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Bernabé, Saulo y Juan Marcos estaban en la iglesia de Antioquía, después de haber regresado de llevar un regalo de apoyo a la iglesia en Jerusalén. Saulo y Bernabé estaban entre los profetas y maestros ahí, al igual que Lucio, Manaén y Simón, el cual era conocido como Niger; que significa negro, probablemente africano entre la congregación de Antioquía, y posiblemente el mismo Simón que llevó la cruz de Jesús. Manaén que se menciona aquí creció con Herodes el tetrarca. Herodes y Manaén crecieron juntos, pero tomaron caminos muy diferentes. Uno mató a Juan el Bautista y presidió uno de los juicios de Jesús antes de su crucifixión. El otro se convirtió en cristiano, y en un líder en la congregación dinámica de Antioquía. Ellos estaban ministrando y el Espíritu Santo dijo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. La palabra traducida ministrando es aquella utilizada usualmente en la septuaginta para el servicio de los sacerdotes y Levitas en el templo. Probablemente ayunaron porque sintieron la necesidad de buscar a Dios de una forma especial. Probablemente, el llamado llegó a través del ministerio de profetas en la iglesia de Antioquía, aunque podría haber llegado simplemente a través del testimonio interno del Espíritu Santo. Si tú eres apartado para Dios, significa que debes separarte de otras cosas.

Dios tenía una obra específica que había designado para ellos. Pablo luego escribiría en Efesios 2: 10: Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras… Aquí, Dios los llamó a ese tipo de buenas obras. Dios dio una fecha: “ahora”. Antes, Dios le había dicho a Pablo a través de Ananías cuál era su llamado, pero no que era en ese momento. En esta ocasión, apartadme lleva el sentido de que no debe haber demora.  Fueron enviados con ayuno y oración. Todo este trabajo requería de una dependencia total en Dios, y el ayuno y la oración demostraron esa dependencia. La imposición de manos era una forma de hacer oficial el nombramiento para este trabajo. Ciertamente Bernabé y Saulo habían sido “ordenados” antes de esto, pero ahora estaban entrando a un área de ministerio diferente. Observe que la iglesia de Antioquía envió a Bernabé y a Saulo. Ellos fueron apoyados y despedidos por una congregación específica. Hasta donde sabemos, esto nunca había sucedido en la historia de la iglesia. Muchos habían salido como “misioneros accidentales” pero nunca hubo un esfuerzo concertado y organizado como este para ganar gente para Jesús.

Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. Cualquier grupo de cristianos puede enviar a alguien, pero si el Espíritu no los envía, no equivaldrá a un ministerio eternamente efectivo. No se nos dice de ningún trabajo específico que se haya realizado en Seleucia, una ciudad cerca de Antioquía. Saulo y Bernabé pueden haber ido ahí simplemente porque era la ciudad portuaria cercana a Antioquía, pero es difícil imaginar que no hayan hecho ningún ministerio allí. Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. Esta costumbre de la sinagoga abierta les dio a Bernabé y a Saulo muchas oportunidades de predicar. Esta tradición invitaba a cualquier hombre educado a hablar a la gente de la sinagoga en la reunión del sábado. Juan Marcos, fue mencionado previamente en Hechos 12: 25. Viajó con Bernabé y Saulo en este viaje y fue el mismo Marcos que después escribió el Evangelio que lleva su nombre. Creció en Jerusalén, fue testigo de muchos de los eventos en la vida de Jesús y pudo relacionarlos con un poder especial a Bernabé a Saulo, y a otros a quienes les predicaron.

Pafos: Esta ciudad de la costa oeste de Chipre era conocida por su inmoralidad. Aquí Bernabé y Saulo enfrentaron una combinación de inmoralidad y oscuridad espiritual que era común en todo el mundo pagano del Imperio Romano. El procónsul Sergio Paulo era un hombre importante. Un procónsul romano era responsable de una provincia entera y respondía al senado romano. Las provincias romanas estaban divididas en dos clases, las que requerían tropas y las que no. Estas últimas eran administradas por el Senado y gobernadas por procónsules; las primeras estaban bajo la administración del emperador. Mientras ministraban allí se abrió una puerta inesperada: el procónsul deseaba oír la palabra de Dios. Pablo recibió oposición de un hombre llamado Elimas. Su verdadero nombre era Barjesús que significa “hijo de Jesús”, pero Lucas no podía soportar llamarlo así. Este Elimas (que era algún tipo de consejero del procónsul) intentó frustrar los esfuerzos misioneros de Bernabé y Saulo.

Era común para la gente de aquel tiempo tener nombres que eran similares, aunque diferentes, de acuerdo con el lenguaje o la cultura de donde se encontraban. Ciertamente, a Saulo le fue dado el nombre Saulo, un nombre judío después del primer rey de Israel. Pero su nombre romano era Pablo, que significaba “pequeño” y se escuchaba similar a “Saulo”. Pablo, usando el discernimiento espiritual y operando en el don de la fe, reprendió a Elimas y pronunció el juicio de Dios sobre él (y serás ciego). Pablo fue duro en su confrontación contra Elimas porque estaba en riesgo el destino eterno del procónsul.  Una cosa es querer cometer suicidio espiritual. Pero nunca es bueno derribar a otros contigo. Si quieres renunciar a las cosas de Dios y amargarte en tu corazón contra Él, esa es tu decisión. Pero es un gran pecado hacer caer a alguien más contigo, ya sea con tus palabras o con tu ejemplo.

Las palabras más severas de la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, están reservadas para aquellos que se interponen entre los hombres y la verdad, para aquellos que se interponen entre los hombres y Dios… debe ser el corazón que ama a Sergio Paulo el que habla enojado a Elimas el mago.

El procónsul vio algo en Pablo y algo en Elimas. Él vio el valor de Pablo. Aquí había un hombre de convicción, audaz en sus creencias, y dispuesto a defender lo que creía.  Y vio el resultado justo del pecado de Elimas, la ceguera física correspondiente a su ceguera espiritual. Cuando vemos los problemas que el pecado trae a la gente, nos hace buscar a Dios con más intensidad. Se dice que el procónsul estaba maravillado de la doctrina del Señor, probablemente, las doctrinas del regalo de la gracia de Dios en Jesús, a través de la cruz, y no necesariamente del evento milagroso que acababa de suceder ante sus ojos.

Pastor Carlos Umaña

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