerecidas. Siempre debemos adorar al Dador y no a los regalos. El dador es más grande que los regalos que nos da.

Sea el nombre de Jehová bendito: Esta era la expresión de adoración mencionada en el versículo anterior. Job fue capaz de bendecir el nombre de Dios incluso cuando estaba siendo específica y duramente tentado a maldecir su nombre. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno: Esto demuestra que Job no pecó ni culpó injustamente a Dios cuando dijo, “Jehová quitó.” Estuvo en lo correcto al entender que al final Dios estaba detrás de todas las cosas, incluso si la responsabilidad inmediata por un acontecimiento no pertenecía a Dios. En su primer round de batalla espiritual Satanás fracaso singularmente al no poder mover a Job de su posición de fe. Job luchó exitosamente contra el ataque espiritual y cumplió con la exhortación que llegaría muchos cientos de años después por parte del apóstol Pablo: para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. (Efesios 6:13). Job se mantuvo firme contra el miedo y no cedió al pánico, contra pretender estar de luto e hizo luto apropiadamente, contra el orgullo y se humilló a sí mismo delante de Dios, contra el yo y adoró a Dios, contra la mentalidad temporal y decidió pensar en términos de la eternidad, contra la incredulidad y no cedió a los vanos cuestionamientos de Dios, contra la desesperanza y vio la mano de Dios en la catástrofe y contra la ira y no maldijo a Dios.

Aunque podemos decir que Dios fortaleció a Job, no hubo un consuelo evidente de Dios; ni lo habría por un largo tiempo. Treinta y seis capítulos de una agonizante búsqueda del alma transcurrirán antes de que el Señor siquiera mueva un dedo para comenzar a consolar a Job en estas devastadoras pérdidas. En esto, Satanás se encontraba extremadamente decepcionado; encontró a un humano que amaba a Dios más que a su porción terrenal. Él se había visto tan a menudo exitoso en este tipo de tentación, que no le había quedado duda que volvería a tener éxito.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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