La profecía de Jeremías continúa desde el capítulo anterior. En lo que probablemente era una colección de profecías en contra de Babilonia recolectadas, Dios anuncia su juicio venidero en contra del imperio que Él mismo usó para traer juicio en contra de Judá. Dios utiliza la imagen de un viento destructor que aventará a Babilonia como el grano es procesado, con un viento que se lleva las partes innecesarias. Cuando el grano es aplastado por los pies del ganado, o molido con una pesada piedra armada con acero, con una pala ellos lo lanzan al viento, para que la cáscara y la paja se separe de ella. Esta es la imagen que es utilizada por el profeta; estas personas serán aplastadas, molidas, y aventadas al viento por sus enemigos.

Como en muchas de las predicciones de Jeremías 51, tenemos profecías que fueron cumplidas en un sentido en la conquista de Babilonia no muy lejos de los tiempos de Jeremías. Aun así, debido a que la Babilonia de los días de Jeremías fue solamente derrotada y no completamente destruida, la devastación predicha en estos capítulos tendrá un segundo y final cumplimiento en los días finales.

El juicio de Dios sobre Babilonia demostrara la verdad de que Él no se ha olvidado de su pueblo, sino que traerá juicio sobre aquellos que los conquisten. Su pueblo había pecado, pero no habían sido olvidados por su Dios. Era cierto en un sentido directo que la conquista de Babilonia era una bendición para el pueblo de Dios. No fueron liberados del exilio bajo los babilonios, pero bajo los persas a los judíos se les permitió regresar a la tierra prometida. El pecado es poderoso; pero hay una cosa que no puede hacer, no puede hacer que Dios olvide aquellos a los que ha tomado como su familia.

Nunca es algo bueno estar en un lugar donde se de el juicio de Dios. Debido a que la caída de Babilonia era segura, lo mejor era huir para salvar la propia vida. Aquí, en los versos 6-10, ésta la imagen de seminario de Babilonia como la metrópolis del mal y la seductora de la humanidad que será más desarrollado en Apocalipsis 17-18. Beber de la copa del juicio es una imagen familiar para los profetas hebreos. Aquí Babilonia es representada como el instrumento del juicio en contra de las naciones, muchas de las cuales son descritas en Jeremías 46-49. La copa es descrita como una copa de oro debido a la gran riqueza de Babilonia. Con sarcasmo, el profeta se burla de Babilonia. Las naciones no van a gemir por el imperio que las ha hecho sufrir. Ellas no tendrán interés en tomar el bálsamo para ella o en sanarla. Esta es la respuesta de las naciones a la sarcástica invitación de Dios para buscar la sanidad de Babilonia (Jeremías 51:8). Las naciones enemigas, estaban felices de dejarla y de irse en su propio camino, dejándole su juicio al cielo. La posición correcta del pueblo de Dios es revelada en el eventual juicio de Babilonia. Esto muestra que no era simplemente un asunto de que los dioses de Babilonia fueran superiores a Yahvé. El eventual juicio de Babilonia mostraba que Yahvé estaba en control; que Él usó a Babilonia como él quiso, y que la juzgó cuando lo quiso.

Esta era una especie de justificación para el pueblo judío y una revelación de su justicia y de la obra de Jehová nuestro Dios. Usando sus características poderosas y vividas palabras descriptivas, Jeremías veía la batalla que se aproximaba en Babilonia a través de los reyes de Media. Los medos vivían al noroeste de Irán en la región general de Irania Kurdistán. Ellos fueron aliados de Babilonia en la destrucción de Nínive en el 612 AC. Después se unieron a los persas para derrotar a Babilonia en el 539 AC. Es sabido que la madre de Ciro el persa era una meda, y que los medas y los persas están unidos muchas veces en el libro de Daniel. El juicio de Dios en contra de Babilonia fue en parte porque destruyeron el templo que Salomón había construido al Señor. Era un proceso extraño, que se repitió constantemente a través de la historia.

Jeremías revela otra de las razones del juicio de Dios para Babilonia – su gran codicia. Dios los juzgará de acuerdo a la medida de su codicia, y esa era una gran medida. Mientras que muchas aguas (Jeremías 51:13) se refiere primordialmente al Éufrates, también alude de sarcásticamente al gran océano subterráneo, un tema de prominencia en la mitología de Babilonia. Los babilonios habían vivido equivocados durante muchos siglos, y ahora morirían por ello. Jeremías vio hordas de invasores y conquistadores en la tierra de Babilonia.

Levantarán contra ti gritería: El título ocurre en Jeremías 25:30 y 48:33 con la canción de los cosechadores de uvas. La entrada de guerreros a Babilonia tiene en ello algo de la calidad de los cosechadores de uvas aplastándolas cuando la cosecha está lista.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.