Todo este capitulo 51 nos narra como Babilonia recibirá el juicio en una forma pura. Se escuchará el clamor de ellos, pero de nada servirá El mal que le han hecho a otros les será hecho a ellos. Será tan potente como el rugir de muchas aguas. El justo juicio de Dios les dará la retribución. Aun sus príncipes y sabios estarán tan ebrios que ni cuenta se darán cuando venga la destrucción.

Este aspecto del juicio de Babilonia fue cumplido exactamente en los días de Jeremías como nos lo cuenta Daniel 5. El juicio contra el muro de Babilonia no fue literalmente cumplido en la era de Jeremías; espera un cumplimiento final que ciertamente llegará en Apocalipsis 17-18 Babilonia sí tenía un muro ancho. Además de los dos anchos muros que rodeaban el corazón de Babilonia, había una muralla interna de alrededor de 21 pies de grosor, una externa de más 12 pies de grosor, había grandes murallas colocadas a intervalos más allá de la ciudad. Babilonia como espíritu no fue destruida allí. Como un espíritu maligno encontró otros lugares donde morar, y trabajar sus designios, y a través de los cuales ejercitar su oscura y malvada influencia en los hombres. Y esto es porque, en el mero núcleo de Babilonia, se encuentra satanás mismo. La profecía de Jeremías 50 y 51 era de parte del Señor, y aun así vino a través de su sirviente Jeremías.

El cuarto año de su reinado no fue un año en el que Babilonia viniera en contra de Judá. Era un año cuando Sedequías y los reinos vecinos planearon una rebelión en contra de Babilonia cuando parecía más débil (Jeremías 27). Este viaje del rey Sedequías a Babilonia no está registrado en ningún otro lugar y era probablemente para arreglar las cosas con Nabucodonosor después del complot. Sedequías parece haber estado implicado en el complot. Aunque el complot fracaso en lograrse, la “inteligencia” de Nabucodonosor obtuvo conocimiento de él y algunas explicaciones fueron necesarias. El llamado de Sedequías a Babilonia era sin duda para asegurarse de su lealtad, tal vez debido a los reportes de embajadores de cinco estados vecinos que se habían reunido en Jerusalén con él. Jeremías envió una copia de estas profecías en contra de Babilonia con Seraís, quien era un judío camarero llevado a Babilonia en el exilio con Sedequías rey de Judá. Seraías era el nieto del sumo sacerdote Hilquías quien descubrió los libros perdidos de la ley durante el reino de Josías. Él mismo era el abuelo de Joshua-ben-Jozdak, el sumo sacerdote en el regreso de los exiliados. Así que la línea familiar sobrevivió su violenta muerte, y otra rama de él produciría al gran Esdras, un siglo después.

Como su hermano Baruc (Jeremías 32:12; 36:1-10), Seraías servía como mensajero de Jeremías. (Al igual que Baruc, su nombre ha sido encontrado en un antiguo sello). Jeremías le dio una copia de la profecía a Serías porque él mismo no fue a Babilonia. Jeremías terminó sus días en Egipto. El profeta instruyó a Serías a leer esta profecía y después decir una cierta oración después de que las palabras fueran leídas, anunciando el juicio que venía sobre Babilonia. Esta visita de Sedequías era el resultado de un abortado intento de rebelión por una alianza de estados, incluyendo a Judá, a la cual Jeremías se oponía diametralmente. Es significativo que en el mismo momento en que él estaba aconsejando la sumisión a Babilonia él también predeciría, en términos, su derrota final.

Jeremías le dijo a Serías que literalmente tomara el pergamino, le colocara una piedra, y entonces lo tirara al rio Éufrates como una ilustración gráfica de la catástrofe del juicio que hundiría a Babilonia. El acto simbólico de Seraías era un acto visual de la caída de Babilonia. El pergamino nunca salió a flote. Tal y como el imperio de Babilonia, permaneció sumergido. El acto simbólico sería repetido de forma aún más impresionante en la visión de Juan, de la Babilonia del Apocalipsis: Cuando un poderoso ángel tomó una piedra tan grande como la de un molino y la lanzó al mar, diciendo, Así será Babilonia, esa gran ciudad lanzada con violencia, y nunca más será encontrada. Las ceremonias tienen poco propósito a menos que tengan una exposición divina anexadas a ellas.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.