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El grupo misionero ahora es descrito como “Pablo y sus compañeros”. A partir de este punto, el liderazgo y la prominencia de Pablo serán evidentes.
Se fueron de la isla de Chipre, llegando a Perge en el continente de lo que hoy es Turquía. No sabemos exactamente por qué se regresó Juan Marcos a Jerusalén. Tal vez se sentía nostálgico. Tal vez temía el difícil y peligroso viaje a través de las montañas que tenían por delante. Tal vez resentía que el equipo de su primo Bernabé y Saulo se había convertido en Pablo y sus compañeros. Tal vez perdió confianza porque Pablo sufría problemas de salud de acuerdo con Gálatas 4: 13. A Pablo no le agradó la partida de Juan Marcos aquí, y hasta cierto punto parece que perdió confianza en él como compañero misionero y miembro del equipo. Esto nos recuerda que a pesar de lo piadosos y consagrados que eran estos hombres, y de lo grande que fue el trabajo que hicieron, también tenían problemas.

Perge era una ciudad portuaria, en la costa, donde la nave de Pafos llegó a tierra firme. Antioquía de Pisidia estaba a unos 220 kilómetros tierra adentro, hacia el norte. Esta región general se conocía como Galacia, y luego Pablo escribió una carta a estas iglesias que está incluida en nuestra biblioteca del Nuevo Testamento. Antioquía de Pisidia estaba en las montañas a una altitud de aproximadamente 3,600 pies. Como Pablo menciona en su carta a los Gálatas que tenía una aflicción en su cuerpo en este tiempo, algunos eruditos creen que Pablo contrajo una enfermedad, tal vez malaria, mientras vivía en las llanuras costeras bajas de Panfilia y que, debido a eso, su grupo continuó en el clima de montaña más saludable.

Un servicio de la sinagoga del primer siglo seguía un orden general. Se ofrecían oraciones de apertura, y luego se hacía una lectura de la ley (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento). Después, una lectura de los profetas. Luego, si se encontraba presente una persona estudiada, se le invitaba a hablar sobre temas relacionados con las lecturas. Los principales de la sinagoga le extendieron la invitación a Pablo según la tradición, y él estaba más que feliz de aprovechar la oportunidad. El apóstol se dirigió a ambos grupos en la sinagoga en un día de reposo típico; tanto a judíos como a “casi judíos”, esos gentiles que admiraban la religión judía pero no se comprometían completamente con el judaísmo. En este repaso de la historia de Israel, Pablo mencionó eventos importantes –la elección de los patriarcas, la liberación de Egipto, el tiempo en el desierto, la conquista de Canaán, el tiempo de los jueces, la creación de la monarquía– pero todo conducía finalmente a Jesús. Este repaso de la historia de Israel demuestra que Dios tiene un plan para la historia, y debemos sentir una conexión con ese plan. Jesús es el objetivo de la historia, y como estamos en Jesús, estamos en el flujo del gran plan de redención de Dios.

Juan el Bautista respondió a Jesús de la manera correcta. Él preparó los corazones de otros para Jesús, y vio a Jesús por lo que realmente era. Juan sabía que Jesús era Aquel más grande que todos. Sabía que Jesús era más que un maestro; era el Señor Dios a quien todos debemos responder. De quien no soy digno de desatar el calzado de los pies: Esta declaración muestra que Juan sabía que Jesús estaba muy por encima de él. En aquel tiempo, no era raro que un gran maestro tuviera discípulos que le siguieran, y se esperaba que los discípulos le sirvieran al maestro de diferentes maneras. Este acuerdo llegó a ser abusado, por lo que los principales rabinos establecieron ciertas cosas que eran demasiado humillantes como para que un maestro las exigiera de sus discípulos. Se decidió que un maestro que esperaba que su discípulo desatara el calzado de sus pies se sobrepasaba; era demasiado degradante. Aquí, en cambio, Juan insistió que ni siquiera era digno de hacer esto por Jesús.

Los que no conocían las Escrituras rechazaron a Jesús y lo entregaron a Pilato para ser ejecutado. Esto era cierto a pesar de que vivían en Jerusalén y eran gobernantes entre los judíos. Por lo tanto, Jesús fue ejecutado y puesto en un sepulcro. Al llamar a la cruz un madero, Pablo se basó en la idea de Deuteronomio 21: 22,23.  En ese pasaje, dice que Dios maldice a una persona que ha sido colgada de un madero. Pablo quería comunicar la idea de que Jesús fue maldito para que nosotros pudiéramos ser bendecidos como en Gálatas 3: 13.

Pero que Dios le levantó de los muertos. Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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