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Podemos imaginar cómo se sintieron estos cristianos gentiles, preguntándose cuál decisión se tomaría. ¿Decidiría el concilio de Jerusalén que ellos en realidad no eran salvos porque no se habían sometido a la circuncisión ni a la Ley de Moisés? ¡Qué aliviados estaban al ver que el principio de gracia había sido preservado! Escucharon qué, después de todo, sí habían sido salvos y justificados ante Dios. Judas y Silas sirvieron bien en Antioquía como ministros visitantes de Jerusalén. Entonces Judas se regresó, dejando a Silas en Antioquía para un futuro ministerio. Los ciertos hombres que habían venido de Judea a Antioquía tenían el potencial de arruinar la obra de Dios en Antioquía y más allá. Pero como la situación había sido manejada correctamente, los hermanos fueron fortalecidos y la palabra de Dios continuó avanzando.

Pablo hizo mucho evangelismo pionero, ya que, predicó en lugares donde todavía no había comunidad cristiana. Sin embargo, también entendió la importancia de fortalecer y animar a aquellos que ya eran cristianos. Esa era la motivación inicial para esta segunda aventura misionera. Él tenía el corazón tanto de un obstetra (trayendo a personas al cuerpo de Cristo) como de un pediatra (haciendo madurar a las personas en el cuerpo de Cristo). Pablo tenía el corazón de un verdadero pastor. Él no estaba contento con simplemente plantar iglesias sin verlas cuidadosamente nutridas y creciendo en la fe.

Juan Marcos había dejado previamente al equipo misionero, bajo circunstancias que parecían ser poco honorables. Probablemente esto hizo que Pablo no quisiera confiar en él para futuros proyectos. Lucas no nos dio una pista sobre quién tenía razón y quién estaba mal en la disputa entre Pablo y Bernabé. Pero nunca es bueno cuando surgen disputas personales entre aquellos que sirven en el ministerio. Dondequiera que haya un desacuerdo, alguien está equivocado, y generalmente hay error en ambos lados. No había forma de que tanto Pablo como Bernabé estuvieran caminando en el Espíritu sobre este tema. La relación entre Pablo y Bernabé probablemente se había tensado cuando Bernabé estuvo de lado de los judaizantes en Antioquía cuando Pedro vino de visita como lo entendemos en Gálatas 2: 13.

Como Bernabé era primo de Juan Marcos, y debido a que Bernabé tenía un carácter alentador y aceptador, es fácil ver por qué sería más comprensivo con Juan Marcos. Entonces, Pablo (acompañado por Silas) y Bernabé (acompañado por Marcos) se separaron, cada uno yendo a diferentes campos del ministerio. Es difícil saber si su relación personal estuvo tensa por un periodo prolongado. Como cristianos, estamos obligados a resolver problemas en nuestras relaciones con otros antes de ministrar para Dios. Siempre es malo pasar por encima de la gente en nombre del ministerio, y cuando sucede, se debe corregir. No hay duda de que Dios utilizó esta división; pero esto nunca debe usarse casualmente como una excusa para la división carnal. Dios puede redimir el bien del mal, sin embargo, todos somos responsables por el mal que hacemos, incluso cuando Dios termina trayendo algo bueno de lo malo. Tanto Pablo como Bernabé –probablemente ambos– tenían que arreglar esto con Dios y entre ellos. Pero este ejemplo de la providencia de Dios no debe usarse como una excusa para peleas entre cristianos.

Tiempo después, Pablo llegó a ministrar con Juan Marcos y a valorar sus contribuciones para la obra de Dios en Colosenses 4:10; Filemón 4:24; 2 Timoteo 4:11. No sabemos si fue Marcos el que cambió o Pablo el que cambió. ¡Probablemente Dios tuvo un trabajo que hacer en ambos!

Silas (también llamado Silvano en varios pasajes) se convirtió en una parte importante del equipo de Pablo en hacer la obra del ministerio. Silas fue reconocido como uno de los varones principales entre los hermanos. Sabemos que era un profeta, era un ciudadano Romano, con toda seguridad hablaba griego y fue quien escribió una de las cartas de Pedro y tal vez algunas de Pablo como las cartas a Tesalonicenses.

Pablo, además del evangelismo, se dedicó a confirmar las iglesias. Los nuevos cristianos necesitan iglesias fuertes para crecer y madurar.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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