Dios y su profeta no celebraban la destrucción que se acercaba a Moab. Aunque ellos merecían el juicio, Aun así, era doloroso verlo llegar sobre el primo y vecino de Israel. Jeremías recuenta sus muchas demostraciones de dolor, incluyendo el ritual de cortarse como dice: sobre toda mano habrá rasguños y el vestir cilicio.

Las vasijas o utensilios de barros eran baratas en el mundo antiguo. Cuando el uso o el agrado de una vasija se habían terminado era rápida y fácilmente rota. Esta era una imagen de como el juicio de Dios vendría sobre Moab. Sería tan malo que los hombres mostrarían el dolor y el miedo de una mujer en labor de parto.

El águila, lista para dejarse caer sobre su presa, era una figura adecuada para Nabucodonosor. El pueblo de Moab no continuarían siendo un pueblo aislado y definido. En cierto sentido ellos se perderían en la historia, a diferencia de Israel. Todo esto venía porque se engrandeció contra Jehová. La extinción predicha de Moab empezó con un fuerte asentamiento Nabateo en el primer siglo AC, y culminó bajo los árabes en el periodo bizantino.

El fin de Moab como una nación independiente parece haber llegado en el 582 AC. Cuando Nabucodonosor, sin duda por una rebelión, marchó en contra de Moab y de Amón. No mucho después de esto, los pequeños estados en Transjordania fueron arrasados por una invasión árabe y dejaron de existir como nación.

Dios promete que el juicio que viene sobre Moab sería completo. Si alguien escapaba a algún aspecto de este, otro aspecto del juicio los alcanzaría. Thompson observa en Jeremías 48:45-46: “pareciera que estos versículos consisten de una libre cita del antiguo canto de Hesbón que ocurre en Números 21:28-29 y también en Números 24:17. Puede que veamos en estos versos de que los oráculos de Balam en contra de Moab estaban a punto de ser cumplidos”.

A pesar de la naturaleza completa del juicio que venía sobre ellos, Dios promete una medida de misericordia para Moab en lo postrero de los tiempos. Tal vez la restauración de la que se habla aquí, que tomaría lugar en los tiempos posteriores, puede referirse a la conversión de esas personas, en los remanentes existentes, a la fe del evangelio. Muchos intérpretes están a favor de esta idea. Los Moabitas fueron parcialmente restaurados; pero nunca, hasta donde he sido capaz de saber, hasta su vuelta como una nación. Su conversión a la fe cristiana debe de ser el final de esta profecía. La prosperidad o la decadencia de un reino dependen solo de la soberanía de Dios; no existe reino que pueda perdurar, habiéndose enaltecido en su corazón. La salvación de los pecadores depende solo de la misericordia de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.