En la serie de juicios en contra de las naciones que rodeaban a Judá, Jeremías ahora gira su atención al vecino del este de Israel, en el otro lado del Jordán. El ancestro de Moab nació de una relación incestuosa entre Lot y sus hijas. Moab era una especie de primo para Israel. Ellos temían a Israel cuando venían de Egipto hacia Canaán y Balac rey de Moab contrató a Balam para maldecir a Israel. Cuando Israel entro en Canaán en ocasiones Moab los atacó y gobernó sobre ellos. Más tarde Ruth la moabita fue la bis abuela del rey David, y David envió a sus padres a Moab para su protección cuando Saúl lo perseguía. Cuando David fue rey luchó contra Moab y lo derrotó y se volvieron vasallos del reino de Israel, en ocasiones rebelándose en su contra.

El Dios de Israel también es el Dios de toda la tierra, y habla con autoridad en su juicio sobre Moab. Jeremías empezó mencionando muchas de las ciudades y sitios principales de Moab que serían aplastados por el juicio incluyendo Nebo, Quiriataim, Hesbón, Horonaim y Luhith. Estas serian cortadas, saqueadas, avergonzadas y destruidas. Nebo no es la montaña nombrada así, sino la ciudad moabita que lleva el mismo nombre y se encuentra en Números 32:3 construida por los Rubenitas. La mayoría de las ciudades mencionadas aquí habían sido asignadas por Moisés a los Rubenitas.

En los versos del 6 al 9 esta el mensaje que podía ser escuchado en Moab cuando los ejércitos babilonios avanzaron sobre ella. La imagen que este capítulo presenta es el despedazar la idea de ser autosuficiente en una invasión masiva, con sus brutales acompañamientos: los saqueos, la masacre, la cautividad, la profunda miseria y la amarga lamentación. Moab era rica porque importantes rutas comerciales pasaban a través de su tierra. Sus tesoros los hacían orgullosos y auto dependientes, listos para el juicio de Dios. Uno de los secretos para la corrupción de Moab había sido el hecho de sus facilidades en comparación con los demás. Moab estaba fuera del camino normal de las bandas invasoras del medio este y era raramente molestado. Para su defensa, Moab tenía colinas altas, y para su riqueza, su enorme cantidad de ovejas, riquezas que se auto renovaban. Pero el tener todas estas cosas había creado más complacencia que carácter. Quemos era el antiguo dios de los Moabitas y en algunas veces era utilizado para representar al pueblo. En su conquista los babilonios tomarían literalmente los ídolos de Quemós y al pueblo de Quemós a la cautividad. Solomón levantó un lugar alto para Quemós en Jerusalén, pero fue demolido bajo Josías. A pesar de su sed de sangre, Quemós había sido constantemente una tentación para Israel. En los días de Balam, mujeres moabitas seducían a los hombres de Israel para adorar a su dios. El llevarse las estatuas de los dioses al exilio era una práctica común en el antiguo oriente. La destrucción que se avecinaba sería tan completa (serán desiertas sus ciudades) que aquellos que se vayan serán afortunados. El valle es el valle Jordán, que tocaba a Moab en el oeste. Todas las ciudades moabitas estarían envueltas en la destrucción. La llanura es la extensa región en donde la mayoría de las ciudades moabitas se encontraban localizadas. Los ejércitos de Babilonia eran sin saberlo los siervos de Dios, ejecutando su juicio sobre Judá, Moab, y otras naciones. Dios habló a través de Jeremías una notable imagen y condición de Moab. Ellos estuvieron quietos por un largo tiempo y sobre su sedimento ha reposado. La imagen es del antiguo proceso de refinamiento de vino. Después de la fermentación el vino se dejaría reposando en una jarra o bote y las impurezas – los sedimentos – se asentarían en el fondo, algo similar a los granos de café en el fondo de una taza.

Moab no había sido sacudido en un buen tiempo y se había establecido en complacencia. De acuerdo a la imagen, los sedimentos habían empezado a dañar el sabor. Moab – y muchas personas hoy en día – se beneficiarían de ser vaciados de vasija en vasija. Para ellos significaba la cautividad. La similitud es particularmente apropiada debido a lo estimado que era el vino de Moab. Dios promete enviar trasvasadores a Moab quienes le trasvasarán; y vaciarán sus vasijas, y romperán sus odres. Para Moab esta era una demostración del juicio de Dios y su ira. A diferencia de una vasija de barro que es cuidadosamente inclinada para no vaciar los sedimentos del vino, Moab sería sacudida fuertemente, vaciadas como vasijas y rotas.

Dios muestra como la actitud de Moab es una confianza vana e inútil. Ellos serían destruidos y exiliados. En parte debido a que estaba aislado, Moab nunca había experimentado el exilio, a pesar de que había sido invadido y ocupado en ocasiones. No era una deidad local la que trajo esta palabra a Moab. Era El Rey de todo, Dios quien comanda los ejércitos celestiales. Esta sería la respuesta de las naciones de los alrededores. Moab parecía un báculo fuerte y hermoso, esto se refiere a los días de antes cuando Moab todavía era capaz de ejercer algo de influencia en las áreas vecinas. Dios le habló a Moab en sus ciudades y tierras, diciéndoles que se humillaran y que se prepararan para el juicio El destruidor de Moab subió contra ti. Esta fue la sentencia de Dios para Moab.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.