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Pablo y sus compañeros finalmente estaban camino a Jerusalén. El profundo amor de Pablo por sus hermanas y hermanos judíos hacía cada viaje a Jerusalén importante. En base a la datación del ministerio de Pablo en Corinto alrededor del año 51 d. C. y otras consideraciones, es lógico pensar que Pablo llegó a Jerusalén en el año 57 d. C. A pesar de que esto era solo unos 25 años después del inicio del libro de los Hechos, algunos cristianos ya eran reconocidos como “discípulo antiguo”, alguien que había estado asociado con los seguidores de Jesús desde los primeros años.

Al llegar a Jerusalén, Pablo se reunió con los líderes de la iglesia ahí (Jacobo y todos los ancianos) y les dio un reporte completo de su trabajo predicando y plantando iglesias. Cuando dice que, contó una por una: El griego tiene el sentido de contar cada cosa. Pablo les contó a estos cristianos de origen judío todo lo que Dios había hecho en sus esfuerzos misioneros. Los ancianos en Jerusalén estaban agradecidos por lo que Dios estaba haciendo entre los gentiles. Vieron a algunos de los gentiles conversos con Pablo y pudieron ver en ellos el amor genuino y compromiso con Jesús. Ellos estaban felices por lo que Dios estaba haciendo entre los gentiles. Sin embargo, en Jerusalén, la comunidad cristiana estaba integrada en su mayoría por personas de origen judío, y estos cristianos aún valoraban muchas de las leyes y costumbres judías. Ellos todavía eran celosos por la ley.

La comunidad cristiana de Jerusalén había escuchado rumores falsos sobre Pablo. Les habían dicho que él se había convertido esencialmente en antijudío y que les decía a los cristianos judíos que estaba mal que continuaran con las leyes y costumbres judías. Basándonos en Romanos 14:4-6, parece que Pablo no tenía ningún problema con los cristianos judíos que querían continuar respetando las viejas costumbres y leyes. Parece que incluso él mismo lo hizo algunas veces, como cuando tomó el voto nazareo. Parece que Pablo estaba de acuerdo con esto, siempre y cuando no pensarán que eso los hacía más justos delante de Dios.

A Pablo le dijeron: ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido: Esto lleva el sentido de: “Pablo, esto es controversial y la gente se enterará. Tenemos que hacer algo al respecto”. Ellos aconsejaron a Pablo a unirse y a patrocinar a estos cuatro cristianos de origen judío. Este voto de consagración probablemente era similar al voto nazareo de Pablo. Los ancianos de Jerusalén creían que esto convencería a todos de que Pablo no les predicaba en contra de las leyes y costumbres judías a aquellos cristianos que querían observarlas. Pablo acordó hacer esto, para demostrar que él nunca enseñó a los judíos cristianos a apostatar de Moisés y a no circuncidar a sus hijos y que les era necesario ignorar las costumbres judías, como había sido acusado falsamente por algunos de los cristianos de Jerusalén.

Los ancianos de Jerusalén entendieron que esto no tenía nada que ver con los gentiles que han creído en Jesús. No significaba que ellos tenían que seguir los rituales judíos para estar bien con Dios. Pablo hubiera rechazado, con justa razón, comprometerse en este punto tan importante. Pablo estuvo de acuerdo con esto y patrocinó a los cuatro hombres que habían tomado el voto de consagración porque nunca hubo indicios de que tales cosas se requerirían de los gentiles como prueba de justificación.

Muchos comentaristas creen que este fue un compromiso terrible por parte de Pablo; que era un hipócrita. Sin embargo, el motivo detrás del patrocinio de Pablo para que estos cristianos judíos completando su voto nazareo se explica en 1 Corintios 9:20: Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley…

Es importante entender que la ofrenda -el sacrificio de un animal- no se hacía con el propósito de la expiación o del perdón. Pablo entendía perfectamente que solo el sacrificio de Jesús en la cruz podía expiar de pecado. Sin embargo, no todo el sacrificio en el sistema judío era por expiación; muchos eran por agradecimiento o dedicación, tal como lo era éste.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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