Dios promete este juicio en contra de Babilonia porque tuvieron un malvado placer al ser el instrumento de Dios para castigar a su pueblo. Ellos también estaban listos para el juicio porque eran orgullos y soberbios. Su eventual decline en un montón de ruinas, un sequedal marchito y desierto como profetizo Jeremías, fue gradual, en su mayor parte debido a la construcción de una nueva capital, Seleucia en el Tigris, en el 275 AC; pero todavía tenía habitantes en el primer siglo DC. El juicio que venía sobre Babilonia asombraría a las naciones, quienes se convertirían en agentes del castigo de Dios (porque es venganza de Jehová). La misma devastación que los caldeos trajeron sobre otros, vendrá sobre de ellos (haced con ella como ella hizo).

La poderosa Babilonia será reducida a un estatus menor en el medio oriente cuando Dios la castigue, y una vez más todos los que pasen se asombrarán. Han caído sus cimientos, derribados son sus muros: Estas frases (Y frases similares en Jeremías 50-51) son un interesante reto al entender los cumplimientos proféticos. No mucho después de la profecía de Jeremías, Babilonia fue conquistada, pero no destruida. Los cimientos no cayeron y sus muros no fueron derribados. Ciro, quien unificó el imperio Medo-Persa y después aplastó Babilonia, fue cuidadoso de perdonar el país; así que las referencias (Jeremías 50:16) deben ser de un ataque futuro. De acuerdo a Heródoto, Ciro capturó Babilonia al redirigir el rio Éufrates. Los persas atacaron Babilonia tan inesperadamente que cuando las áreas exteriores de la ciudad ya habían sido capturadas aquellos que se encontraban en las zonas interiores no se habían dado cuenta de ello.

Un factor importante que tomar en cuenta es que Nabucodonosor, rey de Babilonia, radicalmente se arrepintió delante de Dios. Es posible que lo peor de lo que fue profetizado no sucediera debido a que Dios respondió de forma misericordiosa al arrepentimiento de Nabucodonosor. Es al menos posible que el arrepentimiento de Nabucodonosor, culminante en su testimonio en Daniel 4:34-37, abriera la puerta a la misericordia en el 539 – porque es obvio al ver la generosa respuesta de Dios incluso a Acab, a Manasés, o a la ciudad de Nínive, que Él tiene un cambio de actitud a más de la mitad del camino.

Otro importante factor a tomar en cuenta es que Dios no ha terminado con su juicio sobre Babilonia – la segunda ciudad más mencionada en las escrituras. Babilonia fue juzgada no mucho después del tiempo de Jeremías, pero incluso ese juicio apuntaba a un cumplimiento más grande en los últimos días. La caída de Babilonia profetizada por Jeremías fue parcialmente cumplida cuando los Medos y los persas conquistaron la antigua Babilonia. Aun así la conexión entre la caída de esta Babilonia y la de Apocalipsis 18:2 (Babilonia la grande ha caído, ha caído) muestra que hay una caída final de Babilonia aun por venir.

Rebaño descarriado es Israel; leones lo dispersaron: previamente en esta profecía Jeremías habló de Israel como de una oveja perdida (Jeremías 50:6). Ahora el los ve como un rebaño descarriado por los poderosos leones de Asiria y Babilonia. Todos los descendientes de Jacob habían sido atacados y saqueados, primero por los asirios, y después por los caldeos. Ellos actuaron sobre ellos como un león con una oveja a la que ha capturado; primero devora toda la carne de ella, y después rompen todos los huesos para extraer los tuétanos.

Dios prometió que de la misma manera que el reino asirio desapareció, lo mismo le sucedería al poderoso imperio Babilonio, un día sería castigado. Y en contraste con los temporales imperios de Asiria y Babilonia, Dios restaurará a Israel a su tierra. Él una vez más pacerá en el Carmelo y en Basán y en el monte de Efraín y en Galaad se saciará su alma.

Esta maravillosa promesa es otra de las grandes promesas en el pacto, un aspecto al cual pertenece la restauración y salvación de Israel. Dios promete tanto perdonar como preservar a Israel. Una de las características más importantes de los días de la restauración es el renuevo espiritual con su compromiso a perdonar… El perdón del remanente será tal que su culpa y su pecado serán completamente destruidos. En el día de la restauración y de salvación, experimentamos el perdón y la gracia perfecta de Dios. El propósito del castigo de Dios es quitar los pecados en nosotros, para que alcancemos perfección.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.