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Pablo les contó acerca de algo que había pasado unos 20 años antes, cuando había sido seguidor de Jesús por 2 o 3 años. Aunque él ya era cristiano por un par de años, todavía venía a Jerusalén para orar en el templo. Quería que la multitud supiera que, aunque confiaba en Jesús, no estaba en contra de todas las ceremonias y rituales judíos. El apóstol tuvo una visión impresionante de Jesús mientras estaba en el templo; pero nunca se refirió a esta visión en sus cartas, y parece que solo la mencionó ahora por necesidad. La vida cristiana de Pablo fue fundada en la verdad de Dios, no en experiencias espirituales, y ni siquiera le gustaba hablar mucho sobre sus experiencias espirituales. Las palabras de Jesús probablemente asombraron a Pablo. Con buena razón, probablemente pensó que él era el indicado para traerles el evangelio a sus hermanos judíos. Pero Jesús le dio esta advertencia, hasta diciéndole “date prisa”.
Cuando Pablo fue alcanzado por Dios en Damasco, se le dijo de su llamado para predicar a los gentiles, entonces las palabras de Jesús a él en el templo de Jerusalén no eran nuevas. Aun así, podemos ver que en su primera visita a Jerusalén después de su conversión, habría sido fácil para Pablo que le importara mucho la conversión de Israel y quererse concentrar en eso, es por eso que Jesús le dio el recordatorio en el templo. Pablo lo hizo claro que no era su idea de predicarle a los gentiles; Este era el plan de Dios, no el suyo. Esperaba que esto explicara al gentío el por qué era tan amigable con los gentiles: Pablo solo obedecía a Jesús y a Su palabra.
El gentío que había tratado de matar a Pablo y luego había escuchado atentamente a todo su sermón, reaccionó en ira cuando dijo una palabra. Esa palabra fue “gentiles”. Esta turba judía se enfureció al saber que el plan de salvación de Dios se podía dar libremente a gentiles creyentes. La multitud escuchó cuidadosamente hasta este punto. En sus mentes, no les importaba esta plática acerca de Jesús, pero no podían soportar la idea de que Dios podía salvar a judíos y gentiles por igual y de la misma manera. El mensaje de Jesús –que tanto Pablo como el Nuevo Testamento predicaron– es este: Puedes venir a Dios tal como eres: judío, gentil, extranjero, alto, bajo, rico o pobre, pero tienes que venir a Él a través de Jesucristo. Los judíos de aquel día no tenían problema con que los gentiles se convirtieran en judíos. Pero se ofendieron increíblemente ante la idea de que los gentiles se convirtieran en cristianos de la misma manera que los judíos se convirtieron en cristianos, porque eso implicaba que los judíos y los gentiles eran iguales, teniendo que venir a Dios en los mismos términos.
En Hechos 22, la multitud judía expresó su odio hacia los demás a través de su ira violenta. Otros expresan su odio a través de indiferencia. Todo esto debe haber sido un espectáculo extraño para el tribuno romano. Vio a Pablo dirigirse apasionadamente a la multitud en un idioma que no conocía. Vio a la multitud poniéndole gran atención, hasta que, de repente, estallaron en un alboroto. Pero cuando se lo explicaron, debió pensar que era absurdo y ofensivo: todo este alboroto surgiendo del odio a los gentiles, personas como el mismo tribuno. Desde ahora hasta el final del libro de Hechos, Pablo estará bajo custodia romana.
En lo que respecta a este libro, este fue el final de su tiempo como hombre libre, aunque no el final de su testimonio o su utilidad para Dios y el pueblo de Dios. Fue sugerido que Pablo fuera golpeado con un azote. Esto era un poco diferente a ser golpeado con una vara o un látigo normal (lo cual Pablo ya había experimentado,2 Corintios 11: 24,25. Los hombres a menudo morían o quedaban inválidos de por vida después de ser azotados. Esta no era la manera normal judía de azotar, lo cual era suficientemente mala, sino el temido flagelo romano. Era una golpiza tan severa que en algunos casos resultaba en la muerte de la víctima, así se acostumbraba en ese tiempo, pero solo para gente que no era ciudadanos romanos.
Pablo tenía las manos atadas con tiras de piel con sus manos alrededor de un poste de madera y su espalda totalmente expuesta. Estaba listo para una brutal golpiza, una que no pararía hasta que no confesara los crímenes de los que era sospechoso. En ese momento Pablo anunció su ciudadanía romana. Cuando esto se supo, la reacción fue inmediata. Pues era una violación grave de los derechos romanos atar a un ciudadano romano sin el debido proceso, y ya habían violado los derechos de Pablo al haberlo atado en Hechos 21: 33. La pena por mentir sobre la ciudadanía romana era significativa. No era algo común sobre lo cual la gente mentía, por lo que el comandante simplemente podía preguntarle a Pablo directamente.
Debido a la paliza que Pablo había recibido, probablemente se veía terrible. El comandante se preguntó cómo alguien que se miraba así podría comprar su ciudadanía. Algo como esto puede haber estado en la mente del tribuno cuando dijo: Me ha costado una gran suma de dinero para obtener la ciudadanía romana. Lo que implica que debe haberse vuelto barato para que alguien en condiciones tan lamentables como Pablo pudiera reclamarla. Según Stott, la ciudadanía romana no se podía comprar por una tarifa, solo por un soborno. Normalmente, solo el derecho o la recompensa la otorgaba. ¡El punto no era que el tribuno dudaba del reclamo de Pablo, sino que estaba insinuando que cualquiera podría convertirse en ciudadano en estos días! Los padres (o abuelos) de Pablo deben haber recibido los derechos de ciudadanía por algún bien hecho al favor de Roma. No sabemos cómo adquirió la ciudadanía el padre o el abuelo de Pablo, pero la analogía sugiere que fue por servicios valiosos que rindieron a un general o administrador romano en el área sureste de Asia Menor. Pablo era un individuo extremadamente raro. Era raro encontrar a un judío tan educado, inteligente y devoto que también era ciudadano romano. Dios usaría este historial único para usar a Pablo de una manera especial, así como Él quiere usar tu historial único para usarte de una manera especial. Sabiendo lo que ahora sabía acerca de Pablo, el tribuno estaba muy preocupado por su propio bien.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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