[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2023/07/Mi-tiempo-con-Dios-7-de-julio.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” margin_top=”” margin_right=”” margin_bottom=”” margin_left=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_color=”” animation_speed=”0.3″ animation_delay=”0″ animation_offset=”” /][fusion_text]
Cuando Jesús le dio a Pedro (y a los otros apóstoles) las llaves del reino de los cielos fueron realmente para este propósito. Aquí oficialmente dieron la bienvenida a aquellos (los samaritanos) que previamente habían sido excluidos del pueblo de Dios al reino de Dios. Obviamente, hubo una experiencia posterior con el Espíritu Santo que estos creyentes samaritanos no conocían hasta que los apóstoles vinieron y les ministraron.
El hecho de que estos cristianos recibieron el Espíritu Santo en lo que parece ser una experiencia subsiguiente a su salvación ha causado mucha controversia; se han ofrecido diferentes explicaciones. Algunos dicen que nunca fueron verdaderamente nacidos de nuevo (convertidos) bajo la predicación de Felipe. Cuando Pedro y Juan vinieron, realmente confiaron en Jesús y allí recibieron el Espíritu Santo. Algunos dicen que ellos fueron verdaderamente nacidos de nuevo. Después, en una experiencia posterior, recibieron el Espíritu Santo según un patrón que creyentes deben seguir hoy. Algunos dicen que fueron convertidos en respuesta a la predicación de Felipe; Pero Dios, en un movimiento único, retuvo el don del Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan pudieron dárselo. El propósito de Dios en esto era asegurar la continuidad entre la iglesia en Jerusalén y la nueva iglesia en Samaria, evitando la división. Algunos dicen que realmente fueron nacidos de nuevo y recibieron el Espíritu Santo en el momento de la conversión, pero que les fueron dados dones y gracias especiales del Espíritu Santo por la imposición de manos de Pedro y Juan. La última opción parece explicar mejor lo que sucedió. Cualquiera que sea la experiencia de los samaritanos, parece haber sido más que la dotación “normal” del Espíritu Santo en el momento de salvación. Esta es una llenura del Espíritu Santo que siempre debemos desear y buscar.
Simón notó que cuando Pedro y Juan impusieron las manos en los samaritanos y oraron por ellos, algo sucedió. Estaba impresionado por ese algo. Él pensó que el Espíritu Santo era simplemente un poder que se podía comprar o vender. Él quería controlar la función del Espíritu, y consideraba al Espíritu Santo como un poder que él podía usar como quisiera, en vez de una Persona que gobernaba su vida. Simonía es la palabra para el pecado de comprar o vender oficios o privilegios de la iglesia, porque se hace en el mismo espíritu que este Simón. Este pecado es a veces practicado hoy en día; pero más comúnmente la gente simplemente piensa que la bendición sigue al dinero, en vez del dinero sigue a la bendición.
Por supuesto, Simón estaba equivocado en su pensar. Los dones de Dios se reciben libremente de Él, por fe. Lo que recibimos de Dios afectará lo que hacemos con nuestro dinero; pero no podemos comprar los dones de Dios con dinero. Simón estaba tan mal que merecía este fuerte regaño. Phillips traduce la frase Tu dinero perezca contigo así: Al infierno contigo y tu dinero.
El regaño de Pedro a Simón no contesta exactamente una pregunta importante e interesante: ¿era Simón un verdadero cristiano, genuinamente nacido de nuevo? Simón dio muchas evidencias de conversión, al menos a la observación de lo exterior, expresó creer en la predicación de Felipe y recibió a Simón como cierto tipo de seguidor, también atendió reuniones de cristianos. Por todas estas razones, Felipe consideró a Simón como cristiano –seguidor de Jesús– y lo bautizó. Como nosotros hoy en día, Felipe no podía ver dentro del corazón espiritual de Simón y saber con plena certidumbre que era sincero en su fe; pero él había demostrado lo suficiente para hacer creíble su proclamación de fe. Pero es posible tomar la declaración de Pedro como evidencia de que Simón no era un verdadero converso con arrepentimiento y fe sincera. Su caso es entonces “una advertencia para cualquiera que piense que solo porque él o ella ha hecho una profesión de fe o ha pasado por ciertas mociones esperadas de los cristianos que él o ella está bien con Dios. Ese no es el caso”.
Sin duda, Simón iba en la dirección equivocada, así que necesitaba esta reprimenda. Se podría decir que se dirigía hacia el infierno, por la frase “Tu dinero perezca contigo”. Pero Pedro no intentó expulsarle un demonio de amargura o maldad. En cambio, Pedro lo llamó al arrepentimiento, a la oración, y a justicia. Quizá el orgullo le impidió a Simón creer genuinamente en Jesús. Antes de la llegada de Felipe y el evangelio, Simón fue admirado como un hombre santo en la región, y había sido admirado durante mucho tiempo, tanto que la gente declaraba: Este es el gran poder de Dios. Una persona orgullosa puede dar una muestra exterior de fe porque es “lo correcto” ante los ojos de los demás, pero en las partes secretas de su corazón, puede que no se sometan a Jesucristo.
En vez de humillar su corazón ante Dios, Simón le pide a Pedro que orara para que fuera librado de las consecuencias de su pecado. Esto muestra que Simón sintió una verdadera convicción del Espíritu Santo, pero que todavía no estaba dispuesto a humillar su propio corazón ante Dios. Pedro no podía humillar el corazón de Simón por él. La puerta de arrepentimiento y de tener su corazón bien con Dios estaba abierta para Simón si solo la tomaba, pero Pedro no podía hacerlo por él. No sabemos qué pasó con Simón. Según la tradición de la iglesia se dice que se fue a lo malo y se convirtió en un maestro falso peligroso entre los primeros cristianos. Es posible que se haya arrepentido y acercado a Dios. Pedro y Juan tuvieron un exitoso y fructífero ministerio en Samaria, pero se volvieron a Jerusalén en lugar de continuar a alcanzar más allá de esa ciudad.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
